Reconstrucción ecológica
El desierto avanza a caballo de los hidrocarburos. Y la actual Legislatura quiere que la cuestión ambiental sea política de Estado.
La comisión de Medio Ambiente de la Legislatura tiene en consideración un proyecto del bloque Siempre para crear un organismo gubernamental destinado a promover la restauración ecológica y mitigar los efectos de la desertificación y la sequía.
En ese tren, los legisladores resolvieron constituirse en Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud de la UNCo, donde un grupo de científicos está dando pasos alentadores en la materia. Allí pretenden conocer el Laboratorio de Rehabilitación y Restauración Ecológica de Ecosistemas Áridos y Semiáridos (LARREA) para escuchar la opinión de los investigadores.
El proyecto apunta a la creación de la Dirección de Restauración Ecológica y Lucha Contra la Desertificación que, dice la iniciativa, dependerá de la Secretaría de Ambiente y tendrá como objetivo impulsar políticas de desarrollo de “reconstrucción ecológica”. Los estudios relacionados con el avance de la desertificación son demoledores. Ya en 2011, un informe del CONICET advirtió que, en Neuquén, existen altos niveles de degradación provocados por el sobrepastoreo y las actividades hidrocarburíferas. Y que el 92 % de su territorio está afectado por desertificación.
El laboratorio LARREA se encuentra, con éxito provisional, trabajando en el sembrado de especies nativas en locaciones petroleras. Parece alentador que la Legislatura se encuentre interesada en avanzar frente a un problema tan grave, aunque la duda es cuál sería la factibilidad del organismo que se pretende crear ya que aún no se conocen los planes, en esta materia, del gobierno que asumirá el 10 de diciembre y cuánto estaría dispuesto a ocuparse del pasivo ambiental de la actividad hidrocarburífera.
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