La vida suele ser caprichosa, imprevisible y hasta dolorosa más de una vez. Sin embargo, es muy complaciente, siempre da la posibilidad de reinventarse, de salir adelante y superar los miedos y curar las heridas. La vida siempre le da paso a la resiliencia. Esta es la historia de Diego Melillan y sus alumnos de tres divisiones de quinto año de la EPET 11, que salvaron una casa incendiada.
El joven profesor de Electricidad del colegio volvió a trabajar después de un doloroso luto por la trágica pérdida de su mamá María Troncoso (conocida como la “Pastora Mary”) en un accidente automovilístico en la ruta 14 camino a Mariano Moreno. Y para arrancar de nuevo decidió llevar adelante una causa solidaria junto a sus incondicionales estudiantes. Es así que ayudaron a una familia de abuelos de Zapala, que perdió todo producto de un incendio, realizando una nueva instalación eléctrica en seis días, aprendiendo y ayudando a los demás en el proyecto "Aprender siendo solidario". La experiencia motivó a los estudiantes a aprender y a colaborar en beneficio de quienes lo necesitan.
El lamentable incendio ocurrió en las horas de la noche del pasado 24 de abril, por fortuna los abuelos estaban con los nietos que rápidamente los socorrieron y los sacaron de la habitación y los pusieron a resguardo. Solo sufrieron un principio de intoxicación, nada de gravedad. En esos días en que el profesor estaba de licencia, por el fallecimiento de su madre, fortuitamente se encontró en la calle con una hija de los abuelos y tomó conocimiento con más detalles del incidente y se comprometió a ayudarlos. El incendio se produjo por un desperfecto eléctrico, razón por la cual había que realizar la obra todo a nuevo.
Nace el proyecto solidario
La necesidad de una familia fue el empujón necesario para Diego. Decidió ayudar y a la vez ayudarse a sí mismo. “Esta triste situación me dio fuerzas y el impulso para poder volver a la escuela y presentarles el proyecto a mis estudiantes. La decisión la tomé junto a mi papá Alberto y también poder enseñarles a mis alumnos que uno tiene que seguir el legado de la gente que te quiere, que te ama, que te enseñó y continuar ese legado”, contó Diego. Agregó que “Ante los momentos de demasiada tristeza, uno tiene dos opciones: echarse a la depresión y estar aislado o enfrentar la vida. Enfrentarla con mucha fe en Dios”.
Contó además que el apoyo de su esposa Mayra y de su hija Lucecita fue fundamental para terminar de apuntalar el regreso a las aulas. “Volví a la escuela y le presenté el proyecto a mis estudiantes. Desde el primer momento se mostraron muy entusiasmados. La mayoría no habían tenido mucha experiencia con instalaciones eléctricas en la práctica, debido a la pandemia, así que les dije que íbamos a aprender haciendo ahí en el momento”, señaló el profesor. Remarcó que esta condición de práctica le dio nombre al proyecto. “Aprender siendo solidario, aprender ayudando a los demás”.
Toda una experiencia nueva
Una vez aceptada la propuesta, todos se pusieron a diseñar el proyecto solidario. Se armó el listado de materiales. La familia consiguió la mitad y a través de campañas radiales y con el aporte voluntario de vecinos de Zapala se llegó a totalizar la cantidad. “Todos nos ayudaron y nos colaboraron. En seis días de intenso trabajo logramos terminar la instalación eléctrica nueva desde cero”, informó con notable orgullo el profesor.
Agregó que “fue una experiencia inolvidable y más para mis estudiantes, que pudieron aprender haciendo algo por los demás, y aprendieron haciendo la instalación desde cero”. En este sentido explicó que los alumnos aprendieron desde la instalación de un pilar, instalación de tableros seccionales, conexiones de termomagnéticas, disyuntores, cableado, colocación de cajas octagonales y rectangulares, hacer la iluminación y tomacorrientes, entre otros trabajos”.
Diego Melillan guardo todas palabras de elogios para sus alumnos por la tarea solidaria cumplida. “Todos le pusieron muchas ganas y esfuerzo y estoy seguro de que aprendieron muchísimo, no tan solo de lo que es la electricidad y el oficio electricista, sino también en lo social, el amor, el cariño, el ayudar a los demás”. Para cerrar recordó que la escuela EPET 11 hace unos días cumplió 50 años de vida institucional y que la premisa de la institución es trabajar siempre codo a codo con la solidaridad.
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