Subió el Cerro Inacayal para cumplir con la virgen a la que le pidió el Mundial
Sergio Cárdenas, vecino de Villa La Angostura, prometió que si la Selección Argentina ganaba la Copa del Mundo subiría al Cerro Inacayal y dejaría a su virgen de Luján en la cima. Y cumplió: partió hacia la travesía mientras sus vecinos festejaban el Mundial en la ciudad.
Sergio se abrazó a la fe cuando Francia le dio un baño de agua fría a los argentinos con un empate inexplicable desde el juego antes del final del partido.
“Estábamos bien, pero de repente Francia empató y hubo suplementario. Después, de nuevo estábamos ganando y vino otro empate. Cuando anunciaron los penales no aguante más y apagué el televisor”, contó el vecino a LMNeuquén.
En ese momento, buscó refugio en la virgen a la que tan cercano se siente. La abrazó y le pidió que Argentina saliera campeón, a la vez que prometió que la llevaría a la cima del Cerro Inacayal si le cumplía el deseo.
“A mí la virgencita milagrosa me ayudó mucho, cuando tuve un accidente me aferré mucho a ella y me ha concedido cosas, por eso me aferre a ella y le pedí que ganara Argentina”, relató.
Abrazado a la estatuilla se quedó pidiendo en silencio. “Pedí que los franceses erren dos o que el Dibu atajara dos, pero que no pudieran ganar. Aunque no quería ver ni escuchar, me enteraba de todo por los gritos de mis vecinos. Cuando escuché el último gol prendí la tele porque quería comprobar que hubiésemos ganado”, aseguró.
Confirmado el resultado que coronaba a Argentina como ganadora del Mundial de Fútbol Qatar 2022, no lo dudó un momento y en una mochila preparó arena, cemento y agua para instalarla en la cima de la montaña. “Agarré agua para mí y para mis perros y empecé a subir porque quedaban pocas horas de sol y es bastante lo que tenía que recorrer”, recordó Sergio.
A medida que se acercaba a su destino escuchaba los festejos, las bocinas y cánticos que se expandían desde la ciudad. “Tenía muchísimas ganas de ir, pero yo había hecho una promesa y tenía que cumplirla, por eso seguí subiendo”, explicó.
Cuando llegó a la cima del Cerro Inacayal halló el espacio perfecto para colocar la estatuilla, preparó el material y comenzó a instalarla. “Me quedé un rato más hasta que se secara la base y que el viento no la iba a tirar”, señaló.
Luego, dejó su camiseta en la cruz y volvió a la villa a ponerse al día con los festejos. “Lo que más quería era que ganáramos, era que Messi tuviera esa alegría y para que todos tuviéramos esa alegría con lo mal que lo hemos estado pasando”, indicó.
De vuelta en su casa, Sergio revivió los penales y los sufrió como si el ganador del Mundial dependiera del resultado de la repetición. “Es creer o reventar, pero pudimos ganar, así como yo le pedí a la virgencita y las promesas se cumplen”, recalcó.
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