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La Mañana cáncer

Sufrió un cáncer de ovarios a los 18, apostó todo a ser mamá y llegaron las "mellis"

Tras una década de tratamientos intensivos, cirugías y el acompañamiento de profesionales y familiares, en el Día Mundial contra el Cáncer, cuenta su historia.

La vida de Agus hoy es pura felicidad. La llegada de dos hermosas bebas puso su mundo patas para arriba, pero en el mejor de los sentidos. Sin embargo, pasó las mil y una en muy pocos años. Hoy tiene 32 años y mucho para contar. Emilia y Guille también, pero todavía no hablan. Recién van a cumplir tres. Son las mellis que llegaron, casi contra todo pronóstico, tras un tratamiento intensivo oncológico de más de una década, y hoy son un torbellino que tira con fuerza en la vida de una joven familia neuquina. “Luché tanto por ellas… y hoy cuando voy a hacerme los controles, cada seis meses exactos, le pregunto al doctor '¿puedo devolver estos terremotos?’”, ríe Agus, con ganas.

Agus es una sobreviviente de un cáncer agresivo que sacudió su mundo de juventud cuando apenas llegaba a los 18 años. Enfrentó operaciones, tratamientos, exámenes de todo tipo, siempre mirando para adelante y logró su objetivo: ser mamá. Un objetivo que ni siquiera se había planteado, pero al cual llegó en medio de una enfermedad que la puso contra la espada y la pared.

“Todo comenzó en el 2008, tuve un tumor borderline, que es una especie de tumor que está en el límite y se puede desarrollar en forma benigna o maligna. Me fui a Buenos Aires y me hicieron una cirugía. Fue un éxito, me pudieron dejar el ovario, el útero y tuve secuelas”, contó la joven neuquina.

“Después de eso tuve una vida normal durante 8 años, hasta que en 2016 me hice un control rutinario como siempre, también con la idea de ver métodos anticonceptivos y en ese momento me detectan nuevamente el mismo tumor”, narró Agus. “Me pidieron una resonancia y se encontró que tenía todo de nuevo, en el mismo lugar, pero ahora con metástasis. Me derivaron con el mismo médico que me había operado en Buenos Aires, me hicieron cirugía y me pudieron salvar el ovario y el útero. Pero apenas llegué me preguntaron si había sido mamá, porque llegué en un estado de alto riesgo y había posibilidad de que me tuvieran que vaciar”.

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En Argentina, el cáncer de ovario es el quinto tipo de cáncer más común en mujeres, según las estadísticas que recopila el Instituto Nacional del Cáncer (INC), con 2200 detecciones anuales. Se llama cáncer de ovario a cualquiera de los tipos de tumores malignos que afectan a los ovarios, aunque esta enfermedad incluye también al de trompas de Falopio y al de peritoneo. Si el mismo se detecta en etapas tempranas, el tratamiento funciona mejor, pero generalmente los síntomas aparecen en un estadío tardío, por lo cual hacerse estudios de rutina es vital para diagnosticarlo y tener un mejor pronóstico de salud y supervivencia.

En ese momento la joven tenía 26 años y “un bebé no estaba dentro de los planes”, aclaró. Así es que tras el tratamiento le dieron un plazo: “tenía que resolver qué hacer en un plazo de dos años. Teníamos dos años porque podía existir una recaída. Era como una bomba de tiempo y empezamos a ver con mi pareja y decidimos sobrellevar todo de forma natural. Al principio congelé óvulos en Buenos Aires”.

Sin embargo, pasaban los meses y Agus no lograba el embarazo, por lo cual acudió a un especialista en fertilidad. Allí detectaron que no podría ocurrir un embarazo en forma natural porque a raíz de las cirugías tenía las trompas de Falopio obstruidas.

Empezó entonces un tratamiento de fertilización asistida. “Sinceramente, todo se logró por el gran apoyo que tuve de tantos profesionales a los que agradezco, como Andrés Guercovich, Horacio Marino, Eduardo Huertas y mi psicóloga Mónica Dugnani. Gracias a ellos pude sobrellevar todo este proceso, que estaba lleno de grises”.

El cáncer de ovarios es una enfermedad que cada año afecta a unas 250 mil mujeres en todo el mundo y cuya tasa de supervivencia lamentablemente se ubica entre las más bajas. De acuerdo a las proyecciones que surgen de Globocan —una base de datos mundial que recopila estadísticas sobre incidencia y mortalidad para 36 tipos de cáncer en 185 países— el número de mujeres que serán diagnosticadas con cáncer de ovario en el año 2024 superará los 445 mil casos, casi un 42% más que lo registrado en el 2020.

Según los datos epidemiológicos más recientes, el de ovario es un tipo de cáncer poco frecuente, que se presenta solo en un 1,5 a 2% de las mujeres a nivel global y representa alrededor del 3% de los tumores. Sin embargo, debido a que hay pocas terapias efectivas disponibles para tratarlo, es la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres, por debajo del cáncer de mama, pulmón y colon. “Esta es una enfermedad que maneja mucho los tiempos y siempre uno tiene que estar un paso adelante”, destacó la mujer.

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El camino para ser mamá en pandemia

“Decidimos hacer un tratamiento de fertilidad y había altísimos riesgos por el tratamiento hormonal. Me explicaron todo y decidimos ir para adelante. Allí llegó una primera traba, todo esto ocurrió en medio de la pandemia y mis óvulos congelados estaban en Buenos Aires y no podía viajar. Así que tuve que empezar todo de cero, y logramos después de un tratamiento lograr tres embriones”.

“Es muy rápido todo, dos embriones me transfirieron. Me dijo mi médico: tengo dos embriones hermosos. ‘Querés que probemos los dos’. Sí, le dije ni lo pensé. Era eso o nada, nos las jugamos y listo”, sonrió la joven.

Pero de entrada le pusieron las cartas "de la ciencia" sobre la mesa. Le dijeron: tenés un 30% de probabilidades de quedar embarazada y apenas un 5% de probabilidad que los embriones se aferren a la vida.

Semanas después llegó la mejor noticia: “positivo”. “No lo podíamos creer, era una locura, estábamos felices, shockeados. Y ahí nos enteramos que venían las mellis. Era un embarazo de alto riesgo y por suerte marchó todo bien, pero ellas quisieron nacer antes y nacieron a los 7 meses de gestación”.

“Con su condición de prematuras habitual, estuvimos dos meses en Neo, todo de 10 y nacieron en plena pandemia”, añadió.

En medio de esa odisea, Agus trabajaba en una empresa automotriz “pero me despidieron cuando me enfermé y tuve que viajar a operarme en Buenos Aires”, sostuvo. Así es que, igualmente, empezó a trabajar por su cuenta y nunca dejó de hacer cosas. El acompañamiento profesional y de su familia fue fundamental, contó. “Todos teníamos miedo, pero yo decidí arriesgarme, y se puede”.

Actualmente sigue bajo estrictos controles “A los 8 meses de nacidas las nenas me hicieron una histerectomía radical, básicamente me vaciaron y hoy me trato por una menopausia precoz”, explicó.

“Lo fundamental acá es contar que gracias a los controles me detectaron esto, estar atentos es fundamental –concluyó-. La enfermedad aparece sin síntomas. Lo transito hace 14 años y cuando veo algo distinto en mi cuerpo enseguida consulto y es esencial priorizarse uno”.

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