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La Mañana jubilación

Trabajó años sin aportes y no podía jubilarse: quién es la primera estatal en acceder al nuevo retiro anticipado

Estela Quilapán tiene 60 años y trabajó las últimas dos décadas como auxiliar de servicio y, aunque aún no completó los años de aporte, podrá descansar.

Estela Quilapán tiene 60 años y, aunque por su edad ya podría comenzar a pensar en la jubilación, hasta hace poco ese camino parecía todavía lejano. Le faltan años de aportes para completar los requisitos previsionales y su historia laboral explica buena parte de esa situación: durante mucho tiempo trabajó en condiciones informales, sin los aportes que hoy necesita.

Su historia laboral comenzó con empleos en negro y continuó como monotributista en una escuela. Ahora, será la primera trabajadora estatal en acceder al Régimen Especial de Acompañamiento al Cese Voluntario.

Antes de ingresar formalmente al sistema educativo neuquino, Estela tuvo distintos trabajos temporarios. Pasó por el comercio y por una guardería, entre otras ocupaciones. Pero aquellos empleos fueron sin registrar.

“Yo antes hacía trabajos temporarios, en comercio, en una guardería, pero siempre fue en negro. A la larga, a esta edad que yo tengo, hay que darle importancia a eso para jubilarte”, contó.

Como muchos trabajadores que comenzaron su vida laboral en precarización e informalidad, al pasar los años descubren las consecuencias de haber trabajado sin aportes. Estela tiene la edad para jubilarse, pero no reúne los años necesarios.

Ahora, sin embargo, su situación cambiará. Será la primera trabajadora en acceder al Régimen Especial de Acompañamiento al Cese Voluntario, conocido en el ámbito estatal como Pasividad Anticipada, un sistema que busca dar una respuesta a quienes atravesaron trayectorias laborales similares.

La medida le permitirá retirarse de la actividad laboral mientras continúa realizando los aportes necesarios hasta llegar a su jubilación. “Me faltan unos cinco años, pero yo sigo igual, sigo aportando hasta que llegue a mi jubilación”, explicó Estela, todavía sorprendida por la posibilidad que se abrió para ella.

La historia de Estela dentro del sistema educativo comenzó en 2005. Su primer destino fue la Escuela 207, donde ingresó como monotributista.

“Yo empecé en el 2005 en la Escuela 207. Como monotributista estuve dos años y en el 2007 quedé en planta”, recordó. Más tarde, por una cuestión de horarios, se trasladó a la Escuela 56, donde desarrolló gran parte de su trayectoria como auxiliar de servicio.

En total, Estela lleva 21 años vinculada al trabajo en las escuelas neuquinas. Una vida laboral que, para ella, no se mide solamente en los años de servicio o en los aportes realizados, sino también en los recuerdos construidos junto a los chicos.

“Mi gran satisfacción de haber trabajado en esa escuela es el cariño de los niños, que te abrazan, que te dicen que estaba muy rica la leche”, contó.

Esas escenas son las que ahora aparecen con más fuerza al momento de cerrar una etapa. Estela cumplirá 61 años en septiembre. La posibilidad de acceder al régimen especial apareció en un momento en el que, además, su estado de salud comenzó a influir en la decisión.

“No estoy muy bien de salud. Tengo dolores cervicales, lumbares, fui operada y soy asmática. Esto me ayudó un montón”, explicó.

La sorpresa de ser la primera

La posibilidad de acceder a este nuevo régimen comenzó a circular entre los trabajadores estatales durante una jornada unificada en la que, según relató Estela, el secretario general de ATE Neuquén, Carlos Quintriqueo, explicó que existían muchas consultas de trabajadores que se encontraban en una situación similar.

“Nos comunicó Quintriqueo que había muchas posibilidades, porque había muchas consultas de compañeros con esta situación, de haber trabajado muchos años”, recordó.

Estela decidió iniciar el trámite y presentó la documentación en junio de este año. Poco después recibió una noticia que no esperaba: le informaron que sería la primera trabajadora en acceder al beneficio.

La decisión no fue inmediata. Como ocurre con cualquier cambio importante, Estela conversó con su familia y evaluó qué significaba dejar el trabajo antes de completar los años de aportes necesarios para una jubilación tradicional.

Finalmente, decidió avanzar. “Yo tendría que tener 30 años de aportes, pero después está el dos por uno y, aun así, me faltaban años. Le doy la oportunidad a otra persona que vaya a la escuela, yo ya cumplí”, expresó.

El sistema contempla que la trabajadora deje su puesto y continúe vinculada al proceso previsional hasta alcanzar los requisitos para su jubilación definitiva.

Estela explicó que habrá beneficios laborales que dejará de percibir al retirarse de la actividad cotidiana. “El beneficio de la ropa o vacaciones ya no me lo van a pagar”, señaló.

Aun así, la posibilidad de dejar de trabajar a los 60 años y continuar el camino hacia la jubilación representa para ella una solución que no imaginaba posible hasta hace poco tiempo.

Una respuesta para quienes trabajaron sin aportes

Desde ATE Neuquén definieron el acceso de Estela a la Pasividad Anticipada como “un acto de reparación”. El gremio destacó que el decreto que permite acceder al régimen fue impulsado por Carlos Quintriqueo con el objetivo de atender la situación de trabajadores y trabajadoras que comenzaron sus trayectorias laborales durante las crisis económicas de las décadas del 90 y 2000, en muchos casos bajo condiciones precarias y sin los derechos laborales correspondientes.

Para Estela, esa definición adquiere un significado concreto.Cuando se anunció públicamente que sería la primera beneficiaria del régimen, aseguró que recibió la noticia con sorpresa. No sólo por su propia situación, sino también por todas las personas que conoce y que atravesaron trayectorias laborales marcadas por la informalidad.

“Cuando lo anunciaron me quedé sorprendida. Hay mucha gente que aportó mucho más que yo, pero era en negro, y ahora que nos den esta posibilidad”, sostuvo.

Estela trabaja actualmente como auxiliar de servicio y, a partir de este nuevo régimen, comenzará a transitar una etapa diferente.

Según informó ATE Neuquén, desde este lunes comenzará a gozar de su licencia anual por vacaciones y, a partir del 1 de octubre, iniciará formalmente su período de Pasividad Anticipada.

Para ella, el retiro del trabajo cotidiano no significa que la historia termine. Todavía le queda el camino hasta completar los requisitos previsionales y llegar a la jubilación definitiva. Pero sí representa el cierre de una etapa que comenzó hace 21 años en una escuela y que estuvo atravesada por el trabajo diario, las tareas de cuidado y el vínculo con cientos de chicos.

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