El bebé evoluciona y crece día a día. Sus padres esperan el alta domiciliaria para iniciar la recuperación y por fin regresar a Neuquén.
Después de recibir un trasplante de corazón gracias a un donante neuquino, Felipe Palagani está cada día más cerca de recibir el alta domiciliaria. El bebé, que pasó seis meses en lista de espera, sobrevivió gracias a la donación de la familia de otro niño de Neuquén, que había sido su compañero de habitación en el Hospital Italiano. Tras el conmovedor gesto solidario, "Feli" se aferró a la vida y hoy sigue creciendo con notables avances en su salud.
Pamela Domínguez, la mamá de Felipe, aseguró que el nuevo corazón parece haberle renovado las fuerzas después de haber atravesado sus primeros meses de vida en centros de salud. "Es como si le hubiesen puesto el corazón y se hubiese olvidado de los nueve meses en una cama y de todas las cosas que pasó; uno lo ve así y si no le ve las cicatrices, por ahí ni se entera que pasó por un trasplante de corazón", afirmó
En diálogo con LMNeuquén, aclaró que cada vez que observa el proceso de recuperación de su hijo, no puede disimular su admiración. "Me sigo sorprendiendo de la fuerza que tienen los chicos son guerreros, se levantan de un día para el otro, los cardíacos dicen que nacen ya luchando así que están acostumbrados y nacen con esta fuerza así, sobrehumana", aseguró.
El niño cumplió su primer año el 20 de mayo y, un mes después, marcó en el calendario una nueva fecha de nacimiento, cuando el gesto solidario de la familia de Luca, un niño neuquino de 2 años con el que compartió la habitación en el Hospital Italiano de Buenos Aires, le salvó la vida.
Luca había pasado por un trasplante de hígado y afrontaba otras complicaciones en ese centro médico pero, cuando su cuadro derivó en un daño pulmonar irreversible, sus padres decidieron donar sus órganos para salvarle la vida a otro bebé, también neuquino y compañero de cuarto.
Felipe nació con una miocardiopatía dilatada severa que le agrandó el corazón, a tal punto que ocupaba tres cuartas partes de su pecho. En cinco meses, su salud se deterioró para mal, sufrió un ACV, una parada cardíaca y debió conectarse a una máquina que suplanta el corazón y los pulmones. Hasta que se le colocó un Berlin Heart como puente al trasplante.
La recuperación para llegar al alta
Después del conmovedor gesto solidario y el trasplante, Felipe empezó un lento proceso de recuperación, en el que demostró elocuentes deseos de vivir. "Está más gordito, está más armado tiene más fuerza está súper conectado", se alegró su mamá.
"Si todo va bien ya van a retirar el catéter, que es por lo que lo alimentaban antes por parenteral. Y bueno, el objetivo es que de acá a más o menos un mes ya estemos de alta domiciliaria", afirmó Pamela. "El ideal, como quieren los médicos, y creemos que va a ser así, porque la verdad es que él no lo necesita, es que nos vayamos sin respirador para después más adelante con tiempo ir sacando a poquito la traqueotomía", agregó.
A Felipe todavía le quedan muchos tratamientos por delante. Por eso, sus médicos están "trabajando también con todo el tema neurológico, que él tiene estas situaciones de sus manos, de sus piernas, entonces hay que trabajar a diario con kinesiología y acompañarlo", según explicó la mujer.
De Buenos Aires a Neuquén
Pese a la evolución favorable que lo acerca un poco más al alta, todavía no hay fechas previstas para regresar a Neuquén. La familia del niño espera tener el alta domiciliaria dentro de un mes, pero saben que deberán permanecer en Buenos Aires, cerca del hospital, para continuar un proceso de recuperación y estudios médicos que le permita recuperarse más antes de volver a casa.
"En primera instancia nos dijeron un año, pero ahora, en una de las últimas charlas, nos hablaron de por ahí 6 u 8 meses", dijo Pamela y agregó que "para el regreso a Neuquén todavía falta mucho".
Más allá de lo extenso que resultó el proceso, su familia acompaña a Felipe con la paciencia necesaria para continuar con una batería de estudios médicos, tratamientos y biopsias. "Paso a paso", se repite Pamela, que celebra cada avance en su recuperación, incluso cuando estos impliquen, en realidad, tratamientos o cirugías.
En su último ingreso al quirófano, le colocaron un botón gástrico doble que le permite alimentarse y recibir medicación de forma adecuada. "Había todavía muchas cuestiones que tratar aparte del trasplante y la verdad es que van de a poquito mejorando", se alegró su mamá, que sabe que cualquier intervención, por invasiva que parezca, lo acerca un poquito más a una vida plena.
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