María Belén Cigoyeneche tomó una decisión que le cambió el rumbo a su vida 180 grados: recibida de psicóloga decidió emprender en la industria de la indumentaria.
A los 38 años, María Belén Cigoyeneche tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. Aunque había estudiado y se había recibido como psicóloga, su destino no estaba en un consultorio sino frente a una máquina de coser, un lugar que la conectaba con sus raíces y despertaba en ella una pasión irrefrenable. La imagen de su abuela, costurera por vocación, había marcado su infancia, y sería en un taller de costura donde Belén descubriría que la creación de indumentaria era mucho más que una habilidad; era una forma de expresión.
Así nació “Crispa indumentaria”, una marca independiente que refleja la esencia libre y vibrante de su creadora. Con diseños llenos de color y destinados tanto a mujeres como a infancias, Belén plasma en cada prenda su personalidad y busca conectar con quienes, como ella, se identifican con “un arco iris”. “El taller y toda la ropa que hago describen mi personalidad y a aquellas personas que se sientan identificadas con un arco iris”, asegura con orgullo.
Hace cuatro años, Belén decidió llevar su emprendimiento al corazón de Neuquén Capital. Abrió un local en “La Nave Cultural”, un espacio único ubicado en la ex Feria Municipal N°1, junto a las vías del tren. Allí, entre máquinas de coser, retazos de tela, hilos y botones, expone sus creaciones en un entorno que combina tradición, artesanía y creatividad. Este espacio no solo es su lugar de trabajo, sino también el escenario donde comparte su pasión y deja entrever los valores que sostienen su proyecto.
La inspiración de su abuela
Inspirada por su abuela, Belén lanzó una cápsula que homenajea el estilo que ella solía usar, un estilo ahora conocido como “vintage”. Este homenaje no solo honra a su abuela, sino que también refuerza la conexión entre generaciones y celebra la autenticidad. Pero su visión va más allá de la nostalgia; Belén también tiene claro que para crecer en un sector competitivo es necesario invertir en innovación. Es por eso que decidió acceder al programa Neuquén Financia, implementado por el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADEP), con el asesoramiento de la secretaría de Género. Gracias a este programa, obtuvo un crédito que le permitió adentrarse en la sastrería, un rubro poco explorado en la capital neuquina.
“El cambio requería una inversión importante. Decidí usar ese dinero para comprar insumos y dedicarme de lleno a la sastrería”, explica Belén. Aunque sabe que enfrenta una competencia despareja con la producción industrial, ella defiende con determinación lo artesanal como su verdadero diferencial. “Yo hago prendas únicas, que tienen otro trabajo, otra dedicación y una muy buena calidad”, sostiene. En cada puntada, Belén busca transmitir valores de autenticidad, dedicación y creatividad, alejándose de la producción en masa y apostando por lo exclusivo.
Para Belén, emprender no solo significa construir un negocio, sino también abrazar una forma de vida que le proporciona libertad. “Con mi trabajo, con mis tiempos y con mi vida social, tengo mucha libertad”, afirma. Esa misma libertad es la que la impulsa a seguir innovando y a buscar nuevas oportunidades, como la transición hacia productos de sastrería que, según ella, representan una respuesta a las necesidades de las clientas y a su propia evolución como emprendedora.
Inspirar a otras mujeres
Además de concentrarse en su crecimiento, Belén utiliza su experiencia para inspirar a otras mujeres emprendedoras. En su opinión, los créditos del programa Neuquén Financia son una herramienta clave para quienes desean llevar sus proyectos al siguiente nivel. “No es fácil dar el paso. Esta es la primera vez que pido uno, pero entendí que es un medio para acceder a nuestros sueños”, confiesa. Su mensaje es claro: animarse, informarse y aprovechar las oportunidades es fundamental para transformar ideas en realidad.
Así, Belén Cigoyeneche no solo cose prendas; también teje historias de valentía, dedicación y creatividad. Su trayectoria demuestra que cambiar de rumbo puede ser el inicio de una aventura enriquecedora, donde cada desafío se convierte en una oportunidad para crecer. En “Crispa indumentaria”, cada hilo y cada tela cuentan una historia, y cada prenda lleva consigo un pedazo del alma de su creadora. Para Belén, emprender no es solo un acto de valentía, sino también una forma de reivindicar la libertad y la autenticidad, valores que, como un arco iris, iluminan cada rincón de su proyecto.
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