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La Mañana Islas Malvinas

Un rionegrino y su 2 de abril en Malvinas: "Se siente la patria más cerca que nunca"

Sandro Krieger, viedmense, contó desde las islas cómo fue el homenaje a los combatientes de 1982.

Sandro no fue combatiente. No tiene familiares entre los veteranos de guerra. Pero es -y así se presenta- “profundamente argentino”. Y alrededor de ese sentimiento empezó a tomar forma el viaje hacia las Islas Malvinas, junto a otros nueve hombres de distintos puntos del país, todos con el objetivo de vivir este 2 de abril en el mismo lugar donde se desarrolló el conflicto bélico de 1982.

Sandro Krieger es de Viedma y la primera estación de su recorrido fue Bariloche. Allí se reunió con el resto del contingente, en el que sí hay veteranos, que vivieron la guerra en carne propia. De ahí salieron hacia Puerto Montt, en Chile, y luego hacia Punta Arenas, donde los esperaba el avión que cruzaría Argentina para llegar a la RAF Mount Pleasant. Allí los esperaba un contexto amable, respetuoso, pero también con reglas claras.

“Tienen la calidez y la cortesía británica. Un ‘hola’ y un ‘buen día’ es suficiente. Y también un cartel informa claramente que sos bienvenido, pero que no enarboles ningún insignia nacional ni colores que representen a la Argentina”, cuenta Sandro, que este miércoles dialogó desde las Islas Malvinas con Literal.

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La instrucción es respetada por todos, pero no deja de incomodar, de generar una reflexión interna. “Te genera un golpe en el pecho. No soy psicólogo para explicarlo, pero es un dolor no poder exhibir los colores argentinos” dice el abogado rionegrino.

Sus 646 “familiares”

De todas maneras, esa restricción pasa rápido a segundo plano y todos priorizan el motivo central por el cual decidieron viajar a Malvinas.

En el caso de Sandro, cuenta que “alguien me dijo antes de salir, ‘¿tenés algún caído que vas allá?’ No, ‘¿sos veterano?’ No. ‘Ah, tenés un familiar tuyo’. Sí, 646, fue mi respuesta”. “Son padres, son hermanos, son hijos, son esposos. Son argentinos, con sus sueños y sus vidas que se truncaron. Se luchó con convencimiento, con coraje…”, agrega.

Sandro habló con CNN Radio Roca parado desde la misma calle que recorrieron los soldados argentinos en esas recordadas imágenes del desembarco, hace 43 años.

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“Estoy parado, hablando con ustedes y mirando a la casa del gobernador, donde muere Giachino, y más atrás el cerro Dos Hermanas. Es Malvinas en primera persona. Lo tenés acá cerca, no es sólo estar en un sitio. Esta calle es por donde pasa el Ejército Argentino el día de la rendición. Absolutamente movilizante y se sostiene desde la fe, el compañerismo. Se siente la patria más cerca que nunca. Se refuerza el sacrificio, el compromiso personal para hacer de Argentina un país mejor”, reflexiona.

Aviones ingleses y escaso movimiento

Y así como este grupo de argentinos hizo sus homenajes, en las islas también se organizaron las actividades de recordatorio por parte del gobierno británico.

“Nos informaron que no nos preocupemos, que suele haber vuelos militares de aviones de combate por sobre el cementerio británico, que está cercano al nuestro”, detalla.

Alrededor del grupo, el movimiento de personas también es escaso. “Un velero que entró ayer con cinco argentinos, cuatro residentes permanentes y nosotros diez”, contabiliza sobre la foto actual de Puerto Argentino.

El clima como mensaje

El clima y la geografía del lugar también son protagonistas de la experiencia. “Caminar por los cerros, con nieve, con lluvia… Malvinas tiene una particularidad muy especial, de tener en un día los cuatro climas. Fuimos caminando hasta el Monte Dos Hermanas y por momento el frío es abrasador, el viento es impresionante. Ahí estaban apostados nuestros hombres, nuestros soldados, nuestros oficiales”, describe.

Por eso concluye que “realmente ha sido una gesta heroica, no desde lo militar sino desde lo humano” y que eso le genera “profunda emoción y enorme respeto por los hombres, por nuestros héroes que estuvieron en Malvinas”.

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Y sabiendo que en el grupo hay excombatientes, aparece otro protagonista: el silencio. “Se trata de un momento muy reflexivo, de escucha, de espera, de paciencia”, cuenta Sandro, aunque también destaca que en otros pasajes hay contención, acompañamiento y aliento entre ellos. Este 2 de abril llegó con el grupo instalado en la iglesia católica de Puerto Argentino, donde se hizo una vigilia.

Luego de un breve descanso, pasadas las 6 ya estaban todos listos para la etapa más movilizante: la visita al Cementerio de Darwin.

Allí se completó el homenaje a los argentinos caídos en la guerra, para empezar después a desandar del camino y regresar a sus ciudades, a sus hogares.

“Un objetivo común”

Antes de que todo eso ocurriese, Sandro puso en palabras su sentimiento ante el reclamo por la soberanía argentina sobre las islas.

Debemos hacer hoy, como argentinos, que la causa Malvinas sea un objetivo común, correr los partidos políticos, del color que sea, preocuparnos para que este pedazo de tierra vuelva a nuestro, porque es nuestro. Es Argentina, pero hoy tiene otra bandera”.

Y al despedirse en la entrevista, insistió en una idea: “Hay que redoblar esfuerzos, sin duda. No es por medio de las armas, sí es por medio de convencer, de mostrar por qué deben ser nuestras”.

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