Desde las primeras horas de este martes, los ejecutivos de las principales operadoras, autoridades nacionales y provinciales, economistas y empresas de servicios participaron de Vaca Muerta Insights 2026 en Neuquén. El evento comenzó a las 8 en el Casino Magic y se extendió hasta pasado el mediodía
Apuntalando Vaca Muerta: un entrecruzamiento entre educación y desarrollo
El último panel estuvo integrado por Gustavo Schiappacasse, director de Fundación YPF; María Sol Irastorza, gerenta de Recursos Humanos de Halliburton Argentina; Claudia Borbolla, gerenta de Asuntos Públicos de Total Energy; Mónica Bennett, gerente de Desarrollo de Clientes de SAIT (Southern Alberta Institute of Technology). El foco estuvo puesto en uno de los principales cuellos de botella que hoy reconoce la industria: la formación de talento técnico para acompañar el ritmo de crecimiento del shale.
Gustavo Schiappacasse, de Fundación YPF, recordó que el proyecto surgió a partir de una investigación prospectiva realizada hace tres años para identificar los perfiles que demandará el upstream en la cuenca. “Una de las recomendaciones más fuertes era poder armar una institución de formación técnica privada”, explicó. Y destacó que, a un año de haber presentado la idea en este mismo evento, “ya empezamos con las clases hace una semana y es una realidad para toda la industria”.
El directivo detalló que la propuesta formativa apunta a perfiles vinculados con perforación, fractura, producción, mantenimiento eléctrico y mecánico, además de operadores de plantas de tratamiento de crudo, agua y gas. También subrayó el nivel de interés que generó la convocatoria: “Más de 35.000 personas ingresaron a la plataforma y los inscriptos reales fueron 17.000”, frente a una oferta inicial de 2.400 vacantes.
Desde TotalEnergies, Claudia Borbolla sostuvo que la iniciativa permite “hacer un puente que atravesara esa brecha entre los perfiles que salen de la formación secundaria o terciaria y las necesidades de la industria”. Remarcó además que la compañía acompañó el proyecto desde el diseño de la currícula y fue “la primera compañía que firmó ser parte del IVM”, con el objetivo de impulsar un efecto contagio para otras empresas.
En la misma línea, María Sol Irastorza, de Halliburton, definió al déficit de perfiles técnicos como “la cuestión crítica” para los próximos años. Señaló que el estudio de prospectiva permitió poner sobre la mesa “todas estas necesidades y escasez de talento técnico” y remarcó que el instituto también servirá para procesos de reskilling y actualización de trabajadores que quieran insertarse o reinsertarse en la actividad.
Uno de los diferenciales del Instituto Vaca Muerta, según explicó Schiappacasse, es que busca replicar entornos reales de operación. “El gran diferencial que buscamos es que puedan hacer esas prácticas en entornos reales, en entornos a escala”, afirmó. En ese marco, destacó que la sede cuenta con simuladores, talleres y hasta un equipo de perforación donado por San Antonio International para prácticas.
El panel cerró con una coincidencia entre las empresas participantes: la formación técnica ya no es un complemento, sino una condición para sostener la competitividad de Vaca Muerta en el largo plazo. “La vara la estamos subiendo nosotros como industria, porque estamos diciendo qué queremos capacitar y cómo queremos capacitar”, resumió Schiappacasse.























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