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Velia, un ángel guardián de sapos y ranas en el Alto Valle

En el Alto Valle hay un grupo que rescata sapos de casas donde piden ayuda. Mientras algunos los rechazan y les repugnan, otros les ofrecen un “patio” para vivir.

“Son animalitos indefensos, hacen bien al medio ambiente, no molestan y te comen todos los bichos que tenés en el patio… ¿quién no los puede querer?”, se preguntó Velia, una vecina que labura todo el día, al igual que su hija, y cuida a su madre mayor, pero igualmente decidió sumarse ‘activamente’ como ‘ángel guardián’ de sapos y ranas que, muchas veces, son maltratados y no queridos por otras familias.

Velia se reconoce como una ‘rescatista de sapos’ y como ella ya se anotaron muchos más a una lista que organizó una conocida protectora de animales de la región, ante la gran demanda por “intervenciones” en casas donde tiernos sapitos y ranas saltan por todos los patios.

Es que las reacciones al ver un sapo pulular por el jardín o cerca del hogar suelen ser diversas y también exageradas. Así como a algunos les da “asco”, otros les tienen terror y hasta pueden descomponerse ante su aparición.

Sin embargo, estos anfibios son sumamente importantes para el ecosistema. “Estos animales silvestres son controladores de insectos, ya que los juveniles y adultos de ciclo de vida terrestre son activos cazadores nocturnos de estos invertebrados. Consumen mosquitos, polillas, cascarudos, arañas, etc., contribuyendo al control biológico de potenciales plagas para cultivos y jardines, y cuidando nuestra salud mediante el control de insectos vectores de enfermedades, tales como el Aedes aegypti, mosquito vector del dengue”, explicó la veterinaria Sofía López.

“Acá respetamos a todo el mundo. Y sabemos que hay mucha gente que no le gustan los sapos, necesitan sacarlos de sus casas como sea, y les tienen miedo. Algunos nos han dicho que le tienen fobia. Hasta se descomponen, se marean, se desmayan…”, comentaron voluntarios de la agrupación protectora RANHU.

Días atrás, a raíz de un llamado de urgencia, Velia acudió de noche a la casa de una mujer policía que estaba sola con una pequeña y había pedido “auxilio” a expertos en el manejo de animales, porque no podían sacar dos sapos del interior de su casa.

“Tenían miedo, mucho miedo y se había metido en la cocina en un lugar difícil de alcanzar. Los saqué con paciencia, no hacen nada estos animalitos, son hermosos y los llevé a orillas del Canal Grande y los solté”, contó Velia Balderrama.

Puede sonar extraño, comentaron desde RANHU, pero en esta época han surgido numerosos pedidos de ayuda y por eso se armó una lista de ‘voluntarios rescatistas de sapos’ y ya han intervenido en numerosas situaciones.

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Pero, además, también resultó llamativo que –a raíz de la viralización de la publicación en redes- muchas personas fueron las que ofrecieron sus patios para albergarlos.

En Roca, el grupo Eco Huertas los recibe para sus espacios de cultivo ecológicos “porque son el método más económico de control. A los que rescatan los pedimos para nuestras huertas”, contó Víctor.

“Yo trabajo, tengo una discapacidad en una pierna, me tengo que operar, pero cuando puedo ayudar a los que no pueden, no tengo problemas. El otro día fuimos a la casa de una chica que estaba con su nena… y les tenían pánico a los sapos. Fui con un ‘tupper’ lo agarré despacito y lo llevé al canal, donde tuviera verde y agua y los solté”, sonrió la vecina roquense.

“Hay mucha ignorancia, algunos te dicen que “traen mala suerte porque son negros”, o que ‘te atacan…’ son todas pavadas. Y nosotras, con mi hija, nos ofrecemos a rescatarlos para darles una chance porque la gente los mata a ladrillazos o los tira. Ellos comen insectos, son buenos para el ambiente”, resaltó Velia.

Desde Ranhu se destacó que “así como mucha gente se anotó para sacar sapos, mucha gente que se anotó para recibir sapos porque dicen que cada vez hay menos”.

Por qué son importantes los sapos y ranas

Por la veterinaria Sofía López

Vamos a hablar de los sapos y ranas… comencemos por conocerlos, y decir que existen muchos mitos y temores sin fundamento alguno, en torno a este tipo de animales tan rico en especies y con tanto valor biológico. Como todos los animales silvestres, son parte del ecosistema de nuestra región, y son el legado para las generaciones futuras, eso, sumado al importante rol que tienen en el ecosistema, justifica que los cuidemos y respetemos.

Muy comúnmente se los incluye en el grupo taxonómico de reptiles, pero en realidad y aunque pueda parecernos similares, las ranas, sapos y escuerzos son anfibios. Los animales de ese grupo tienen en su ciclo de vida, una estrecha relación con el agua, desarrollando su vida totalmente en el agua durante los primeros estadíos de su crecimiento.

La hembra deposita huevos en los espejos de agua dulce y charcos, los cuales son fertilizados por el macho de forma extracorpórea. De esos huevos fértiles emergen las larvas (renacuajos) al cabo de un tiempo variable. Los renacuajos se alimentan de algas y plantas de agua, evitando que con su sobrepoblación consuman el oxígeno del agua y generen problemas a los peces y otros animales que habitan bajo la superficie.

Los renacuajos maduran en etapas, y podemos ver cómo comienzan a crecerles apéndices que serán las patas traseras y delanteras del animal juvenil. Sufren otras modificaciones tales como la pérdida de la cola y el pasaje de respiración mediante branquias (como un pez), a una respiración pulmonar como será la del animal juvenil y adulto. Finalmente, emergen del agua para poder vivir sobre la tierra, pero siempre en cercanía de cauces de agua, lagunas, lagos, incluso charcos en el patio de las casas.

¿Por qué son importantes?

Estos animales silvestres son controladores de insectos, ya que los juveniles y adultos de ciclo de vida terrestre son activos cazadores nocturnos de estos invertebrados. Consumen mosquitos, polillas, cascarudos, arañas, etc., contribuyendo al control biológico de potenciales plagas para cultivos y jardines, y cuidando nuestra salud mediante el control de insectos vectores de enfermedades, tales como el Aedes aegypti, mosquito vector del dengue.

Especies en nuestra zona

Se diferencias los sapos de las ranas, debido al aspecto externo, pero ambos tienen ciclos de vida similares. Las ranas son de cuerpo más esbelto y piel lisa, de un tamaño menor a los sapos, que tienen el cuerpo más robusto y piel con protuberancias que asemejan verrugas, que son sus glándulas cutáneas. El canto es diferente para cada especie, y pueden convivir en el mismo espejo de agua más de una especie de rana o sapo.

La especie que vemos comúnmente en nuestros hogares y ceca de los canales y espejos de agua en nuestra ciudad es el sapo argentino o sapo grande (Rhinella arenarum). Existen otras especies no tan comunes de ser vistas en el ámbito domiciliario, por lo que rara vez son motivo de consulta. (Nota realizada con la enorme colaboración del Médico Veterinario Diplomado en Fauna Silvestre Milton Gorra Vega (Mat. 952 – La Pampa)

Qué hacer si los perros o gatos interactúan con un sapo: qué son las bufotoxinas

Los sapos y ranas no son animales agresivos, todo lo contrario, su carácter los hace apacibles y buscan escapar de nuestra presencia o de potenciales depredadores como perros y gatos. No muerden ni rasguñan, pero tienen su mecanismo de defensa, como cualquier otro animal.

Algunas especies de sapo, los Bufo, (al cual pertenece el sapo común), detrás de los ojos tienen unas pequeñas protuberancias globulares que son glándulas de defensa, secretoras de una mezcla de toxinas, las bufotoxinas. Cuando el animal es capturado y se siente bajo una amenaza extrema, tal es el caso de un perro que lo atrapa con la boca, secretan un líquido de aspecto lechoso de esas glándulas. Las toxinas producen en contacto con mucosas como la oral y ocular, una intensa irritación. Ante la ingesta de una cantidad suficiente de toxinas, o la ingesta repetida de la sustancia, el animal que lo atrapó puede mostrar sintomatología cardíaca, llegando en algunos casos a poner en riesgo la vida, explicó la veterinaria Sofía López.

“Es común ver al perro o al gato que mordió a un sapo bufo salivar intensamente luego de interactuar. Normalmente los perros y gatos aprenden a no molestarlos, pero si insisten en querer capturarlos o ingerirlos, debemos evitarlo”.

Otro mecanismo de defensa, totalmente inocuo, es orinarse o inflarse para parecer más grande de lo que son.

“Ante la interacción, si el perro no ingirió al sapo, pero presenta babeo intenso, debemos lavarle la boca y el hocico con abundante agua limpia y consultar al veterinario. Si el perro se come al sapo, debemos consultar rápidamente con el veterinario. Evitar la interacción de ambos, será beneficioso, tanto para nuestro animal de compañía, como para el sapo”, señaló la especialista.

Si veo sapos en casa, ¿qué hago?

“En primer lugar, sentirse afortunado, porque tendremos un controlador de insectos y arañas muy efectivo trabajando en nuestro jardín. Si ingresan al domicilio, basta con guiarlos hacia la puerta abierta, con suaves empujones empleando un cepillo, o tomándolo con la mano si nos atrevemos, para llevarlo a un lugar seguro. Que no nos sorprenda su marcha, ellos pueden caminar o saltar”, se precisó. Si se los toca con las manos, lavarlas de inmediato con abundante agua y jabón.

“No tenemos que matarlos, son parte de nuestra fauna y son inofensivos. Pueden convivir tranquilamente en nuestro hogar, vigilando a nuestros perros y gatos quienes terminarán por ignorar su presencia. Si tenemos menores de edad, enseñarles a no molestarlos ni tocarlos, y si sucede el contacto, lavar las manos con abundante agua y jabón” (Sofía López, veterinaria) “No tenemos que matarlos, son parte de nuestra fauna y son inofensivos. Pueden convivir tranquilamente en nuestro hogar, vigilando a nuestros perros y gatos quienes terminarán por ignorar su presencia. Si tenemos menores de edad, enseñarles a no molestarlos ni tocarlos, y si sucede el contacto, lavar las manos con abundante agua y jabón” (Sofía López, veterinaria)

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