Seis de los fallecidos eran miembros de una familia cuya casa fue incendiada por una bomba molotov lanzada por un grupo de hombres encapuchados y armados, mientras que los otros dos fueron atacados cuando quitaban barricadas de una carretera, informó la Policía en una nota de prensa.

Del incendio en la vivienda de tres pisos se salvaron dos personas que se lanzaron desde un balcón: una mujer que está en estado grave y un niño que ingresó a un hospital con quemaduras. La sobreviviente responsabilizó al presidente Daniel Ortega de lo ocurrido, en un video difundido en redes sociales. De acuerdo con un testigo, cerca de 20 hombres armados con fusiles y encapuchados llegaron al barrio Carlos Marx y prendieron fuego la vivienda. Las acciones habrían sido en represalia a que la dueña de casa se negó a dejarles usar los pisos altos para colocar francotiradores y disparar a eventuales manifestantes, agregó. Vecinos denunciaron que los atacantes no permitieron auxiliar a los fallecidos porque disparaban contra quienes quisieran acercarse a la vivienda.

Según el reporte policial, los otros dos fallecidos son empleados de la alcaldía de Managua que fueron atacados por encapuchados cuando quitaban barricadas de una carretera. El hecho que conmocionó a la población fue tratado en la mesa de diálogo del gobierno de Daniel Ortega y la oposición: los obispos condenaron las muertes, mientras la oposición acusó al gobierno de no frenar a los paramilitares y grupos de choque. El canciller Denis Moncada negó responsabilidad y acusó a los manifestantes que están en las barricadas.

Hubo otros dos asesinados, quienes fueron atacados por encapuchados cuando quitaban una barricada de una ruta en la ciudad de Managua.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) expresó su “más enérgica condena por la masacre perpetrada por fuerzas parapoliciales en complicidad con la Policía”, según un comunicado. “Este crimen revela un escalamiento de la brutal represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con saldo trágico de más de 178 personas asesinadas hasta la fecha”, agregó la ONG.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, condenó en Twitter “este acto de terror que es un crimen de lesa humanidad y que no puede quedar impune”. La relatora especial para Nicaragua de la Comisión de Derechos Humanos, Antonia Urrejola, reaccionó con “desgarro” por la muerte de niños “quemados vivos”.

“Nosotros nunca hemos simpatizado con ningún partido político, y quienes mataron a mi padre, mi madre, mi hermano y mis sobrinos fueron las turbas sandinistas y la Policía”. Óscar Pavón.Relató la versión familiar de la tragedia.

Piden sancionar al presidente

La petición a la Casa Blanca a través de la plataforma We the People, en donde desde el 30 de mayo se exigen sanciones para Daniel Ortega por medio de la Ley Magnitsky, sobrepasó las 100 mil firmas que pide el Gobierno de Estados Unidos para brindar una respuesta oficial. “Exigimos ver al dictador socialista de Nicaragua, Daniel Ortega, sancionado en virtud de la Ley Magnitsky por violaciones de los derechos humanos. Estos incluyen censura, represión, tortura y asesinato”, señala la petición.

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