"No fue con el bolsillo ni con la cabeza, sino con el corazón"
Paula Bistagnino
ESPECIAL.- Coqueto y ocupado en su imagen, el periodista deportivo Juan Manuel “Rifle” Varela (apodo que da cuenta de su 1,92 de altura y figura delgada) tuvo clara su vocación sin rodeos. Lo supo mientras cursaba el colegio primario en Banfield, en el sur del conurbano, y perseveró hasta hacerse un lugar en los medios. Desde que cubrió su primer Dakar, no paró. Conduce El Rifle y la gente (Radio Rivadavia) y se convirtió en uno de los columnistas más conocidos y con impronta personal de Telenoche y En síntesis, en El Trece. Después de dieciséis años de pantalla (cumplió sus 38) optó por dejar el canal: una decisión que desconcertó al mundo de la televisión pero que él viene pensando desde hace tiempo. “Fue una decisión para seguir mejorando laboralmente y la sostengo hoy y mañana. Aunque no hubo nadie de mi entorno que me dijera que era un genio. Mi amigo Bebe Contepomi me dijo: “Sos un capo. No sé si estás loco o tenés muchos huevos”.
Sé que voy a volver pero quiero que sea algo creativo, en lo que me sienta confiado y feliz”.
¿Te dio vértigo el salto?
No, creo que ese es un temor de los otros. Sabía que si seguía trabajando no iba a ser feliz. Si seguía trabajando en Artear un día iba a mirar para atrás y me iba a sentir un fracasado. Tenía esa necesidad y no la pensé ni con el bolsillo ni con la cabeza. Lo sentí así, desde el corazón.
¿Te pesó perderte de cubrir el próximo Mundial en Rusia?
No, ya estuve en varios mundiales y lo único que me falta es uno en el que la Selección argentina sea campeona, pero no depende de mí. Consideré que en las condiciones en las que iba a cubrir este Mundial no iba a tener todos los medios que necesito para las maneras que pienso y me gusta producir las notas. No me seducía profesionalmente.
Dijiste que te tomabas un año sabático, ¿es así?
No, no creo que me lo tome, lo dije en chiste. Tengo la posibilidad, hoy por hoy, de tomarme un tiempo: no me apresura ni pagar cuentas ni la cuota del colegio de un chico. Pero yo amo la televisión y me fascina la producción. Sé que voy a volver pero quiero que sea algo creativo, en lo que me sienta confiado y feliz.
¿Qué significa la felicidad para vos? La nombrás como un norte.
Hacer cosas que realmente tengan que ver conmigo y me hagan sentir bien. El lunes fue el cumpleaños de mi viejo y pude ir, en malla y gorra. Relajado y en el horario que solía estar en el canal. El martes un amigo me hizo una cena de “bienvenida a la vida” porque siempre que había algún encuentro yo no podía ir o iba y me tenía que volver para hacer el programa. Fui a la cancha con mi viejo a ver la final de Independiente. Son todas cosas que nunca hice y no me las voy a olvidar jamás. Esos pequeños eventos valen un montón y mi profesión no me permitía disfrutarlos.
Dejabas todo en lo laboral…
Este es un trabajo que te hace perder un montón de cosas, pero, por otro lado, te lleva a vivir experiencias por las que otra gente paga. Y a vos te pagan para estar en esos lugares. Pero lo que perdés, no lo recuperás más en la vida. Igual e independientemente de eso, somos tan masoquistas que volveríamos a elegir esta profesión.
¿Tu papá sigue teniendo el puesto de diarios en Lanús?
Sí. Si en marzo, abril no consigo trabajo, por ahí me sumo a acompañarlo. Mis amigos me dicen que sería genial que vaya a trabajar con él así la gente me saca fotos y piensa que cambié de vida rotundamente (se ríe).
¿También te quedaste soltero? ¿Es cierto que no seguís de novio con Agostina Scioli (conductora de C5N)?
Sí, cortamos hace unos meses pero está todo bien y estoy solo. El cariño que tengo por ella es eterno. Es una de las personas fundamentales en mi vida y fue uno de los pilares por los cuales terminé de tomar la decisión. Independientemente de que cuando la tomé ya estábamos separados. Me hizo ver muchas cosas de la vida que yo no veía. Siempre me criticaba porque era una persona a la que se le vencían las vacaciones en el canal porque no se las tomaba. Me incentivada a disfrutar.
¿Y qué te baja a tierra?
Hago terapia, tengo a dos psicólogas de diferentes ramas que se complementan. Soy de tratar de mirar las cosas desde diferentes puntos de vista. No creo que haya una realidad. Hay un hecho que siempre se interpreta de acuerdo al lado desde el cual lo mires.
¿Te vas a teñir la barba de algún color raro para sellar esta etapa como aquella vez que te decoloraste?
No, por ahí me afeito. No sé. Estoy aprovechando que no me tengo que vestir tanto para relajarme.
No sé si tanto, se te ve muy coqueto…
Me ocupo de la estética porque es parte de mi trabajo, laburo mucho mi imagen. En Instagram prácticamente no sigo a nadie que tenga que ver con el deporte y sí tengo un montón de cuentas que tienen que ver con la moda. Me gusta mucho, siempre me gustó.
¿Te divierte ir a comprar ropa?
Sí, en breve me voy a comprar a Chile con un amigo. Siempre que viajaba por el canal aprovechaba a hacer shopping.
¿Y cuáles hábitos tuyos hacen que tus amigos más rústicos te gasten?
Por ahí voy seguido a la barbería o si estoy muy cansado y tengo que salir me tapo las ojeras. Llevo perfume en el auto y me pongo antes de viajar o me miro mucho al espejo. Me gusta mucho el tema de los calzados y me los limpio porque no me gusta que los zapatos tengan marcas.
¿Tenés idea de cuántos tenés en el placard?
No. Pero muchos. Tengo una valija enorme llena de zapatos porque no me entran en el placard. Pero no tengo noción de lo que hay adentro. Y tengo pares en la casa de mis viejos.
¿Qué quedó de tu timidez de la que alguna vez habló tu madre?
Mucho. Soy muy tímido en mi vida cotidiana, nada que ver con el que soy cuando se prende la luz de la cámara. Puede que sea el que levante un casamiento o una fiesta pero no estoy siempre llamando la atención. Además, tengo una profesión en la que sé que soy mirado.
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