LMNeuquen Pai Umbanda

"No soy un pai umbanda, viví una pesadilla"

El hombre contó que le allanaron la casa por error, aseguró que le robaron y que demandará a la Policía.

No soy un pai umbanda que les provee armas a los delincuentes del oeste, soy un aficionado y coleccionista de armas y viví una pesadilla a manos de una pandilla de delincuentes con licencia, que es la Policía. Ahora, solo quiero recuperar mis armas y los voy a demandar por todo el daño que me hicieron”, señaló, totalmente indignado, el hombre de Confluencia que fue allanado en mayo en el marco de una investigación por una serie de robos.

La historia arranca en concreto el 9 de mayo, con un dato que obtiene la Policía tras el asalto a un repartidor en el oeste de la ciudad. Esa información clave era el apodo de uno de los delincuentes que se escapó de la boca de otro a la hora de la huida.

Te puede interesar...

“Dale, Cochi” fue la frase que derivó en una investigación, ahora cuestionada, por la cual se realizaron los allanamientos el 20 de mayo y se dio en Confluencia con un supuesto pai umbanda que era el armero de los delincuentes del oeste.

En la casa del hombre, secuestraron un arsenal de armas y municiones, y lo demoraron.

image.png
Armas y municiones.

Armas y municiones.

Con ustedes, el no pai

“No soy pai, mi papá era seguidor de la religión umbanda, pero murió el 13 de enero. Él sí recibía en su casa la visita de un pai que le hacía trabajos de sanación por la salud de mi mamá, que tuvo dos tumores en la cabeza. También hizo un trabajo para mi hija por un trastorno psicológico y para mí por mis migrañas. Todos esos elementos yo los saqué de la casa de mi viejo y los enterré en el fondo de mi casa”, contó el hombre, que pidió reserva de identidad por cuestiones de seguridad, por lo que lo llamaremos Juan.

Para concluir su explicación de que no es pai, Juan confió que las cabezas de ganado que se observaban colgadas en una pared del quincho de su casa son piezas de colección que compró por internet. “No eran para hacer ningún tipo de ritual. Pasé una época de mi vida donde las coleccionaba”, aseveró.

Armado hasta los dientes

“Todas las armas que se llevaron las tengo registradas, salvo dos escopetas viejas que encontré en la casa de mi viejo tras su muerte. Las tenía tiradas en su taller de carpintería y me las traje porque yo desde hace años soy un aficionado al tiro y me he comprado armas que tengo registradas. Incluso las municiones que encontraron las compré en Ferracioli y tengo los comprobantes”, detalló Juan en diálogo con LMN.

Todos los comprobantes de compra de municiones, como los certificados de tenencia legítima de armas, fueron entregados por su abogado, Fabián Flores, en la Fiscalía de Robos y Hurtos, que ya lo desvinculó a Juan de la causa. Si bien se ordenó que le restituyan las armas, a la fecha la Policía aún no ha concretado la entrega.

La pesadilla del allanamiento

“Me allanaron por error, maltrataron a mi esposa, me destruyeron la puerta de la casa, me revolvieron todo y me robaron”, afirmó Juan, y contó detalles del feroz allanamiento policial.

“Me entraron como si fuera Pablo Escobar Gaviria, me sacaron en calzoncillos de la cama y me tuvieron una hora arrodillado y esposado en la calle mientras se levantaba la helada. Me trataron como si fuera un narcoterrorista”, contó el hombre, que disparó su bronca contra la Comisaría 18 y los efectivos de los grupos especiales que ingresaron a su vivienda.

“La investigación la deben haber hecho a ojo y con el estigma de que es un barrio bravo”, afirmó Juan, que sabe que está en una barriada compleja donde desde hace un par de décadas hay enfrentamientos entre dos bandos.

“Es donde me tocó vivir, donde el IPVU me dio la casa en 2013. Diez familias rechazaron esta

vivienda por estar en una zona muy complicada”, recordó el hombre lo que le dijeron en el Instituto de la Vivienda cuando se la adjudicaron.

“Durante el allanamiento, yo le decía al comisario a cargo que se habían equivocado de persona y le daba mi nombre. Él me decía que era yo y se negaba a leerme la orden de allanamiento. Después, mi abogado comprobó que la orden de allanamiento estaba a nombre de otras personas. En ese momento yo creo que se dieron cuenta, pero no querían admitir el error y siguieron adelante porque encontraron armas”, aclaró Juan, sumamente indignado por la falta de pericia de la Policía.

“Los policías son delincuentes con licencia para robar, me llevaron un millón y medio de pesos en armas y municiones, me llevaron 130 mil pesos en efectivo que tenía en un sobre de cuerina negra en la mesa de luz, un reloj Seiko que era de mi padre y el GPS de la camioneta. ¡Son unos delincuentes!”, expresó.

De allí lo llevaron demorado a la Comisaría 18, en la zona oeste.

“Me encerraron en una celda con tres personas más y sin barbijo, en plena pandemia. Me trataron como si fuera culpable de algo y me tuvieron casi 10 horas preso. No me dieron ni un vaso de agua, me dijeron que no tenían. Pedí un médico y me lo negaron”, confió con bronca el hombre.

“Voy a demandar a la Policía y sé que no voy a poder asomar la nariz a la calle, pero no se puede permitir que esto siga pasando”, concluyó Juan.

image.png
Una de las armas.

Una de las armas.

-> “Me decían ‘bruja de mierda’”

La esposa de Juan quedó en shock la mañana del allanamiento y la brutalidad policíaca le dejó secuelas.

“Jamás tuve un problema con la Policía ni con los vecinos. Ese día lo sacaron a mi marido y yo estaba acostada, tapada con la frazada y en ropa interior. Me gritaban que salga de la cama y les decía que estaba en ropa interior. Tuve que salir casi desnuda con 10 policías en la habitación, fue una humillación y vergüenza total”, describió la mujer, y agregó que se cubrió con una cortina.

“Me dejaron sentada en el comedor mientras arriba de la mesa apoyaban todas las armas. ‘Bruja, brujita de mierda, tonta, estúpida’, todas esas cosas me dijeron. Yo no entiendo por qué me trataban mal si no hice nada”, detalló.

A partir de esa terrible experiencia, la mujer quedó con secuelas. “No puedo dormir tranquila, el allanamiento me alteró el sueño, incluso ahora duermo vestida. Cualquier ruido fuerte me genera palpitaciones y exaltación”, concluyó.

-> “Hubo errores en la investigación policial”

El abogado de Juan es el ex fiscal Fabián Flores, que conoce al detalle cómo es el trabajo investigativo de la Policía y entiende que los pesquisas cometieron un error durante las averiguaciones que los llevó a la casa de su cliente.

“Por una campera naranja que aparece en uno de los robos se vinculó a un delincuente, que tiene a su hermano en Confluencia, y que supuestamente lo vieron entrar en la casa de mi cliente. Pero en la investigación no hay fotos, videos, ni escuchas que vinculan a esta gente con mi cliente”, aclaró Flores.

A partir de ahí se generó una cadena de errores, los policías llevaron esa información a la fiscalía, el fiscal de turno pidió los allanamientos confiado de la información que le había suministrado la Policía y el juez de turno autorizó la medida confiado del trabajo de la fiscalía y la Policía.

Una vez concretado el error, Flores fue a dialogar con la fiscal que tomó el caso, Soledad Rangone, “que me avisó que había desvinculado a mi cliente del caso”, concluyó el letrado.

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

8.1081081081081% Me interesa
3.6855036855037% Me gusta
13.022113022113% Me da igual
2.9484029484029% Me aburre
72.235872235872% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario