Normalidad de bolsillos vacíos
De a poco, el concepto casi épico de la “nueva normalidad” acuñado el año pasado va tomando forma en el país y en la provincia, pero con una distinción: la economía sigue destrozada y, a pesar de los signos de recuperación, la inflación comió los salarios de quienes no viven de rentas.
En estos meses, las aperturas comerciales luego de la baja de los casos de COVID-19, y en consonancia con los planes de vacunación (más allá de que aún no hay dosis disponibles para toda la población), generaron un clima de expectativa pero que en la realidad no tiene un correlato.
El tema central que tiene Neuquén es que la economía la mueve la producción de petróleo y gas. Sin la reactivación completa y con más empleos en ese sector, la economía en general se retrae. Quizá la suba del barril Brent por encima de los 65 dólares traiga algo de respiro a las arcas del gobierno provincial, aunque ello lleve a una inminente suba de los combustibles.
Por dar un ejemplo respecto de los indicadores económicos en suspenso, según el último informe del observatorio económico de Acipan, el patentamiento de vehículos en la provincia terminó un 40% por debajo del nivel del 2019, mientras que en el país se redujo “tan solo” un 25,6%. Es decir que bajó el poder adquisitivo en un segmento social que podía comprarse un auto cero kilómetro.
En tanto, en la evolución del empleo asalariado privado formal en Neuquén hubo un fuerte deterioro entre febrero y noviembre de 2020, del orden del 11,4%. Pero se viene recuperando lentamente desde agosto. Así las cosas, esta nueva normalidad después de la pandemia (que aún no termina) llega con los bolsillos flacos para muchos.
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