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NEUQUÉN

La víctima no puede más y denuncia. La directora llama al agresor y a sus papás. Uno siente que al fin le toca sufrir al otro. Su compañero entiende que la sanción no es por lo que hizo, sino porque lo acusaron. Y el abismo ente ambos sigue.

Para Luciana Cataldi, especialista en bullying, este modelo escolar es ineficiente para frenar el acoso porque no repara el daño ni ataca las causas. Desde hace años, dicta talleres a docentes para promover una nueva escuela “restaurativa”, donde todos se involucren en mejorar la convivencia.

Cataldi estuvo en Neuquén, invitada por el Concejo Deliberante, para hablar a los educadores sobre las claves para detectar, tratar y evitar el bullying. Es una abogada especializada en justicia restaurativa y docente de la Universidad de Buenos Aires, dedicada a estudiar los problemas de acoso entre pares. Explicó que la justicia restaurativa puede llevarse a la escuela como un proyecto transversal, que incluya nuevas prácticas de convivencia. “En primaria, es común que pongan una nota en el cuaderno para llamar la atención sobre la conducta de tu hijo, pero él vuelve a hacer lo mismo, el conflicto sigue ahí”, señaló.

Planteó que cambiar a un chico de colegio tampoco es la solución, porque se le enseña a huir, en lugar de buscar que agresor y víctima puedan convivir en un mismo espacio. “Y si denunciamos a una escuela por un caso de bullying, estamos judicializando la educación, y con eso damos un ejemplo bastante patético”, opinó.

Una estrategia que está dando buenos resultados en varios países son los círculos de diálogo, donde habla uno a la vez. “Lo pueden hacer el profesor y los alumnos con un tema nuevo en clases y también toda la comunidad con los directivos”, detalló.

Cataldi contó que el método restaurativo, tan sencillo como eficiente, ya se practica en Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Australia e Inglaterra. Añadió que “también Finlandia, aunque con otro término, y les permitió tener uno de los índices de bullying más bajos”.

La especialista recalcó que “lo fundamental es trabajar en la prevención y lo que funciona es tener un protocolo para abordar el caso de forma tranquila, que no sea un caos”. Observó que hoy, “cuando nos enteramos del bullying es cuando los chicos ya están muy dañados y el que sufrió tiene heridas emocionales más allá de las físicas”.

Blocking, otra forma de acoso

El bullying es el acoso escolar que, a diferencia de la violencia o las discusiones, consiste en un maltrato prolongado en el tiempo que genera un vínculo de miedo. La especialista Luciana Cataldi aclaró que ese problema no es exclusivo de los colegios, sino que se da en cualquier comunidad. Se produce también en el ámbito laboral, en el intrafamiliar y últimamente se encontraron casos entre vecinos, donde se lo llama “blocking”.

“Bullying” significa en inglés “matonear”. Cuando el acoso ocurre en el trabajo, se llama “mobbing”, que hace referencia a la persona que todos atacan. Y en los últimos años, añadió Cataldi, “empezamos a hablar también del acoso vecinal, y se lo identifica como ‘blocking’, por la palabra ‘cuadra’ en inglés americano”. Y agregó: “Son todas formas de acoso, que es algo que siempre existió pero ahora lo estamos visibilizando porque estamos en la era de las redes sociales y la comunicación”.

Los casos en Neuquén

A nivel local, se produjeron cuatro resonantes casos de bullying en los últimos años. En varias ocasiones, el acoso se conoció públicamente recién después de que la víctima cambiara de escuela o cuando ya no había forma de ayudarla. El caso más reciente fue en agosto pasado, cuando la mamá de una nena que iba a la Primaria 201 empezó a darle clases en su casa para evitar que la maltrataran.

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