Omar Solsona: "Lo más importante es que nadie abandone la búsqueda"

Emoción. La recuperación de la nieta 129 se celebró también en Neuquén, donde vive un primo de Carlos, el padre que después de 42 años conocerá a su hija.

Por Pablo Montanaro - montanarop@lmneuquen.com.ar

“Fue muy impactante”, es lo primero que expresa Omar Solsona a LM Neuquén en su casa del barrio Confluencia, cuando recuerda ese instante del martes pasado en que Abuelas de Plaza de Mayo anunciaba la recuperación de la nieta 129, hija de su primo hermano Carlos Alberto Solsona. La imagen de Carlos al lado de Estela Carlotto hizo retroceder a este hombre de 63 años a su infancia y adolescencia cuando se juntaba con él, a quien admiraba por ser el primo mayor.

¿Cómo recibió la noticia de la recuperación de la nieta 129?

No sabíamos nada. Realmente fue muy impactante. Mi esposa me mandó un mensaje al teléfono porque una persona que estaba viendo la noticia en la televisión escuchó el apellido Solsona y se comunicó con ella para preguntar si teníamos alguna vinculación. Después vi la repetición de la noticia y ahí lo vi a Carlos al lado de Estela Carlotto, de su hijo Marcos y de mi hermano José Luis.

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¿Qué sensaciones tuvo?

La primera sensación fue impactante y muy emotiva. Cuando lo recuerdo me vuelvo a emocionar. Impacta porque es algo que estuvo presente en uno durante todo este tiempo. La búsqueda de alguien que desapareció es algo que no se termina nunca. Nunca, hasta que no se sabe con certeza cuál fue el destino o qué ocurrió con esa persona. Si bien el tiempo va pasando, esa cuestión está siempre latente. Es una mezcla de alegría, por un lado, porque es muy fuerte y es más que un nacimiento, y por otro, doloroso por todos estos años en que vivimos con la incertidumbre de no saber qué había pasado con ese hijo o hija nacida en cautiverio.

¿Cómo era su relación con su primo Carlos Solsona?

Éramos muy cercanos porque vivíamos en la misma ciudad, Rafaela. Yo había nacido en Neuquén, pero por el trabajo de mi padre en el Banco Nación siempre fuimos itinerantes. Carlos era el mayor de los primos, así que nos dirigía y nos mimaba. Era muy inteligente y estudioso, un ejemplo a seguir. La actividad de militancia la hizo con mi hermano José Luis.

¿Cómo se vivió familiarmente la militancia de Carlos y de su hermano en el PRT-ERP?

La militancia de ellos yo la vivía muy de cerca, conocía sus actividades. Yo no tuve militancia partidaria pero participaba de las organizaciones de estudiantes. Ellos estudiaban en Córdoba, donde vivían juntos, y yo los iba a visitar. Recuerdo que en el departamento hacían charlas políticas. Cuando se blanqueó la situación respecto de su militancia política, lógicamente eso provocó discusiones en el seno familiar. Hubo que tomar acciones defensivas para desligar a la familia de la militancia de ellos. Pero llegado el momento de apoyarlos para que se fueran del país, ahí la familia estuvo.

¿Cómo transita un familiar la búsqueda de un padre de su hijo nacido en cautiverio?

Con Norma Síntora, la mujer de Carlos (N. del E: secuestrada el 21 de mayo de 1977 en Moreno, provincia de Buenos Aires, con 8 meses de embarazo), no había tenido un trato directo. Sin embargo, y eso refleja el nivel de búsqueda que cada uno tenía desde su lugar, tengo una foto de ella y siempre estaba buscando alguna cara parecida en el lugar que fuera. Nunca me pasó de encontrarme con alguien parecida a ella, pero tenía muy presentes sus rasgos. Creo que lo más importante es que nadie abandone la búsqueda, porque afecta a todos, a los que están más cercanos y a los que no lo están. Me imagino que hay mucha gente en esta misma situación que va perdiendo las esperanzas, y creo que hay que mantenerlas. Es algo fuerte la espera de un hombre por un hijo del que no sabe absolutamente nada.

Cuando hable con su primo Carlos, ¿qué se le ocurre que va a decirle?

Lo voy a llamar cuando pase todo este cimbronazo. Cuesta hablar, poner en palabras toda esta emoción que uno siente. ¿Qué le voy a decir cuando nos encontremos? Es algo que pienso pero no lo voy a saber hasta ese momento. Carlos pudo reconstruir su vida, formar una pareja, tuvo un hijo, pero siempre estaba ese espacio que no podía llenar, ese vacío, eso que le faltaba y que ahora encontró. Es una inmensa alegría familiar la que tenemos. Por otra parte, quiero destacar que lo que sucederá es el encuentro de una hija con su padre, y en este sentido ha habido muy pocos casos de hijos que recuperaron su identidad y se reencontraron con sus padres biológicos.

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