Por Adriano Calalesina - Editor de LM Neuquén
Desde hace 50 días que los comerciantes neuquinos viven esa eterna sensación de haber tirado la toalla. Aquellos que no estaban enmarcados dentro de las actividades esenciales, no pudieron vender un solo zapato ni prenda de vestir y se las arreglaron en la clandestinidad pura, casi sin apoyo estatal.
La situación derivó en la intervención de la comuna, en dilatar el pago de licencias comerciales y eximiciones de impuestos. Pero con eso no alcanzó. El último informe de ACIPAN reveló que mayo iba a ser el más crítico en la historia reciente del comercio neuquino, en algunos casos, sin ventas.
Entonces empezó a activarse el delivery de comida, pero con restricciones de horarios. Y con todo eso, tampoco alcanzó para sacar la cabeza a flote. Hacía falta que haya una decisión formal del presidente de la Nación, Alberto Fernández, y del gobernador Omar Gutiérrez, para flexibilizar la actividades bajo un protocolo estricto, de manera de no estar expuesto al contagio de este virus, que forma parte de la peor pesadilla de este otoño interminable. Pero no hay que cantar victoria. Nadie sabe si estas medidas blandas serán eternas.
LEÉ MÁS
La nueva fase de la cuarentena entró en vigencia con algunas "avivadas" en el centro
Cuarentena: moderado entusiasmo con la vuelta de algunos rubros
Te puede interesar...









