Otro femicidio estremece a la región. Nuevamente se suman elementos macabros a la hora de poner fin a la vida de una joven a la que calcinaron en un claro intento de borrar todo tipo de indicios del autor, aunque hay algunos elementos que mantienen la investigación.
Agostina desapareció el viernes y la denuncia se radicó en el Ministerio Público Fiscal de Río Negro. Se sabía que la joven madre iba de Cipolletti con destino a Catriel, pero no llegó.
La suerte quiso que una persona la encontrara de casualidad en un basural cercano al autódromo de Centenario.
Si bien el cadáver estaba calcinado, hubo rasgos característicos que pudieron ser reconocidos; y las huellas dactilares, que no fueron afectadas por el fuego, sirvieron para terminar de identificarla.
La tarea de la fiscalía y la policía neuquina pudo sortear en poco tiempo el proceso de identidad, aunque para la familia de Agostina obviamente fue la peor noticia.
Lo que ahora intentan esclarecer los investigadores es la autoría de semejante crimen. El único dato clave que tienen es el de una cámara que muestra que la chica subió a un auto en la Ruta 151. Esto lleva a buscar determinar si estaba haciendo dedo con la finalidad de que la acercaran a Catriel o si ya había quedado con alguien para ir hasta la localidad rionegrina.
En estos tiempos, si bien todavía se utiliza el hacer dedo en la ruta, es cada vez menos usual por cuestiones de seguridad, por lo que crecen las sospechas de que Agostina conocía al dueño del vehículo.
Nada parece poner un fin a los femicidios y este nuevo caso así lo demuestra.


