Una mujer contó que había escuchado cuatro disparos y cuando salió de su casa, vio a la víctima tendida sobre la calle.
Un joven murió tras recibir un balazos. Los vecinos lo encontraron herido frente a una vivienda, y ante la demora de la ambulancia, uno de ellos lo subió a su auto y lo llevó hasta el hospital. Horas después su amigo se entregó y confesó el crimen.
El llamado al 911 se realizó poco después de la medianoche. Una mujer contó que había escuchado cuatro disparos y que, cuando salió de su casa, vio a la víctima tendida sobre la calle y con manchas de sangre.
La víctima fue finalmente identificada como Franco Ezequiel Suárez, de 20 años. Vivía en el barrio Democracia, en el departamento mendocino de Las Heras, Mendoza, y se encontraba junto a dos amigos cuando recibió el balazo. Suárez tenía una herida en la zona abdominal. El proyectil habría afectado la aorta y provocado una lesión que resultó mortal.
Por la gravedad de la herida, luego fue derivado al Hospital Lagomaggiore, donde se confirmó su muerte.
Posteriormente se encontraron cuatro vainas servidas calibre 9 milímetros en el lugar: tres en el exterior de la propiedad y la restante fue hallada dentro de la casa, cuya puerta permanecía entreabierta.
La Policía Científica realizó las primeras pericias, mientras los agentes de la División Homicidios comenzaron a reconstruir los movimientos de las personas que acompañaban a Suárez.
Un amigo se presentó ante la Policía y confesó el crimen
Uno de los jóvenes que estaba con la víctima declaró durante las primeras horas de la investigación. Su testimonio permitió identificar al presunto autor del disparo, un amigo de Suárez de 18 años.
Se trata de Salvador Guillermo Soria,quien se presentó voluntariamente pasado el mediodía en una dependencia policial. Para ese momento, los detectives ya conocían su identidad y lo buscaban para tomarle declaración.
Soria reconoció que había accionado el arma, pero aseguró que no quiso matar a su amigo. Quedó a disposición de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien deberá definir su situación procesal.
La reconstrucción preliminar indica que los dos jóvenes que acompañaban a Suárez se retiraron después del balazo. La víctima quedó malherida hasta que los vecinos salieron de sus casas y pidieron asistencia.
La versión sobre un disparo accidental
Soria declaró que los tres jóvenes estaban manipulando una pistola y que habían realizado varios disparos para probar su funcionamiento. En ese contexto, uno de los proyectiles habría impactado por accidente en el abdomen de Suárez.
El otro testigo dio una versión similar. Ambos coincidieron en que no existió una pelea previa y que el disparo se produjo mientras probaban el arma. Esa explicación todavía debe ser contrastada con las pruebas forenses.
Las pericias deberán determinar la trayectoria del proyectil, la distancia desde la cual se efectuó el disparo y la posición en la que se encontraban los involucrados. Los profesionales también analizarán las vainas y los rastros recogidos dentro y fuera de la vivienda. La Fiscalía, por su parte, deberá esclarecer además qué pasó inmediatamente después del disparo y por qué los acompañantes abandonaron el lugar.
Hasta que finalicen esas medidas, la hipótesis del accidente sigue como la versión aportada por los dos jóvenes y no como una conclusión definitiva de la investigación.
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