El secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, reconoció que “el dólar soja no fue una herramienta efectiva” para conseguir que el campo liquidara sus preciados dólares y por eso se analizan varias formas de mejorar el esquema.
El objetivo del llamado “dólar soja”, que vence el 31, era acelerar las ventas de soja de los productores a los exportadores para que luego estos últimos ingresen los dólares con sus ventas al exterior.
El complejo instrumento financiero permite a los productores comprar dólar ahorro por el equivalente al 30% de los pesos que obtuvieron al vender soja a los exportadores, mientras que el 70% restante queda depositado con un rendimiento que sigue al dólar oficial.
El esquema hasta ahora no funcionó: se hicieron apenas 60 operaciones por $ 600 millones (algo más de US$ 4 millones) y el ingreso en pesos de los productores mejoró apenas 9%. En la última reunión de directorio del BCRA no se trató una extensión de la medida, por lo que desde septiembre regiría otro sistema.
El ministro de Economía, Sergio Massa, intentará fortalecer las reservas a corto plazo por unos US$ 7.000 millones por varios canales.
Para intentar mejorar el esquema y conseguir que el campo liquide, ya hubo algunas reuniones entre la Secretaría de Agricultura y las entidades agropecuarias. En uno de esos encuentros, unas posibles modificaciones analizadas fueron una mejora de lo que cobra el productor en pesos de un 50% y que se simplifique el mecanismo. También se estudió que el Estado compre directamente las toneladas de soja o crear unos Certificados de Crédito Fiscal que mejorarían en un 30% el precio de la oleaginosa al productor.
Si el esquema funcionara, el BCRA podría acumular reservas para usar en la economía interna (por ejemplo para pagar las costosas importaciones de energía) y tendría poder de fuego para contener la cotización del dólar y evitar que una eventual suba se traslade a la inflación.
Además del dólar soja, el ministro de Economía, Sergio Massa, intentará fortalecer las reservas a corto plazo por unos US$ 7.000 millones por varios canales. Por un lado, con un adelanto de exportaciones en los sectores de la pesca, agro, minería durante los próximos meses por unos US$5.000 millones.
Como segunda medida, se buscarán acelerar los desembolsos pendientes con organismos internacionales, como el BID, CAF y el Banco Mundial, que podrían aportar unos US$1.200 millones extra a las reservas.
Y la tercera vía sería la negociación de un préstamo conocido como “repo”: un crédito de uno o más bancos internacionales en dólares por unos US$2.500 millones. Estos fondos también podrían usarse para recomprar bonos del Tesoro en dólares, aprovechando que los precios están muy bajos.
Aunque el plan no incluye una corrección del tipo de cambio, en el Gobierno reconocen que en algún momento habrá que acelerar el ritmo de devaluación. Sin embargo, esto no sería inmediato ya que acelerar el “crawling peg” podría tener un mayor impacto inflacionario.
Otra medida que implementará Massa serán impedir que el Tesoro utilice el saldo de Adelantos transitorios del Banco Central para lo que resta del año. Además, congelará el ingreso de personal del Estado y todas las jurisdicciones “deberán presentar una declaración jurada cada mes de su planta”.
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