Quién fue San Cayetano y por qué cada 7 de agosto miles de argentinos le piden trabajo: la emotiva historia
Nació en una familia adinerada pero él decidió cambiar su vida por completo. Su figura encontró otro destino en Argentina, donde suma miles de fieles.
Cada 7 de agosto, la escena se repite: familias enteras que llegan de madrugada, estampitas, espigas y pedidos escritos en pequeños papeles. Algunos buscan trabajo; otros vuelven para agradecer. En el centro de ese ritual está San Cayetano, una figura inseparable de una de las expresiones de fe popular más arraigadas de la Argentina.
Lo curioso es que su historia comenzó muy lejos de Argentina y varios siglos antes de que alguien lo relacionara con una espiga de trigo. Cayetano de Thiene nació en 1480 en Vicenza, Italia, dentro de una familia acomodada, y su recorrido estuvo marcado por una decisión poco habitual para su posición social: desprenderse de sus privilegios y dedicar su vida religiosa a los pobres y enfermos.
Tampoco nació siendo el santo del pan y el trabajo. Esa asociación, hoy automática para millones de argentinos, tomó fuerza mucho después y adquirió en el país características propias, hasta modificar incluso la manera en la que suele representárselo.
La llegada de su imagen a Liniers - donde está su santuario- las transformaciones económicas del siglo XX y el trabajo de sacerdotes que acompañaban a sectores obreros terminaron de construir un fenómeno que desbordó las paredes de una iglesia.
Con los años, su nombre pasó a estar unido a una preocupación concreta y cotidiana: tener qué llevar a la mesa y una fuente de ingresos.
San Cayetano, de Vicenza a una vida dedicada a los pobres
Cayetano de Thiene nació el 1° de octubre de 1480. Estudió Derecho y desarrolló parte de su actividad dentro de la Iglesia en Roma, aunque finalmente eligió una vida religiosa orientada a la asistencia de quienes atravesaban enfermedades o situaciones de pobreza.
En 1524 participó de la creación de la orden de los Teatinos, que proponía recuperar una vida sacerdotal austera y cercana a los principios originales del cristianismo. Cayetano también impulsó instituciones de ayuda económica para personas necesitadas y cuestionó prácticas que consideraba alejadas de la misión religiosa.
Murió en Nápoles el 7 de agosto de 1547, fecha que posteriormente quedó incorporada al calendario católico para recordarlo.
El papa Urbano VIII lo beatificó en 1629 y Clemente X lo canonizó en 1671. Para entonces, su devoción ya circulaba por Europa, aunque todavía faltaban siglos para que alcanzara en la Argentina una identidad propia.
Cómo se convirtió en el Santo del pan y el trabajo
La historia argentina de San Cayetano comenzó a tomar forma en 1875, cuando una imagen del santo llegó a la zona de Liniers por iniciativa de la Sociedad Hijas del Divino Salvador. Allí se levantaron una capilla y un colegio, mientras la devoción empezó lentamente a reunir seguidores.
El gran cambio llegó durante la crisis de 1930. El desempleo golpeaba a numerosas familias y la incertidumbre económica formaba parte de la vida diaria de los trabajadores. En ese escenario, el sacerdote Domingo Falgioni impulsó con fuerza la veneración de Cayetano y vinculó su figura con el pedido de sustento y empleo.
Falgioni también promovió una estampa en la que aparecía la espiga de trigo, elemento que terminó incorporándose definitivamente a su iconografía argentina. Desde entonces, la imagen del santo con el Niño Jesús y la espiga comenzó a multiplicarse en hogares, comercios, iglesias y altares.
Liniers y una tradición que atraviesa generaciones
El templo de Cuzco 150 se transformó con el tiempo en el principal punto de peregrinación. El edificio fue construido en 1900 y comenzó a funcionar como parroquia en 1913. Allí llegan fieles durante todo el año, aunque el movimiento alcanza otra dimensión cada 7 de agosto.
Hay quienes piden conseguir un empleo y quienes agradecen por conservarlo. Otros llevan una espiga, una fotografía familiar o simplemente esperan durante horas para acercarse a la imagen. Esa mezcla de necesidad, promesa y agradecimiento explica buena parte de la permanencia del ritual.
Más de cinco siglos separan al religioso nacido en Vicenza de las filas que se forman hoy en Buenos Aires. En el medio ocurrió una transformación singular: un sacerdote italiano terminó convertido, en la cultura popular argentina, en el santo al que se acude cuando falta algo tan elemental como el pan o el trabajo.
Te puede interesar...
Leé más
Manejaba borracho y con una licencia falsa: el video del momento en que lo descubrieron
Femicidio en Córdoba: las pruebas que cambiaron la versión del accidente y la explosión del celular
Préstamos para jubilados en BBVA 100% online: montos máximos y cómo pedirlo en agosto 2026
-
TAGS
- San Cayetano
- trabajo
- Liniers
Noticias relacionadas













