Se separó y tendrá que pagar la cuota alimentaria del perro: el inédito fallo judicial
La medida fue adoptada luego de que la mujer se haya quedado con la mascota. La decisión reconoce que el animal formaba parte de la vida familiar de ambos.
En las últimas horas se conoció un acuerdo judicial en Salta que pone en el centor del debate el rol de las mascotas en una familia y que ocurre en procesos de separación. La Justicia dictaminó que un hombre deberá aportar una cuota alimentaria para el perro que tenía con su exesposa tras el divorcio.
La resolución no sólo implica un acuerdo económico, sino que también se estableció un régimen de visitas y de cuidado compartido. De esta forma, el caso volvió a poner en discusión un concepto que gana terreno en el derecho de familia: las llamadas "familias multiespecie".
El argumento central del fallo fue que las mascotas no pueden ser consideradas simples bienes materiales, sino "seres sintientes" que forman parte del núcleo afectivo familiar y que debe continuar el vínculo y responsabilidad sobre su bienestar.
El caso llegó a la Justicia cuando la mujer, que quedó a cargo del cuidado cotidiano del perro tras la ruptura, acudió al tribunal ante el incremento de los gastos. Alimentos balanceados, medicamentos, vacunas, controles veterinarios y demás cuidados básicos empezaron a pesar en su economía.
Las familias multiespecie integran a los animales como miembros esenciales dentro del núcleo. Este modelo desafía las estructuras tradicionales, ya que amplía la noción de convivencia y vínculos afectivos al incorporar a perros, gatos, caballos, aves y otras especies como compañeros que contribuyen al bienestar emocional y social de los integrantes humanos.
En este contexto, los animales dejan de ser considerados como mascotas para asumir un rol activo dentro de una red de afectos y relaciones compartidas.
Cómo la Justicia llegó a esta resolución a favor del perro
La mujer presentó un reclamo judicial para que su expareja asumiera parte de las responsasbilidades económicas de la mascota, ante los costos cotidianos de manutención y atención veterinaria.
El tribunal hizo lugar al planteo y ordenó el pago periódico de una cuota destinada exclusivamente a alimento, controles veterinarios, vacunas, medicamentos y gastos básicos de cuidado por un total de 100.000 pesos. Además, se estableció un esquema de comunicación y convivencia compartida para el animal. Ese régimen contempla visitas regulares y períodos alternados de permanencia con ambos dueños.
El juzgado sostuvo que los animales domésticos no deben ser tratados como objetos o bienes patrimoniales, sino como "seres sintientes", es decir, capaces de experimentar sensaciones y vínculos afectivos.
La resolución se inscribe dentro de una tendencia judicial que comenzó a crecer en distintos puntos del país y que incorpora nuevas miradas sobre los vínculos familiares y la relación con mascotas.
Cada vez más parejas discuten en separaciones cuestiones vinculadas a estos asuntos. Los especialistas sostienen que estos fallos buscan evitar situaciones de abandono o conflictos derivados de rupturas traumáticas y promover la tenencia responsable.
Antecedentes de la cuota alimentaria para un perro en Río Negro
En 2024, una separación tuvo como fallo no sólo la cuota alimentaria para el hijo de la pareja sino para el perro que era parte de la familia. Ambos progenitores aparte de consensuar la cantidad equitativa de días que el niño pasará con cada progenitor en una mediación, también dejaron asentado cómo se cuidará del perro.
Según el acuerdo, en un caso que no llegó a juicio, el hijo de la ex pareja pasará los fines de semana alternados, se establecieron horarios de tolerancia y la compensación de horarios en caso de que uno de ellos se demore. Y determinaron que el padre compre directamente una bolsa de alimento para el perro y arroz preparado cada dos meses, a partir del mes de junio de 2024. Todo ello para contribuir con los costos de manutención de la mascota de la familia.
Te puede interesar...










