Para enamorarse del tinto que quiere ser blanco

El pinot noir ofrece un perfil único en el mercado, que hoy tiene al menos ocho canteras posibles de estilo. ¿Cuáles probar?

POR JOAQUIN HIDALGO / Especial

Al pinot noir se llega: después de haber bebido malbec robustos y cabernet de crianza, con potencia y taninos, un día el bebedor de vinos se da cuenta de que la intensidad y la potencia no necesariamente son amables al paladar. Y ahí es cuando el pinot noir hace su entrada estelar en la mesa.

Lo que la primera vez puede haber resultado una decepción, ahora, después de haber transitado las copas de emociones fuertes, la delicadeza del pinot noir se ofrece como un bálsamo reparador. Una suerte de esencia destilada de la experiencia: ahí donde hay intensidad de sabor y elegancia, ahí donde hay sutileza y complejidad contenida, está también un nuevo tipo de placer que el paladar agradece.

El asunto con el pinot noir es que hoy ofrece variantes dentro de su atemperada magia. Y esas variantes, también, son una cantera de investigación para el paladar.

Blanc de Noir. Es decir, un blanco hecho de uvas tintas. En nuestro mercado hay un puñado así y El Esteco Pinot Noir (2017, $437) es el ejemplo más cabal. De un rosado tan pálido que no llega a rosado, se bebe como blanco: más bien frío y con la mira puesta en la fruta roja delicada y el paladar austero y fresco.

De altura extrema. Mientras que en Argentina se exploran cada vez más terruños altos buscando el punto de equilibrio entre el frío y la madurez posible de las uvas, en Payogasta, Salta, un viñedo se lleva las de ganar. Se llama Altura Máxima y, con orientación oeste, a 3100 metros consigue evitar el congelamiento por muy poco. Ahí nace Colomé Lote Especial (2015, $320): intenso y a la vez delicado, terroso y de frescura elevada.

Del mar y los días nublados. Otro estilo de pinot noir se ofrece en el litoral atlántico. Hay pocos exponentes y el más logrado, hasta ahora, es Trapiche Costa&Pampa (2016, $400), que describe a la perfección un vino nacido en tierras de viento frío y escasez de sol: con un color cereza pálido, una aromática frutada, donde además mandan las hierbas y la tierra mojada.

Del sol y el frío pedemonte. Hay un grupo de pinot noir a los que la altura y el sol de Cuyo le imprimen un trazo diferenciado y atractivo. Así, uno puede encontrar el punto medio del Valle de Uco en un tinto como Salentein Reserve (2016, $320), cuyo secreto está en la fruta roja madura y el paladar de frescura media, perfecta para iniciarse en la materia. Pero también en el extremo norte del Valle de Uco, en el suelo pedregoso de El Peral, la ecuación es concentrar la esencia del pinot noir, como sucede con Catalpa (2016, $465), de una decidida guinda en aromas, un sutil trazo herbal, y un paladar de textura tersa y frescura elevada, con intensidad de sabor, inmejorable para paladares formados. O, como sucede en el extremo sur de Uco, en Paraje Altamira, donde la mezcla de arenas y piedras consigue en Trivento Golden Reserve Black Edition(2016, $540), ofrecer su costado más herbal, con tomillo evidente, y una boca tirante y nerviosa de acidez.

La crianza como secreto. Hay otras regiones donde el pinot noir se afianza según otro criterio. Una de ellas es La Consulta, en el centro sur del Valle de Uco, donde los suelos más profundos y fríos, moderan la estructura de Luigi Bosca Grand Pinot Noir (2014, $650), por lo que los aromas de fruta roja madura ganan complejidad en la crianza en roble, y la boca ofrece una combinación perfecta entre frescura y textura envolvente, ideal para paladares clásicos. En Patagonia, por su parte, en las soleadas Bardas de San Patricio del Chañar, la crianza es la clave para SaurusBarrelFermented (2015, $487), fermentado en barricas: fruta roja madura, con roble evidente, frescura moderada y paso goloso, un equilibrio ideal para quienes busquen una puerta de ingreso al pinot noir.

--> ¿Qué buscar en la copa?

El pinot noir es una variedad que ofrece vinos tintos ligeros de color, con aromas frutales en la mayoría de los casos, aunque puede combinarse con trazos de hongos, tierra húmeda y hierbas. Al paladar es delicado, aunque puede ir desde la frescura elevada a la frescura moderada, siempre ofrece textura tersa y suave.

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