Para ir al colegio cruza la ciudad y es el abanderado

Facundo Torres tiene 18 años y estudia en la EPET 17. Ya es papá y quiere ser ingeniero.

Ana Laura Calducci

calduccia@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN

Todas las mañanas, apenas asoma el sol, Facundo Torres sale de su casa y espera el colectivo en una esquina del barrio Sapere. Gasta mucho tiempo y dinero para estudiar en la escuela que le gusta, la EPET 17, que queda en la otra punta de la ciudad. Por su esfuerzo y sus buenas notas, hoy es el abanderado del colegio. Su sueño es llegar un día a tener el título de ingeniero. “Y que sea en la Universidad del Comahue”, remarca con una sonrisa.

La EPET 17 está en el corazón de Gran Neuquén Norte. Asisten allí unos 400 jóvenes, mayormente del oeste de la ciudad, que se especializan en mecánica de los automotores. Este año los chicos perdieron varios días de clases porque explotó una caldera de calefacción. Además, por falta de espacio deben cursar los talleres en Gregorio Álvarez, a más de 20 cuadras de allí.

Facundo, como el resto de sus compañeros, va de un edificio a otro para asistir a clases. Él, además, pierde otras dos horas al día en el trayecto en colectivo hasta su casa. Pese a esos contratiempos, siempre tuvo buenas notas en todas las materias.

Ganas

“Vengo a esta escuela más que nada porque me gusta la especialidad en automotores; sé que tengo que venirme a las 7 de la mañana en colectivo y eso me dificultó un poco las cosas, pero fue lo único, yo siempre le puse ganas”, remarcó el abanderado.

Dijo que muchos de sus compañeros no llegan a sexto año, por eso su meta siempre fue no abandonar. “No pensaba ser el mejor estudiante, tenía otras expectativas, venía a estudiar y aprender sobre las cosas que me gustaban y nunca imaginé que iba a llegar a abanderado”, comentó.

Hace menos de un mes, como muchos jóvenes neuquinos, Facundo se convirtió en papá antes de terminar el nivel medio. Hoy tiene un bebé de tres semanas y debe lidiar con sus deberes de padre además de los trabajos prácticos y las pruebas escolares. Indicó que mantiene su sueño “de seguir estudiando”. “Aunque ya no puede tanto porque tengo un hijo y tengo que salir a trabajar sí o sí”, dice.

En sus últimas semanas del secundario, además de portar orgulloso la bandera argentina, Facundo está buscando su primer empleo. “Nos pasa a muchos chicos del colegio que tenemos que empezar a trabajar; en sexto la mayoría trabaja en lo que puede después de clases”, comentó.

Sin embargo, él no quiere conformarse con el título de técnico. Sabe que cuando disponga de un poco de tiempo irá por más. “Si se me da la oportunidad de seguir estudiando, quisiera hacer la carrera de ingeniería y que sea en la Universidad del Comahue, eso es lo que más me gustaría”, recalcó.

Sabe que será un esfuerzo importante, aunque está acostumbrado a no buscar el camino fácil.

Deserción

Muchos quedan en el camino

La EPET 17 es la única escuela técnica en el noroeste de la ciudad. Muchos chicos van allí buscando un título que les garantice un trabajo el día de mañana. Como en el resto de los secundarios neuquinos, pocos llegan a recibirse.

Abigaíl Soazo y Santiago Namuncurá son los escoltas del colegio. Ellos, al igual que Facundo, lograron llegar al último año con altas notas, aunque no fue fácil. Los chicos coincidieron en que perdieron varios compañeros de estudios en el camino porque “todos los años alguno se queda, abandona”.

Abigaíl vive en Toma Norte y va a estudiar caminando. Para ella, el colegio técnico le dio la posibilidad de “aprender diferentes cosas” y de no quedarse “solamente con lo básico que tienen las mujeres de estar en la casa, o sea, demostrar que una mujer puede arreglar cosas y manejarse sola”.

Contó que pensó en algún momento en dejar de estudiar. “Me costó, porque a los adolescentes nos llega una etapa en la que no te dan ganas de seguir y, si continuás, es porque sabés que en un futuro te va a servir”, explicó. Comentó que, de los compañeros que no pudieron terminar, lo más difícil “fue que algunos abandonaron en quinto, faltándoles un solo año, porque querían trabajar o por problemas familiares”. Ayer, los chicos hicieron una pausa en los estudios y festejaron su día en el colegio, felices de que falte tan poco para el ansiado título.

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