Para la defensa, la cabo quiso asustar a su pareja y no matarlo
Arrancó este lunes el juicio por jurado por el crimen de Dante Biazetti ocurrido en el 2019 en Plaza Huincul, por el cual está acusada su pareja, Magalí Hernández, quien hasta ese entonces se desempeñaba como cabo de la Policía de Neuquén. La fiscalía y la querella buscan un veredicto de culpabilidad; mientras que la defensa anticipó que nunca tuvo la intención de matarlo y que era víctima de violencia de género.
Luego de explicarles a los integrantes del jurado popular las particularidades del proceso y a que pautas deberán sujetarse, las partes tomaron la palabra y expusieron sus posicionamientos.
En el comienzo del juicio, tanto la fiscalía como la querella adelantó que buscarán que se declare a Hernández culpable por el delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por el uso de arma de fuego, por el cual podría caberle prisión perpetua. En ese sentido, hicieron un breve repaso sobre lo ocurrido el trágico 8 de octubre del 2019 y la fiscalía exhibió algunas fotografías de parte del material probatorio.
Lo que se sabe es que Hernández efectuó un disparo con su arma reglamentaria, una Bersa 9 milímetros, desde la ventana de la cocina de su casa y que el proyectil impactó en Biazetti, quien falleció a los pocos minutos.
Hernández cargó a Biazetti en la camioneta Ford Ranger color roja que tenía la familia y lo llevó hasta el hospital de Plaza Huincul, dejándolo en la Guardia.
A partir de ahí, las versiones de la fiscalía y la querella por un lado y de la defensa por el otro, se bifurcan. Las motivaciones del hecho y el contexto son diferentes, y cada parte intentará hacer primar la suya para obtener un fallo favorable por parte del jurado popular.
"No quiso matarlo, sino asustarlo"
La versión de la defensa es que Magalí Hernández era víctima de violencia de género desde hace bastante tiempo. En la audiencia de este lunes, Vanesa Macedo Font, defensora oficial de la acusada explicó que la cabo de la Policía, el día del hecho, intentó salvar su vida.
“No quiso matarlo, no disparó contra Dante Biazetti. Fue un disparo disuasorio, para asustarlo, para que se fuera. Pero el proyectil chocó contra las rejas de la venta de la cocina, se fragmentó en por lo menos en dos partes y uno de esos fragmentos impactó en el cuerpo de la víctima. Magalí lo llevó al hospital, rápido, quiso socorrerlo”, aseguró la abogada.
Incluso adelantó que todo comenzó con una agresión de Biazetti a Hernández, cuando ella tenía a la hija menor de ambos en brazos y le daba de comer. Él le habría pegado y ella le pidió que se retirara, por lo que se fue, pero cómo regresó, Hernández disparó hacia el exterior. Según la teoría de la defensa, entonces, Hernández no quiso matar a Biazetti, solo se defendió de un ataque. “No pudo ni supo buscar ayuda. Ese día temió por su vida. Magalí quiso defender su vida, no matarlo”, subrayó la letrada.
La defensa, también integrada por Diego Simonelli, acusó a la fiscalía de no haber tenido perspectiva de género en la investigación y planteó la figura de homicidio atenuado por exceso en la legítima defensa, en un contexto de violencia de género.
El juicio por jurado se extenderá hasta el próximo viernes.
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