"Padre, esta boda no puede continuar. Este hombre de aquí es mi marido. No sé qué está pasando aquí". Los gritos de la mujer, que llegó a la iglesia con un hijo colgado en la espalda y desesperada por lo que estaba pasando allí, alteró la ceremonia. Y la cara de los novios, que pasaron de vivir uno de los días más felices de su vida a estar en medio de una pesadilla. En especial el hombre, ya que la mujer que interrumpió el casamiento no era otra que su esposa, quien aseguró que nunca se habían separado y se trataba de un infiel que ahora, según las leyes de Zambia, puede terminar preso acusado de bigamia.
La escena de película se vivió en una boda en la ciudad de Lusaka, cuando una mujer entró con sus hijos gritándole a la novia que el hombre con quien estaba contrayendo nupcias era su esposo. Los presentes en la capilla católica de Santa Teresa en la ciudad africana no podían creer lo que escuchaban, y todo quedó registrado en un video grabado por uno de los invitados a la boda, mientras el acusado miraba el piso sin saber qué hacer.
El hombre fue identificado como Abraham Muyunda, un funcionario de la oficina de impuestos de Zambia; la mujer que paró la boda, Caroline Mubita, es su esposa desde hace 11 años.
Ella contó que una vecina le dijo que su esposo se estaba casando en la iglesia , por lo que decidió ir al lugar con sus tres hijos, incluido un bebé que llevaba amarrado a su espalda. “Padre, este hombre aquí es mi esposo”, le dijo al cura cuando llegó al altar.
Mubita afirmó que esa misa mañana había estado con su esposo infiel, quien se despidió de su casa diciendo que estaría fuera de la ciudad por unos días en un viaje de trabajo. Pero sus planes, claro, eran bien diferentes. Hasta que su esposa lo descubrió.
“Este hombre es mi esposo, no nos hemos divorciado o separado”, gritaba la mujer mientras algunos invitados trataban de contenerla en medio de la iglesia.
La familia de la novia aceptó que sabían del anterior casamiento de Muyunda, pero creían que se había separado, por lo que asistieron a la boda tradicional bajo las costumbres africanas y luego al servicio católico, que se hizo unos días después.
Según lo reportado por los medios de Zambia, a Muyunda lo llevaron a una estación de policía pero todavía no fue acusado de ningún crimen: podría enfrentar una severa pena de prisión de hasta 7 años, ya que en Zambia la bigamia o la poligamia están prohibidas y son considerados crímenes.
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