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Parque Industrial fue todo el día un campo de batalla

El violento desalojo de una toma enfrentó a vecinos con la Policía.

Laura Hevia

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Neuquén.- De un lado arrojaban piedrazos; del otro, balas de goma y gases lacrimógenos. Esa fue la postal con que amaneció ayer la toma de Parque Industrial que fue desalojada por orden de la Justicia. Como resultado del operativo hubo heridos y 11 personas detenidas, de las cuales siete fueron liberadas. Al cierre de esta edición el conflicto no estaba resuelto y seguía la tensión en el barrio.

Un policía resultó herido en el pecho con un disparo de arma de fuego que se presume sería de una tumbera y que fue disparado desde el lado de los manifestantes. Afortunadamente llevaba puesto el chaleco antibalas.

Víctor González, director operativo de Seguridad, aseguró que la orden de desalojo fue emitida por el juez Martín Marcovesky y estuvo a cargo del fiscal Marcelo Silva; detalló que se llevó a cabo cerca de las 6 de ayer y que no había ocupantes en la toma, excepto una pareja que quedó detenida para su identificación.

Los familiares de los ocupantes manifestaron que un grupo de policías había llegado cerca de las 4 y denunciaron que la pareja que permanecía en la toma fue sacada de forma violenta y detenida.

Para las 6, una gran cantidad de policías se había desplegado sobre la calle Conquistadores del Desierto mientras una topadora derribaba las 20 casillas hechas con palets y nylons que se habían montado en el terreno ubicado justo detrás de los monoblocks del barrio.

Un grupo de jóvenes salió desde los edificios no bien fue aumentando la presencia policial y comenzó a agredirlos con piedras y botellas de vidrio. Los manifestantes, que no superaban las 20 personas, se enfrentaron con la Policía. El operativo se abocó principalmente a que los que protagonizaban los disturbios no avanzaran hacia los terrenos que habían sido ocupados.

Todo el barrio fue sitiado con columnas de efectivos que ocuparon las calles Conquistadores del Desierto, Luis Huergo, la entrada del Parque Industrial y el exterior de la Comisaría 20 en la Ruta 7.

En el transcurso de la mañana llegaron tres camiones volcadores junto a un grupo de personas que levantaron todo el material que ya había sido acopiado en pequeñas pilas. Para las 14 ya no había restos de la toma.

El director de Seguridad aseveró que no vivían personas en el lugar y que no se encontraron pertenencias. “No había nadie en la toma, todo quedó documentado”, afirmó González. Las mujeres que protestaban allí contestaron que no se les permitió retirar las cosas de sus parientes.

Los disparos y los balazos fueron incesantes durante toda la jornada. Desde ATE denunciaron que entre los manifestantes hubo personas heridas en la cara y piernas con balas de goma.

Con el correr de las horas, gremios y sectores políticos se sumaron al repudio por el violento desalojo. Hubo una reunión en el Obispado, donde se reiteró el pedido al gobierno provincial y municipal para dar respuesta a la falta de viviendas. Finalmente, el obispo Virginio Bresanelli se ofreció a ser mediador entre los ocupantes y el Municipio. Pero el ofrecimiento fracasó: ninguna autoridad se hizo presente.

El integrante de la Pastoral Social, el padre Rubén Capitanio, afirmó: “El Estado provincial y el municipal estuvieron ausentes frente a las necesidades de los vecinos de la toma”.

Alrededor de las 16, la Policía desalojó el corte que los manifestantes mantenían en la Ruta 7, quienes apedrearon la Comisaría 20ª.

Los vecinos aseguraron que la represión continuó en el interior del barrio en las calles 5, 6 y 7. Se vivieron momentos de tensión cuando un grupo hizo bajar a los pasajeros de un ramal del transporte Expreso Colonia, tomó el colectivo y rompió los vidrios.

La CTA de Neuquén lanzó un paro de 24 horas en repudio a la “brutal represión” en el desalojo de la toma al que adhirió el gremio ATEN.

“El desalojo fue sorpresivo porque sabían que no iban a quedarse todos los chicos en la toma por el frío. Ningún oficial se acercó a decirnos nada”.Nuria. Madre de una de las detenidas durante el desalojo en la toma de Parque Industrial

“Nos sorprendió la brutalidad”

Desde temprano la rutina del barrio Parque Industrial se vio copada por el estruendo de las balas de goma. Todos los establecimientos del lugar decidieron suspender las clases y tampoco hubo servicio de colectivos ni de taxis.

El director del CPEM 44, Sebastián Inzunza, comentó: “No fuimos advertidos, no tuvimos posibilidad ninguna de salir y tuvimos que suspender las actividades”. El docente dijo que en el lugar había menores de edad y que todos fueron sorprendidos por la brutalidad del desalojo. “Teníamos que estar adentro por los gases”, agregó.

Una ocupación con un desalojo previo

La toma de Parque Industrial tiene su antecedente en una usurpación que comenzó en marzo pasado en la zona del Cañadón de las Cabras, cuando un grupo de 50 familias ocupó la zona donde se construye la conexión entre la Ruta 7 y la Autovía Norte.

Tras 25 días de ocupación, la toma fue desalojada por la Policía en medio de incidentes similares a los que se registraron ayer, con la diferencia que en esa ocasión el lugar estaba ocupado por niños que fueron heridos durante el brutal desalojo.

Días después, unas 60 familias tomaron el terreno lindante a la zona de la parroquia Jaime de Nevares y al CPEM 44. La tensión se mantuvo durante más de un mes durante el que la Policía hizo presencia en el lugar para evitar que se montaran casillas y las personas avanzaran en su construcción.

El director de Seguridad, Víctor González, afirmó que el terreno quedará a disposición de sus dueños, que fueron quienes solicitaron el desalojo a la Justicia.

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