El incendio en Chubut quedó contenido tras arrasar casi 15 mil hectáreas en la Comarca Andina. Brigadistas mantienen tareas de enfriamiento y guardia.
El humo se corrió, el lago volvió a verse azul y la postal de Puerto Patriada empieza a recuperar su pulso. Pero en la Comarca Andina lo saben todos: el “día después” de un incendio forestal no es un punto final.
Con el foco ya contenido y una superficie afectada estimada en 14.770 hectáreas (lo que representa la mitad de la superficie de CABA), ahora la escena combina reactivación turística, controles preventivos y el inicio de la reconstrucción, en una temporada que los especialistas anticipan desafiante por la sequía y el riesgo extremo de que el fuego se repita.
La reapertura comenzó a ordenarse. En las últimas horas, prestadores y autoridades confirmaron que Puerto Patriada vuelve a recibir turistas, tras el anuncio oficial de que el incendio se encuentra contenido. Desde el sector turístico quieren “dar vuelta la página” y recuperar una temporada que venía fuerte hasta el avance del fuego, cuando se cayeron reservas para enero.
En la misma sintonía, el intendente de El Hoyo, César Salamín, convocó a retomar las vacaciones y señaló que los servicios se restablecen de forma progresiva, con campings y prestadores “en condiciones de recibir visitantes”.
Fuego contenido, pero sin bajar la guardia: “puntos calientes” bajo tierra
Aunque el incendio fue declarado completamente contenido, el operativo no se levantó. El ministro de Seguridad y Justicia de Chubut, Héctor Iturrioz, advirtió que todavía persisten focos menores y explicó que en este tipo de siniestros el fuego puede quedar “debajo de la tierra, en las raíces”, por lo que se mantiene el trabajo de brigadistas y equipos de ataque rápido.
En esa misma línea, Iturrioz remarcó que “controlado” y “contenido” implican que el perímetro está dominado, pero que la etapa posterior es la extinción total, con guardia y controles para evitar rebrotes.
La magnitud del daño también se dimensionó con imágenes satelitales: el Servicio Meteorológico Nacional difundió registros del “antes y después” de los incendios.
La dimensión del despliegue ayuda a entender por qué el monitoreo sigue: según el Servicio Provincial de Manejo del Fuego, el combate involucró 551 brigadistas, con tareas de enfriamiento, recorridas y apertura de fajas en distintos sectores del incendio. Para este viernes, además, se advertían vientos intensos en la zona, un factor que siempre obliga a extremar precauciones.
Reconstrucción y un verano con pronóstico complicado
Con el fuego dominado, la provincia y el municipio entran en otra fase: relevamientos, asistencia y reconstrucción. Salamín aseguró que ya se realizaron los primeros registros de daños y que se trabaja para comenzar a reconstruir las viviendas afectadas, en paralelo al acompañamiento de las familias.
Pero el contexto climático no da tregua. En un informe sobre incendios en la Patagonia, el investigador superior del CONICET, Thomas Kitzberger, describió una “nueva normalidad” en la región andina, donde ya no se queman cientos de hectáreas sino “decenas de miles”, asociado a sequías más largas y olas de calor. También la ingeniera ambiental Julieta Vallejo explicó que la combinación de sequía del suelo, vegetación seca y altas temperaturas vuelve al “combustible” mucho más inflamable.
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