Perdieron todo en un incendio y encima están desocupados

El drama de una familia que de un día para el otro se quedó sin nada. Necesitan mucha ayuda.

Ivanna Arteaga


Neuquén
Marcia y Donato vivieron durante cuatro años en una habitación detrás de la casa del papá del hombre de la pareja, en Abraham y Alabarcos, Villa Ceferino, con sus tres hijos. Eso fue hasta el viernes pasado, cuando lo perdieron todo en un incendio.

Ese día por la mañana, el hijo mayor del matrimonio se levantó al baño y pudo ver el fuego que se iniciaba en la vivienda. Rápidamente le avisó a sus padres, que se retiraron del lugar con los tres chicos sin poder rescatar nada del interior. Aparentemente, el hijo del medio, de 4 años, agarró un encendedor para jugar y prendió fuego.

"Mi hijo de 8 años nos salvó la vida. Si él no nos avisaba, no alcanzábamos a salir", expresó Marcia angustiada. "La última en salir fui yo con el bebé, si lo hubiese hecho sola no habría podido entrar a buscarlo. No sé quién llamó a los bomberos, rompieron la reja, había mucha gente cuando salí afuera", recordó.

Una de las vecinas que asistió a la familia se llevó a los tres chicos para resguardarlos del incendio y del descontrol del momento. Después del mediodía pudieron reunirse los cinco, en una casa prestada, ubicada al lado de la que se quemó.

Sin empleo
Hasta no hace más de una semana, la pareja trabajaba en una cooperativa que brinda servicios de seguridad para la empresa de transporte Indalo, pero les dieron un aviso repentino de que se levantaba esa prestación y quedaron desempleados.

Donato estaba realizando reparaciones de motos para tener una entrada de dinero extra ante la falta de trabajo, pero dos de las que tenía para reparar resultaron quemadas y tiene que devolverles el valor a sus dueños. Una situación más que compleja, por donde se la mire.

Por una vivienda
La familia se encuentra a la espera de una casa por parte del MTD, en Cuenca XVI, aunque no se sabe cuándo será la entrega, posiblemente para fin de año.

Por esta razón, un vecino les prestó la casa de al lado, desocupada, para que puedan quedarse hasta conseguir un espacio para vivir. Sin embargo, el lugar no cuenta con los servicios básicos por falta de calefactores y agua, ya que existe un tanque que está roto, con lo cual no puede utilizarse.

"El dueño de la casa es un hombre de buen corazón, tiene diabetes, y con todos sus problemas igual nos da soluciones para los nuestros", manifestó Marcia, quien a sus 29 años sabe que debe "empezar de cero" porque se quedaron sin nada. A la vez, junto a su marido, de 35 años, agradece la solidaridad de los vecinos que se movilizaron para realizar una colecta que los ayude a recuperar algo de lo que perdieron.




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