LMNeuquen pandemia

Perren: "El covid no es democrático y entiende de clases sociales"

El historiador Joaquín Perren analiza cómo la pandemia funciona como una ventana por la que se pueden observar las tensiones propias de la forma en que se han construido las ciudades.

El historiador y docente de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) Joaquín Perren sostiene que la pandemia de coronavirus se asienta “sobre determinados patrones de segregación: en un primer momento ataca a los centros de las ciudades porque allí reside la población de mayores recursos, y luego los efectos recaen sobre la periferia”.

¿Cuál es la relación entre las ciudades y la socialización del virus?

Te puede interesar...

Me parece importante salir de la faceta más biológica de la epidemia y tratar de socializar el virus. En esta socialización, lo primontamero que surge es la necesidad de desmontar ese discurso que piensa en la epidemia en términos democráticos. Esto de que todos somos iguales frente a la epidemia. Si uno mira los efectos de la pandemia en la población, se puede dar cuenta de que el coronavirus no solo no es democrático, sino que entiende de clases sociales y de territorios. No opera en el vacío, sino que se asienta sobre determinados patrones de segregación. En un primer momento ataca a los centros de las ciudades porque allí reside la población de mayores recursos, los que tuvieron la oportunidad de viajar a Europa, y luego los efectos recaen sobre la periferia, y sea porque no pueden respetar la distancia social por causa del hacinamiento o por efectos del parate económico. El “Quédate en casa” tiene efectos diferenciales en función del grupo social de pertenencia y en función de la territorialidad donde desarrolla su cotidiano.

¿Se cae entonces la idea de los procesos de urbanización contemporáneos? ¿La pandemia puso al descubierto ese vacío?

Más que mostrar cuán inconveniente es la urbanización contemporánea, me parece mucho más interesante mostrar su carácter contradictorio. La pandemia ha funcionado como una ventana por la que podemos observar las tensiones propias de la forma en que hemos construido ciudades. Eso se ve claramente en la cuestión de la densidad. Es uno de los factores que colabora en la transmisión del virus, pero también es lo que nos permite tener economías de escala, nos permite proveer servicios de manera eficiente y sobre todo permite generar masa crítica, que son fundamentales hoy en día; entre ellas, las comunidades científicas. Es clara la contradicción, las ciudades más grandes son las más afectadas por la pandemia, pero por su tamaño albergan a los centros científicos que están trabajando en vacunas, en los test.

SFP_Joaquin-Perren-(3).jpg

"La pandemia ha funcionado como una ventana por la que podemos observar las tensiones propias de la forma en que hemos construido ciudades"

—Lo mismo se podría pensar desde abajo.

Por debajo podemos pensar exactamente lo mismo. La epidemia nos muestra cuán injustas son nuestras ciudades, pero también funciona como plataforma desde donde reivindicar diferentes tipos de derechos. Un estudio del Instituto del Conurbano muestra que los asentamientos más organizados son los que mejor están sobrellevando la pandemia, son los que mejor están aprovechando la ayuda social y los que mayor innovación social tienen. Me parece importante problematizar el concepto de resiliencia, tan en boga en tiempos de pandemia.

¿Por qué?

Por esto de que siempre las crisis traen consigo una oportunidad, por eso tenemos que ser optimistas. Las comunidades más organizadas son las que luego son resilientes: primero se empoderan y luego pueden llegar a aprovechar el impacto de la crisis. Primero son comunidades resistentes y luego son resilientes. La resiliencia no es un atributo que podamos darle a cualquier comunidad; solo son resilientes aquellas comunidades que tuvieron procesos de empoderamiento previo. Es decir, se organizaron para resolver problemas.

¿Cómo analiza entonces la ciudad de Neuquén respecto de sus aspectos de urbanización en este contexto de pandemia?

Marcaría tres aspectos que la pandemia puso en evidencia y que hacen al proceso de urbanización en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. El primer aspecto que el virus nos mostró es cuán dependientes somos del transporte automotor. Las calles vacías, el precio del barril por el suelo, el planeta tomándose una bocanada de oxígeno nos dan oportunidad de llevar adelante formas que se venían implementando pero a un ritmo muy lento, en el sentido de una movilidad sustentable. Por ejemplo, la bicicleta no solo es más saludable sino más eficiente y tiene menor impacto ambiental. El segundo aspecto es cuán interconectadas están nuestras ciudades. Ya no podemos pensar solo a partir del municipio de Neuquén, sino que debemos ir hacia una gobernanza metropolitana.

SFP_Joaquin-Perren-(7).jpg
Perren:

Perren: "En Neuquén, debemos ir hacia una gobernanza metropolitana"

—¿Y el tercer aspecto?

La epidemia mostró lo informal que es la economía en el Alto Valle y cuán importante es ese polo social informal del que habla Gabriel Kessler en su libro Controversias sobre la desigualdad, ese núcleo social marginal que entiende poco de ciclos económicos y de políticas sociales proactivas. El “Quédate en casa” no es igual para todos. No es lo mismo para quien vive en un departamento del centro con buena conectividad, que para quien vive hacinado en un asentamiento sin conectividad. Me parece que tenemos que incorporar en el análisis los efectos diferenciales que la pandemia tiene en la población.

-> “El futuro no está escrito, podríamos pensar un Black Mirror pospandémico”

El historiador Joaquín Perren prefiere no adelantarse en relación con un escenario pospandémico. Considera que el futuro “no está escrito y podríamos decir que es ambivalente”.

Sin embargo, sostuvo que “podríamos pensar en un Black Mirror pospandémico donde se refuerce y reconfigure el control social, ya que las crisis suelen anticipar formas de autoritarismo”. Menciona al filósofo coreano Byung-Chul Han, quien “habla de un gran hermano tecnológico, una especie de dictadura del algoritmo que sobre la base de una fachada de libertad nos dice qué consumir, qué vestir, una especie de capitalismo de vigilancia”.

Perren consideró que esta coyuntura “puede darnos la oportunidad de llenar de contenido ese significante vacío que llamamos derecho a la ciudad. Nos da la oportunidad de imaginar en la ciudad del siglo XXI, por lo menos diseccionar los mecanismos que están produciendo y reproduciendo desigualdades urbanas”.

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

40.251572327044% Me interesa
17.610062893082% Me gusta
3.1446540880503% Me da igual
31.446540880503% Me aburre
7.5471698113208% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario