Pesadilla para una mamá y sus hijos en una entradera
NEUQUÉN
Una madre con sus tres pequeños atravesó una verdadera pesadilla cuando dos ladrones armados la sorprendieron en la puerta de su casa del barrio Cumulén y la obligaron a entrar. La ataron, le exigieron dólares y, al no encontrarlos, huyeron con dos celulares y las llaves de un auto.
La tranquilidad de la mañana se esfumó en cuestión de segundos. Alrededor de las 7:30, una mujer de 42 años y sus tres hijos, menores, salieron de su casa en calle Coronel Pringles, entre San Martín y J.B. Justo y subieron al auto.
En ese momento, uno de los niños le dijo a su mamá que quería ir al baño, por lo que todos bajaron y, cuando estaban por ingresar a la vivienda nuevamente, dos hombres con los rostros tapados aparecieron detrás de la mujer.
“Fue abordada por dos sujetos encapuchados, quienes bajo amenazas de arma de fuego le exigían la entrega de dólares, pero ella les dijo que en la vivienda no tenía dinero en efectivo”, relató el comisario Jorge Manzo.
Dos celulares fue el botín de los ladrones en la entradera. Al no encontrar el dinero en efectivo que fueron a buscar, los delincuentes se alzaron con dos celulares y las llaves de un auto.
No contentos con la respuesta, los delincuentes llevaron a la mujer hasta la planta alta del dúplex, donde la ataron de manos y pies. Una y otra vez le pedían la entrega de los dólares, y ella les repetía en cada oportunidad que no tenía nada en la casa.
Los segundos parecían horas. La angustia de no saber qué había pasado con sus hijos crecía y los ladrones insistían en que en la casa había dólares. Al parecer, los delincuentes contaban con un dato que en esta oportunidad les falló o creyeron que porque la mujer trabaja en una entidad bancaria podía tener lo que le exigían bajo amenazas de arma.
Por suerte, en un momento desistieron de su actitud. Dejaron a la madre en la planta superior y se retiraron de la vivienda, no sin antes llevarse dos celulares y las llaves del auto, que estaba estacionado en la vereda. También se llevaron las filmaciones de las cámaras de seguridad de la vivienda.
Apenas pudo desatarse, la mujer bajó corriendo las escaleras y comprobó que sus tres hijos estaban allí y que los ladrones no les habían hecho nada. De inmediato, llamó a la Policía para denunciar lo ocurrido.
Al lugar concurrió un móvil de la Comisaría Tercera y personal de Criminalística que trabajó en busca de rastros y posibles testigos. Además, evaluaban la posibilidad de alguna grabación en las cámaras de algún vecino o las del sistema de monitoreo ciudadano.
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