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Pesó un kilo cuando nació y cada año festeja con los médicos que lo salvaron

Agustín Díaz tiene 18 años y cada 14 de mayo "vuelve a nacer". Por eso, celebra su cumpleaños con el personal de neonatología del hospital Castro Rendón.

Incluso en medio del peor colapso sanitario en Neuquén producto de la pandemia de coronavirus, hay historias de gratitud, fortaleza y emoción que hoy atraviesan al personal médico.

Agustín Díaz tiene 18 años y cada 14 de mayo, cuando cumple años, festeja su nuevo nacimiento junto al personal de salud de neonatología del hospital Castro Rendón. En el 2003 nació prematuro, con 28 de semanas de gestación y pesó 1 kilo con 80 gramos.

"Parte de que Agus tenga 18 años es gracias al personal de neonatología porque con un pronóstico para nada alentador, ellos pusieron todo pese a las carencias materiales. Le pusieron tanta garra, tanto corazón y tanto espíritu que sabemos que merecían festejar hoy con nosotros también", celebró Betania Kirby, mamá del joven, en diálogo con LM Neuquén. Es que este viernes, a modo de agradecimiento y celebración, le mandaron una torta al personal médico de neonatología.

Agustín estuvo internado dos meses y 22 días. En el medio se le perforó su intestino delgado, no pudo absorber la leche materna y con 860 gramos de peso fue operado de urgencia y le hicieron una ileostomía. "Prendan una vela", fue la recomendación de la médica de cabecera, quien lo terminó apodando "Highlander Kirby". El bebé salió de la cirugía y a los días contrajo una fuerte neumonía, por la cual tuvo que usar respirador durante 17 días.

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Pero cuando se celebraba el Día del Padre, Agustín se cansó y se "arrancó" el respirador. Nunca más lo necesitó. "Gracias a su energía quedó sin secuelas físicas y neuronales. Nos habían dicho que podía tener que usar mochila de oxígeno o quedar con alguna secuela, pero no le quedó nada, sólo algunos episodios de broncoespasmo hasta los 16 años", contó Betania.

Las únicas marcas que tiene son las cicatrices en su torso por las operaciones, "pero siempre se negó a borrárselas porque sostiene que son parte de su historia".

Desde hace ocho años, la familia Díaz-Kirby, también compuesta por Pablo, el papá de Agustín, y su hermana Mailén, de 12 años, viven en San Martín de los Andes. Pero la distancia con el personal médico que le salvó la vida nunca impidió festejar con ellos su cumpleaños. De hecho, este viernes -y en medio de un grave colapso sanitario por la segunda ola de coronavirus- el personal de neonatología recibió una torta para ser parte del festejo.

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"A veces en mayo viajamos (a Neuquén) a visitar a la familia y todas las veces que he podido he vuelto para saludar a los médicos. Es el agradecimiento de decir que estoy vivo en gran parte gracias a ellos, porque de otra forma no estaría hoy acá", expresó Agustín a LM Neuquén.

En el mismo sentido se manifestó Betania: "Agradecimiento es la palabra que engloba lo que sentimos por el sistema público y la lucha que llevan día a día". Recordó que Agustín también nació en medio de un conflicto de salud -al igual que el que se desarrolló hasta hace poco con los autoconvocados- y destacó que "el sistema de salud siempre fue ejemplar por su espíritu humano y por el compromiso que tienen, porque sabemos que quienes trabajan lo hacen por vocación de servicio".

Agustín está terminando el 6to año en la EPET 12 de San Martin de los Andes. Además, es amante de la música y la guitarra: toca rock, blues y tango. Años atrás formó parte de un selectivo en proyección en Taekwondo Olímpico, pero ahora practica Pádel y senderismo y montañismo.

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