El equipo de la Reserva natural urbana Quilque Lil de Aluminé, dependiente del museo El Charrúa, pide donaciones para poder equipar un refugio de animales que actualmente funciona de forma informal y con pocos recursos.
Actualmente, el refugio funciona en la casa del director del museo, Titi Ricciuto, donde de forma improvisada asisten a animales que resultaron dañados por el ser humano. Actualmente, cuidan a un gato montés que el pasado 9 de julio cayó en una trampa y sufrió heridas en sus patas traseras. Así, ornamentaron el lavadero de la casa para simular su hábitat natural y que el animal no sufra estrés mientras se recupera.
En ocasiones anteriores también asistieron otros animales como búhos, aguiluchos y el famoso cóndor andino que fue liberado en 2015 tras permanecer un año en esa casa mientras se recuperaba.
Estas acciones, llevadas adelantes también por el biólogo Juan Manuel Chirini y la veterinaria Carolina Marull, son realizadas "a pulmón" y, ahora, el objetivo del equipo, que cuenta con amplia experiencia en manejo de fauna silvestre, es poder crear una estructura con los equipos y elementos necesarios que, de aquí en adelante, puedan llegar a necesitar otros animales.
"Decidimos dar un paso más. Hay una trayectoria con el tema de recuperación de fauna silvestre y dijimos '¿por qué no animarnos a pensar en un centro de rehabilitacion para especies silvestres?'", contó Ricciuto en diálogo con LM Neuquén.
En principio, proyectan la construcción de una gran jaula de 20x40 que estará debidamente ambientada con plantas y troncos, y subdividida para poder albergar a más de un animal. Además, necesitan un botiquín de rescate con material de primeros auxilios, como anestesia o elementos quirúrgicos; y también aspiran a la adquisición de cámaras trampa, para poder investigar el comportamiento de los animales durante la noche.
"Estamos necesitando cámaras trampa porque nos va a permitir hacer un relevamiento nocturno de los animales carnívoros, como el gato montés o el puma, y hacer un estudio de eso", explicó Ricciuto. "Queremos dar respuestas a situaciones que están siendo un problema para los productores. El objetivo es brindar soluciones para que la gente no tenga que salir a matar sino resolverlos de otra manera", indicó.
A modo de ejemplo, a principios de mes una vecina del paraje de Abra Ancha, cansada del daño de los visones americanos en sus gallineros, colocó dos cepos para capturarlos pero no dio con su objetivo y en las trampas cayó un gato montés, que tuvo que ser rescatado. Actualmente, el animal se recupera de a poco pero estiman que le quedan varias semanas de rehabilitación por delante.
"No quisiéramos que sea así, pero va a seguir pasando. Tenemos en claro que no es un zoológico sino que es un sitio donde los animales encuentren un refugio y no sientan el estrés que es lo que tanto mal les hace. Hay todo un trabajo muy dedicado al cuidado de las especies sin involucrarnos afectivamente y sin domesticar", agregó el director del museo y coordinador del equipo.
Aunque la Reserva natural Quilque Lil es municipal y cuenta con fondos públicos, el equipo que se encarga de asistir a los animales pide la colaboración de toda la comunidad para el equipamiento del refugio. "En este contexto, todos los recursos están yendo a la pandemia y es muy difícil gestionar fondos municipales para poder asistirlos", precisó Ricciuto. "Capaz para una empresa constructora donar materiales para la jaula no implica mucho y para nosotros es un montón", señaló.
Aquellas personas que puedan colaborar pueden escribir al correo electrónico [email protected] o bien contactarse a través de la página de Facebook.
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