El clima en Neuquén

icon
11° Temp
54% Hum
La Mañana Neuquén

Pirucha: mucho más que la hija del primer fotógrafo de Neuquén

Idalia Ligaluppi es una multifacética artista de 93 años que heredó de su padre toda la pasión por las artes.

Heredó de su padre la pasión por las artes; la sensibilidad por las fotos, la poesía, la pintura la literatura y todas las expresiones hermosas pueden crearse a partir del talento y, por supuesto, la constancia y las ganas de hacer.

Se llama Idalia Ligaluppi, pero todos la conocen por Pirucha, el apodo que tiene prácticamente desde que nació y que le quedó como nombre propio. A los 93 años mantiene el entusiasmo y la frescura de siempre para seguir practicando todas esas actividades que reconfortan el espíritu y alimentan el alma.

Te puede interesar...

"El encierro no me molesta; yo aprovecho para hacer cosas", asegura mientras revisa fotos recientes que tomó ella y otras mucho más antiguas que inmortalizó su padre, Humberto Ligaluppi, el primer fotógrafo que tuvo la ciudad de Neuquén.

"La gran mayoría de las imágenes viejas que se ven por todos lados las tomó mi papá, pero nadie pone la fuente", dice a modo de crítica.

En efecto, Humberto llegó a la capital en 1920 desde su 9 de Julio natal, para trabajar como fotógrafo y fue quien retrató mil veces los paisajes y la vida social del pueblo, a medida que iba creciendo. La Avenida Argentina, irreconocible, agreste y pintada por una fuerte nevada de invierno, la inauguración de la Plaza Roca, la construcción del puente carretero, son postales que ya se convirtieron en íconos del pasado de la capital.

Humberto Ligalluppi
Humberto Ligalluppi (arriba a la izquierda) junto a integrantes de su orquesta.

Humberto Ligalluppi (arriba a la izquierda) junto a integrantes de su orquesta.

"Mi papá era un hombre muy completo, con una sólida formación intelectual", asegura. De hecho, Humberto no sólo era fotógrafo, sino también músico, compositor, poeta y artista plástico. Indudablemente, un hombre multifacético y talentoso.

Pirucha heredó toda esa sensibilidad y siguió sus pasos, aunque sabía que primero tenía estudiar y capacitarse. Como tantas jóvenes de la época, en Buenos Aires siguió la carrera de magisterio. "Acá no había nada para estudiar; teníamos que irnos afuera para poder hacerlo", recuerda.

Con el título bajo el brazo, volvió al pueblo para trabajar y comenzar a proyectar una familia. Fue la primera profesora de dibujo en la Escuela Profesional de Mujeres de Neuquén, luego fue preceptora en el Colegio San Martín y luego ejerció como docente y tuvo cargos directivos en la vieja Escuela N°2. Fue ella la que formó a miles de niños neuquinos que la llamaban la Señora de Ocampo, por el apellido de su marido, Benedicto, un reconocido profesor de historia que también tuvo un rol destacado en la educación de la capital.

Pirucha habla con entusiasmo y revive viejos momentos a medida que desempolva álbumes de fotos y cajas donde hay miles de imágenes de hoy y de ayer.

Nevada en Neuquen (Ligaluppi)
Una gran nevada en Neuquén. A la derecha se puede ver la Casa de Gobierno.

Una gran nevada en Neuquén. A la derecha se puede ver la Casa de Gobierno.

En el departamento donde vive en pleno centro de la ciudad hay recuerdos por todos lados que ella se encarga de mostrar. Camina despacio, se dirige hacia un cuadro y explica. "Este lo pinté yo y este es de mi papá; esta foto es mía", dice a modo de guía. Y después vuelve a sumergirse en nuevas cajas y álbumes donde también hay manuscritos con poemas de ella y de su padre.

En su hogar se respira la nostalgia frente a esa catarata de recuerdos. “Yo me solazo con todas estas cosas”, asegura. Indudablemente es una forma de canalizar tanta melancolía.

Ese motor es la que la mantiene a sus 93 años con tanta lucidez. Pirucha ama salir a sacar fotos (el tema naturaleza es uno de sus preferidos), pero en épocas de pandemia, escribe poesías y cuentos, mientras toma “litros de café”. Lo hace en forma manuscrita porque no usa la computadora. Por eso tiene tantos papeles con sus obras volcadas con una prolija caligrafía, propia de las maestras de antes.

En 2010 durante un certamen literario internacional de poesía japonesa (Haiku) fue galardonada entre 400 participantes argentinos y en un acto que organizó la embajada de Japón en Buenos Aires recibió una lámpara con su nombre y el poema escrito en ella, como marca la tradición del certamen para graficar el camino de la luz.

Pirucha Ligaluppi
Pirucha, durante la distinción que recibió en el certamen de poesía japonesa.

Pirucha, durante la distinción que recibió en el certamen de poesía japonesa.

“Yo no lo podía creer porque en ese mismo concurso alguna vez lo premiaron a Borges. Fue una ceremonia preciosa”, recuerda mientras mira la foto donde se la ve a ella sonriente en el momento de la distinción.

Pero Pirucha no solo escribe poemas. Su pasión por la literatura la lleva a sentarse todos los días frente a un papel en blanco para crear algo porque asegura que no puede vivir sin escribir.

En la actualidad tiene por delante un ambicioso proyecto: una novela inspirada en su pasado y en una antigua foto que tomó su padre apenas llegó a Neuquén y se la envió a sus familiares para mostrarles el pueblo que había elegido para vivir. En la imagen con vista de norte a sur se puede apreciar un puñado de casas humildes con calles de tierra y algunos edificios emblemáticos de la época como la escuela N° 2, el Chateau Gris y la actual Casa de Gobierno. El resto es barda, desierto y el imponente río Limay a lo lejos.

“Toda mi familia es una novela; igual que 100 años de soledad. Por eso la estoy escribiendo”, dice y se ríe.

La charla con Pirucha se extiende a casi dos horas, aunque si fuera por ella, podría estar hablando durante todo un día.

Ella cree que la extensa entrevista se hizo solo para hablar de su padre a quién sigue admirando en cada recuerdo. No sabe (o no se dio cuenta) que ella también es un gran personaje, cuya historia vale la pena contar.

Autorretrato de Humberto Ligaluppi.

La primera selfie de Neuquén

Tiene que haber sido la primera selfie que se hizo en la historia de la ciudad de Neuquén, aunque seguramente no fue un trámite sencillo como lo es hoy gracias a los teléfonos celulares.

Humberto Ligaluppi hizo este autorretrato probablemente en la década del 20. Se lo ve posando frente a la cámara de fuelle con un gesto serio y canchero. Está vestido con un sobrio saco claro, camisa blanca y moño oscuro y un sobrero ligeramente ladeado, propio de los galanes de la época.

Su hija Pirucha asegura que hay otras selfies más de su padre, ya que le gustaba autorretratarse y jugar con la cámara que lo acompañaba a todos lados. “No solamente tomaba fotografías; también retocaba las imágenes, a veces las coloreaba y hasta hacía caricaturas”, recuerda.

Plaza Roca (foto de Humberto Ligaluppi)
El día que inauguraron la Plaza Roca.

El día que inauguraron la Plaza Roca.

Postales de la vieja capital

Detrás de cada fotografía están los ojos del hombre que las tomó. No se ven, pero se sienten. La imagen también transmite de una manera mágica los sentimientos de esa persona, el entorno, la curiosidad y el empeño que puso para capturar ese instante e inmortalizarlo para siempre.

En estos tiempos, tomar una fotografía es una cuestión de rutina. Es apretar un botón o tocar la pantalla de un celular y listo. En segundos uno puede ver el resultado y si no le gusta, vuelve a repetirlo. Así de simple.

Pero en otras épocas, quienes se dedicaban a este apasionante oficio eran especialistas en dominar la luz y combinar sustancias químicas para oscurecer diminutas partículas de plata que pudieran conformar una imagen a través de lentes y espejos. Arte y ciencia. Pasión y talento.

Humberto Ligaluppi era uno de ellos y tuvo el privilegio de retratar el crecimiento que tuvo el pueblo de Neuquén a principios del siglo pasado.

A lo largo de su vida tomó mil fotos de la ciudad y de distintos lugares de la provincia. Todas reviven paisajes y momentos inolvidables que hasta hoy siguen perennes y permanecen congelados en el tiempo.

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

3.2258064516129% Me interesa
95.698924731183% Me gusta
0% Me da igual
1.0752688172043% Me aburre
0% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario