Plaza Huincul, los 100 años del petróleo neuquino y la nueva chance del shale

Por Fernando Castro / fcastro@lmneuquen.com.ar

La foto del equipo Patria cuando comenzaba a despuntar el siglo XX, nos devuelve como casi nunca una mirada sobre el presente. Pasaron 100 años y la del ingeniero Enrique Cánepa junto a la aguada en la que fue pionera Carmen Funes, más conocida como la Pasto Verde, no fue la única gesta petrolera de esta provincia.

Fue sólo un paso inicial, trascendente para la industria afincada en esta provincia, que desde entonces colocó en el centro del corazón energético del país a Neuquén.

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Los hitos fundacionales se fueron sucediendo: la comarca petrolera de Plaza Huincul-Cutral Co, el desarrollo como nuevo polo productivo de Rincón de los Sauces (y la consiguiente entrada en crisis por la madurez de sus campos), la veta no convencional que se abre paso también para este punto de la provincia, el cimbronazo de Loma La Lata y la irrupción del paradigma gasífero, la chance palpable de nuevos ductos para ampliar mercados al gas que requiere este contexto de “cuello de botella”. Todas postales asimilables, con los matices de cada caso, dados por los contextos políticos y el tenor del esfuerzo necesario, a las de aquel precursor Pozo Patria en medio del desierto (ver página 2 de este suplemento).

Hoy, un siglo después, la provincia está nuevamente embarcada en otro descubrimiento que ya es famoso a escala mundial.

Neuquén tiene en Vaca Muerta el tercer desarrollo no convencional del mundo. Es una industria joven en términos globales, en la que Estados Unidos fue pionera al desarrollar la tecnología en los ochenta. Canadá es el otro polo importante. Y parece un tanto alocado, pero el otro lugar que se muestra competitivo y que está en boca de las grandes multinacionales es Neuquén con Vaca Muerta, en un contexto en el que también otros países exploran sus chances de ir a buscar a la roca madre. Es cierto, a otra escala, con un sinfín de interrogantes todavía por despejar, pero al mismo tiempo con un desempeño en casos paradigmáticos, que muestran algunas áreas neuquinas casi tan competitivas como las de formaciones estrella de Estados Unidos. Está sucediendo acá nomás, cerca de Añelo, y es en parte lo que explica que el pueblo, repleto de carencias, quede por momentos atestado de camiones y casi duplique su población en momentos del día, además de ser algo así como un imán para los sueños laborales de parte del país.

Es, claramente, otra fiebre del petróleo, que también trae aparejada una serie de preguntas.

Parte de estas preguntas se vienen haciendo hace décadas. Una central es cómo hace esta provincia para poder diversificar su economía. No se trata de desdeñar de una industria que fue su motor principal de crecimiento durante, hoy es más claro que nunca, 100 años. Pero sí se trata de cómo lograr, principalmente, dos objetivos centrales y acuciantes para el contexto actual de desarrollo: por un lado, cómo esos fondos que entran a Neuquén permiten el crecimiento más equitativo de otras regiones. Y al mismo tiempo, cómo se logra que los miles de neuquinos que no están incluidos dentro de las oportunidades que se abren en el sector queden abarcados por ese beneficio que da la nueva oportunidad del paradigma shale, tan atrayente a capitales externos por su doble variante gasífera y petrolera casi en partes similares.

Es la foto que pone en contexto la nueva oportunidad: el sepia desgastado de la imagen con pliegues del Equipo Patria y una en la que el shale muestra, con el empeño reiterativo de ciclos que parecieran darse solo acá, otra nueva y enorme posibilidad.

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