Miguel Ángel Albin y Ethel Sancho viven en la calle Libertad, en una de las primeras casas que tuvo la ciudad. Allí desde el caño que sale a la red cloacal se puede ver el agua servida salir a borbotones. El mal olor es fuerte y para evitarlo muchas veces tiran el agua de la cocina directamente al patio.
"Ni se nos puede ocurrir prender el lavarropas. Tratamos de usar la menor cantidad de agua posible, incluso para bañarte lo tenés que pensar dos veces", aseguró Ethel, quien ya no tiene esperanzas de poder encontrar una solución.
Los vecinos aseguraron que en algún momento funcionó el sistema pero que como en la actualidad no tiene bombeo, no anda. "La verdad que ya no se qué más hacer, estoy pensando volver a la vieja usanza del pozo ciego, aunque sería correcto que la Municipalidad llamara al desagote", manifestó el hombre.
Yolanda Labate, vecina del barrio Los Canales, indicó que en su vivienda es muy fuerte el mal olor. "No se puede vivir así, estamos pagando un servicio que no tenemos", afirmó la señora.
En tanto, Pedro González, dueño de un salón comercial sobre la calle Libertad, comentó su preocupación ya que en el negocio todos los que entran lo hacen con los zapatos llenos de desperdicios cloacales.
El servicio tiene un costo alto
Una vivienda en la calle Libertad en pleno centro tuvo un incremento de más del 300% en el cobro del servicio de cloacas. En 2014 pagaban $67,50 por este servicio, en 2015 se fue a $112,79 y este año están pagando $312,63.
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