Policía exonerado: "Yo no transé con nadie, hay otros responsables"
Por GUADALUPE MAQUEDA Y GUILLERMO ELIA
Neuquén > “Cortaron por lo más fino para que no se caiga el aparato carcelario, que tiene muchas falencias”. A esa conclusión llegó el cabo primero Eduardo Romero cuando fue exonerado por la institución policial a raíz de la fuga de Luis Aboy dentro de un exhibidor de tortas. Indicó que fue un “chivo expiatorio desde el principio” y que “entregaron su nombre a la prensa como responsable para que no trascienda lo mal que funcionan las unidades de detención”.
El viernes presentó un recurso que está dirigido al jefe de la Policía, Raúl Laserna, para que reconsidere su situación, y Abel Ríos, el otro cabo exonerado, haría lo mismo en los próximos días.
Ambos tienen tres instancias que agotar y la última será apelar al gobernador Jorge Sapag.
“Yo no transé con nadie ni hice nada raro. Mi único error pudo haber sido no darme cuenta del peso del mueble. Acá hay otros responsables”, sostuvo Romero, en diálogo con La Mañana de Neuquén.
El suboficial fue quien el día de la fuga sacó y trasladó el mueble desde la guardia interna hacia la externa, junto a dos internos y al cabo primero Ríos.
“Ríos estaba recargado con otras funciones, controlando la visita de presos que están por abuso, y como no había ido nadie, entonces le pedí que me dé una mano para sacar unos muebles (entre ellos el exhibidor de tortas)”, explicó.
Recordó que pasaron el mueble por tres órganos de control y que no se revisó nada. “En la guardia externa lo miraron, pero nada más”, añadió. Luego lo cargaron en una camioneta con ayuda de un fletero que lo había ido a buscar para llevarlo.
“No me di cuenta de nada raro”, reiteró. Es por eso que duda de que Aboy se haya ido en el mueble. No descartó que se haya fugado con la visita.
“De entrada apuntaron solamente al mueble y me hicieron pelota”, expresó Romero, a quien todavía la Justicia no le ha comprobado nada.
Responsabilidad laboral
Romero advirtió que él no tenía la responsabilidad de controlar el mobiliario por las tareas que desempeñaba. “Mi función en la unidad nunca fue de prevención, custodia ni control de los internos. Soy del escalafón tratamiento, mi función en los talleres era solamente resocializadora, quedaba exento del control de los muebles para la visita”, apuntó (ver recuadro).
Para el cabo, es como si se exonerase al enfermero de la unidad por la fuga de un detenido que fue trasladado al hospital y al guardia que tenía que velar por su seguridad le den una sanción menor.
Como contrapartida, dijo que esa función le cabe a tres sectores diferenciados: la guardia interna, la guardia externa y el grupo requisa. Incluso está la sala de video, la cual debería tener un detalle pormenorizado de todo lo que ocurre en la unidad.
Pero además contó que el día de la fuga había otros oficiales jefes presentes para velar y controlar que el servicio se realice correctamente, y que sin embargo no recayó sobre ellos ninguna responsabilidad o sanción.
Por caso, mencionó: “El jefe que estaba a cargo de la Seguridad interna, subcomisario Correa, ese día estaba en la unidad y pasó por al lado del mueble”. Y reconoció que la fuga de Aboy no tocó a nadie del grupo que responde al jefe de la U11, Claudio Pérez.
“Acá se cortó por lo más fino, es insólito”, afirmó. Por encima de él estaba el responsable operativo de los talleres, otras dos oficiales administrativas, el jefe de Trabajo y la jefa de la División Trabajo y Educación.
“Soy el último eslabón de la cadena, no era el único que entraba a los talleres y había mucha más gente con más jerarquía para controlar, pero que para mi asombro no les cupó ninguna responsabilidad ni sanción”, concluyó el penitenciario exonerado.
Un jefe con mucha banca
Neuquén > El jefe de la U11, Claudio Pérez, ha sobrevivido a varios embates. En su estadía al frente del penal desde principios de 2012 a la fecha, suma una serie de irregularidades que no le han costado el cargo.
El repaso arranca con el crimen en mayo de 2012 del interno Cristian Ibazeta, testigo en la causa por torturas en la U11.
A mediados de julio de 2012, seis internos del pabellón 1 protagonizaron una fuga tras herir a dos celadores.
El 18 de septiembre de 2013, Luis Aboy concretó la fuga más ingeniosa de la historia provincial.
La golpiza que sufrió el interno Roberto Cifuente, el 20 de octubre de 2013, por la cual la Cámara Criminal segunda acusó a Pérez por “no informar debidamente”.
La lista continúa, y si bien han caído dos directores de Unidades de Detención, Pérez sigue inamovible en la U11.
El trabajo de Romero en la U11
Neuquén > Eduardo Romero, de 41 años, trabajó diez años en la U11 y desde hace cinco se desempeñaba como coordinador de talleres de artesanía y manualidades, fábrica de muebles y herrería, tratando de reinsertar en la sociedad a personas privadas de la libertad.
“Nunca favorecí ni facilité la fuga del interno Luis Aboy, ni tampoco cometí ninguna anormalidad en mis funciones, limitándome solamente a tratar de reinsertar en la sociedad a las personas privadas de libertad”, sostuvo en su resolución.
Los trabajos que coordinó muchas veces se plasmaron en exposiciones públicas que convocaron a autoridades provinciales y judiciales.
“Tengo certificados de reconocimiento por beneficiar a la institución policial y ahora me echan por perjudicarla, es de no creer”, contó.
Sostuvo que su legajo está limpio, exhibe mejores promedios y recordó que una semana antes de que Aboy se escapara de la unidad, recibió el diploma de ascenso a sargento. “Ni eso se tuvo en cuenta”, aseveró.
Romero cuenta que tiene cinco hijos, uno en camino, un nombre que desea limpiar y una vocación que no quiere resignar. Confía que luego del recurso que presentó, se deje sin efecto la sanción que le fue impuesta.
La carta que tiene para mostrar a su favor es nada menos que el trabajo que desempeñó en la institución, con una clara misión resocializadora.
Cree que la función social que realizó a lo largo de varios años siempre benefició a la cárcel, como punta de lanza para que otras unidades en la provincia implementaran tareas similares.
En lo personal, se mostró muy ofuscado porque el tribunal de honor que se le hizo en la Policía en ningún momento contempló su dicho sino que "hicieron todo para expulsarme", sentenció el hombre.
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