Caso Ávalos: "Sergio era un borrachín y no nos importaba"
En una nueva jornada de testimoniales en la Justicia Federal por la desaparición forzada de Sergio Ávalos hubo dos testimonios de compañeros de residencia que dejaron en evidencia varias contradicciones y cierto grado de desesperación.
Don Asunción Ávalos estuvo presente en la sala junto al querellante Leandro Aparicio, mientras que Sergio Heredia siguió los testimoniales por Zoom.
Si bien hay reserva de identidades, por cuestiones investigativas, se supo que quienes declararon compartieron la residencia estudiantil con Sergio mientras cursaba su primer semestre, en 2003, de la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Nacional del Comahue.
Uno de los que declaró se recibió de enfermero y el otro de profesor de Historia, además de ser hijo de un policía en actividad durante la desaparición de Ávalos.
El enfermero, dijo con crudeza ante el juez Gustavo Villanueva, “yo venía a estudiar, rendir materias y recibirme. Sergio Ávalos no me importaba. Yo hacía la mía”.
Los dichos generaron asombro en todos los presentes en la sala, más aún cuando agregó que “Sergio era un tipo que tomaba y se volvía loquito”.
Esa declaración respecto de Ávalos, llevaron a que los querellantes y hasta el juez revisaran las distintos testimonios que prestó desde el principio de la causa donde nunca hace alusión a esto. De hecho, en la causa hay decenas de testimonios de amigos y allegados que afirman que Sergio nunca había sido visto alcoholizado, era un joven callado y que producto de una lesión que tuvo de chico en su brazo izquierdo era bastante retraído.
Historiador sin memoria
Durante la testimonial al compañero que se recibió de profesor de historia, los querellantes quedaron asombrados ante la falta de memoria por los hechos vividos la madrugada del 14 de junio de 2003 en Las Palmas. Hasta se animó a disparar la teoría que casi seguro lo que le pasó a Sergio, fue afuera de Las Palmas.
Fue tal alevosa su postura, que hasta el propio juez resolvió leer tramos de al menos seis declaraciones que había prestado en las cuales no solo hablaba de la bondad de Sergio Ávalos sino de un amigo en común que habría sido el que les contó lo ocurrido esa madrugada.
De hecho, en la testimonial dejó en claro que hasta habían coordinado qué decir y hasta qué hacer con la campera negra de Sergio que ellos rescataron de Las Palmas y la llevaron a la residencia. Ahora, no recordaba cómo había llegado la campera hasta la residencia. La hostilidad no cayó nada bien en la querella que se enardeció y el juez tuvo que llamar a la cordura.
“Son una porquería”
A sus 89 años y con 19 de lucha, don Asunción Ávalos no se calla nada y sigue cada una de las testimoniales.
Este martes, las declaraciones de esos compañeros le generaron repulsión y asco.
“Son una porquería estos tipos. En sus primeras declaraciones lo alababan a Sergio como todo el mundo y decían que era respetuoso y callado. Ahora, que tiene la soga al cuello vienen a ensuciarlo diciendo que era un borrachín y autoritario. Hasta el juez se quedó asombrado con lo que dijeron estos tipos”, explicó don Asunción en diálogo con LMN.
“Estoy seguro, que cuando desapareció Sergio, se pusieron de acuerdo por miedo o recibieron algún favor para decir la misma cosa. Solo ellos saben lo que hicieron”, afirmó el padre luchador.
Avalos esta convencido de que “a mi hijo lo mataron en Las Palmas y después se deshicieron del cuerpo. Los amigos vieron algo y se cagaron en los pantalones y como se les está dando vuelta la torta se quieren hacer los buenos. Pero ahora están con el agua cuello y en Picún está quedando todo a la luz”, remató Asunción.
Las testimoniales continuarán en los próximos días, pero para Sergio Heredia: “El caso ya está esclarecido. Ahora tenemos que trabajar en las imputaciones que van a ser muchas”, concluyó el letrado salteño.
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