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La Mañana Jimi Hendrix

Escuchas develan los arreglos de Jimi Hendrix con un guardiacárcel

Cuando Jimi Hendrix estaba en la alcaidía de la Comisaría tercera compró la voluntad de un penitenciario que les dejaba entrar drogas y psicotrópicos.

La fuga de los cinco de la Comisaría tercera, liderada por Jimi Hendrix, tiene más elementos que dejan en claro que estuvo arreglada, es decir, que hubo complicidad de los penitenciarios. De hecho, hay uno que fue pasado a disponibilidad.

Jimi Hendrix, Jorge Marcelo Loyola Sosa, Lucas Nicolás Cruces, Enzo Wladimir Bascheto y Franco Tomas Rutia fueron los cinco delincuentes que el 11 de febrero pasado materializaron un escape tan ridículo como previsible y sórdido. Salieron todos corrieron y se subieron a uno o dos vehículos para darse a la fuga. Todavía, hay cuatro permanecen prófugos porque Rutia cayó el pasado 6 de marzo.

Se trata de delincuentes condenados que producto de la crisis carcelaria los tenían alojados en una alcaidía, lugar no apto para criminales de alto perfil. Las alcaidías se utilizan para demorar a contraventores por un par de horas, no están alistadas para que viva un preso porque no están dadas las condiciones mínimas de detención ni de seguridad para controlarlos.

Es más, ya se venían registrando fugas en alcaidías por lo que era esperable que ocurriera en la Comisaría Tercera. Sosa es uno de los condenados por el crimen del agenciero Auer y Jimi Hendrix es un famoso delincuente que terminó cayendo en España por los golpes que dio en Neuquén a financieras e inmobiliarias.

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Sospechas en Comisaría tercera

De hecho, el único con capacidad económica y respaldo afuera como para organizar una fuga era el propio Jimi y esto lo sabía tanto la Justicia como la Policía, pero al estar cerradas las cárceles no quedaba otra que sostenerlo todo el tiempo posible en una alcaidía.

¿Qué se descubrió? Lo obvio, Jimi tenía arreglado a un guardiacárcel que les hacía pasar lo que él quisiera, incluso droga y celulares.

¿Cómo se supo? La misma Policía comenzó a sospechar que los penitenciarios que estaban a cargo de la alcaidía tenían manejos un tanto irregulares.

El dato llegó al fiscal de Asignación de Casos Diego Azcárate, quien ya participó en varias investigaciones que dejaron evidencia los vínculos de algunos policías con el mundillo criminal. Por lo que averiguó LMNeuquén, Azcárate se reunió con el titular de Delitos de la Policía y encararon la investigación para la que se solicitaron medidas que incluían la intervención de celulares, tareas de observación y seguimiento.

Desde que Jimi llegó a la alcaidía de la Comisaría tercera, “se convirtió en el poronga (líder) del lugar porque tenía cartel y guita para bancarla”, confió una fuente bajo reserva. El afamado delincuente hizo lo que mejor sabe, comprar voluntades y con penitenciarios que cobran dos mangos por su trabajo, el reto no fue muy complicado.

Desde diciembre, así lo revelan los detalles de la investigación, Luis Antonio Vera era el “cobani” (guardiacárcel) favorito de los presos de la alcaidía. Vale una aclaración, cobani es un término que proviene del lunfardo, pero es una expresión propia del ambiente delictivo y que la jerga tumbera supo mantener a lo largo de décadas. Cobani hace alusión al guardiacárcel y no al policía.

En este caso toma un elemento muy particular del penitenciario antiguo que era el frondoso llavero que llevaba en amarrado al cinturón. Todas esas llaves formaban una suerte de abanico metálico y uno de los hábitos de esos años donde reinaba el cocoliche era invertir las palabras, de hecho, el lunfardo está lleno de estos términos. Entonces, Cobani, es la simplificación de abanico al revés y acortado.

Lo interesante, es que un delincuente joven como Jimi Hendrix mantiene vigente el lenguaje tumbero, pero bueno se crió en ese ambiente y formó robando con la madre que era mechera en el bajo y luego con Rogelio Rojas Cisterna, su expadrastro, incursionó en delitos más complejos.

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Jimi Hendrix

Jimi Hendrix

La escucha a Jimi Hendrix

Pero volvamos al entramado de los presos y el cobani. Jimi se encargaba de hacer todos los arreglos. Afuera un tal “Alex” iba hasta la casa de “Luca” donde comparaba “5 gramos y 20 caramelos”. De ahí, llevaba la compra hasta lo de la “Luci” donde retiraba “un celular y un pan”.

Entonces, el Alex abría el pan y adentro metía la droga y el celular. Después, iba hasta la alcaidía a eso de las 22 y le daba el pan al penitenciario al que había que entregarle “2 lucas para el cobani, el piensa que es pura droga. Que digan que es para Sosa”, ordenaba Jimi de acuerdo con las escuchas.

Y para que quedara bien claro, Jimi repetía: “pone todo adentro del pan y las 2 lucas dáselas en la mano al cobani”. Incluso, Hendrix daba órdenes para que todo el recorrido, Alex, y a veces un tal “Hubertito”, lo hicieran en taxi y lo pagaran con Mercado de Pago.

A la droga les sumaban pastillas, psicotrópicos que suelen consumirse en las cárceles para bajar la ansiedad y hasta para dormir. Hay que tener en cuenta que cuando se ingresa a un establecimiento penitenciario el condenado pasa a estar en estado de alerta lo que conlleva a que padezca insomnio.

Un detalle muy interesante en la investigación es que el cobani en cuestión salía a atender al joven que llegaba en el taxi y hay sospechas de que el taxista podría ser un policía retirado.

Tras la fuga del 11 de febrero, toda esta información que se había generado durante la investigación fue elevada a Asuntos Internos y la Jefatura ordenó de inmediato el pase a disponibilidad de Vera. Los elementos de prueba son contundentes. Incluso, el fiscal Azcárate ya elevó la causa a Delitos Económicos por “incumplimiento en los deberes de funcionario público”.

Todos estos elementos, llevan a sospechar que la fuga de los cinco estuvo arreglada y un dato que comenzó a hacer ruido es la cantidad de vehículos que se utilizaron.

Si bien en un primer momento se sospechó de un auto y una camioneta, ahora existe, casi la certeza, de que solo se utilizó un auto, “la camioneta que se menciona, solo pasaba por ahí de casualidad y no tendría nada que ver con la fuga”, confió una fuente a LMN.

Toda esta situación que no es más que parte del tsunami que ha generado la crisis carcelaria ha obligado a que la Policía prenda todas las alertas y que la fiscalía siga con atención el derrotero de la fuga de los cinco.

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