¿Un suicidio que no fue? Un perito neuquino asegura que fue femicidio y que simularon la escena con un cinto
El perito Enrique Prueger explicó por qué la muerte de Daniela Doffigny fue un crimen atravesado por la violencia de género. Lanzó una advertencia al poder político y judicial "para que no se mezcle culpa de la mala praxis del fiscal Azar".
A poco de cumplirse dos años de la muerte de Daniela Doffigny, docente cipoleña de artes visuales de 42 años, que vivía en Neuquén junto a su pareja, la causa vuelve a quedar en el centro del debate judicial y social con una denuncia contundente de la querella: sostienen que la escena fue simulada con un cinto para instalar la hipótesis de suicidio y advierten que, por la falta de avances en la investigación, el caso de femicidio “se transforma en feminicidio”.
La afirmación surge de la voz del perito criminalista Enrique Prueger, quien participa como especialista de la querella y en una entrevista por el streaming de LM Neuquén volvió a cuestionar con dureza el rumbo de la causa y el rol del fiscal Andrés Azar.
Las declaraciones del perito reavivaron el debate sobre la investigación de la muerte de la artista y sobre el funcionamiento del sistema judicial frente a casos de violencia de género. La provincia de Neuquén ocupa el tercer lugar a nivel nacional por femicidios, y según la Policía se han entregado 980 botones antipánico.
“El caso que estamos investigando es un femicidio”, afirmó de manera categórica. Su advertencia no se limita a la calificación penal del hecho: asegura que cuando el Estado no investiga con perspectiva de género ni aplica los protocolos internacionales la falta de investigación podría derivar en una responsabilidad estatal.
Durante la entrevista, el perito defendió su postura apoyándose en su experiencia profesional, que incluye investigaciones en distintos países y su participación como consultor externo en la causa del fiscal Alberto Nisman y Santiago Maldonado. También mencionó su trabajo en investigaciones en Paraguay, Uruguay, Brasil y su designación por la Corte Suprema de Bolivia para revisar causas judiciales.
Denuncian que hubo una escena de suicidio simulada para tapar el femicidio
A partir de las pericias forenses, la familia de Doffigny solicitó al fiscal Azar que investigue a su ex novio, un ex policía como presunto responsable de la muerte de la artista plástica oriunda de Cipolletti.
La pareja convivía hacía pocos meses en la capital neuquina cuando la mujer fue encontrada muerta en una de las habitaciones de la vivienda. Además, cabe recalcar que ese 25 de abril de 2024 al llegar la ambulancia su ex pareja ya la había descolgado y le estaba haciendo RCP, algo que se suma a las sospechas de una escena manipulada para ocultar el femicidio.
El punto central del planteo pericial gira alrededor de la escena del hecho y del elemento con el que se intentó explicar la muerte: un cinturón de mochila.
Prueger explicó que la víctima presentaba un doble surco en el cuello, una marca que —según su análisis— no coincide con ese objeto. El cinturón tiene un grosor de 3,5 centímetros. Si hubiera sido utilizado para una horcadura, debería haber dejado en la piel la trama del tejido. Sin embargo, lo que se observó fue una doble marca mucho más fina, de menos de un centímetro, compatible con una cuerda o cable delgado que habría dado dos vueltas alrededor del cuello.
Para el perito, la conclusión es directa: la escena fue montada para simular un suicidio. “La perito policial que hizo la inspección ocular coincide con la querella en que ese cinto no tiene nada que ver con lo que tiene en el cuello la víctima”, señaló, reforzando la hipótesis de que la escena fue montada para simular un suicidio.
A esto se suma otro dato técnico: el cinturón hallado no presentaba rastros de desgaste ni de material calcáreo, que deberían existir si hubiera sido utilizado en una suspensión real. Según explicó, los movimientos involuntarios del cuerpo en una horcadura generan fricción y transferencia de material. Ese rastro, afirmó, no aparece.
La violencia de género de su ex pareja policía no se investigó
Uno de los cuestionamientos más fuertes del perito apunta a la falta de análisis de las comunicaciones telefónicas de la víctima y su entorno. Según afirmó, existen mensajes y antecedentes de violencia que nunca fueron incorporados formalmente a la investigación. Entre ellos, comunicaciones en las que la docente expresaba temor y relataba situaciones de violencia.
Sin embargo, denunció que el fiscal nunca solicitó el secuestro ni el análisis de los teléfonos. Para el especialista, esta omisión es grave porque "las comunicaciones son claves", y una de las herramientas centrales en la investigación de femicidios.
Por su parte, la madre de Doffigny Rita Santarelli denunció que su hija fue víctima de reiterados episodios de violencia y hostigamiento por parte de su pareja. Según su relato, la trasladó en cinco oportunidades a una comisaría para desafiarla a denunciarlo por violencia de género. “La llevó a la comisaría, obviamente de sus colegas y decía: dale, denunciame, denunciame. Ella lloraba y no lo hizo”, agregó en diálogo con LM Cipolletti.
Santarelli explicó que habló con su hija el trágico día del 25 de abril, cuando Daniela le contó los episodios de violencia que vivía por parte de su pareja. Ese día, Daniela decidió retornar a la vivienda de su madre para escapar del maltrato de su novio, sin embargo, esa noche perdió la vida en circunstancias que aún se intentan determinar.
“Ella me dijo ese día, que estaba aterrorizada, que él se ponía como un monstruo, después se le pasaba, se arrepentía y así todo el tiempo. Yo le dije con qué necesidad te cagas la vida estando ahí y ahí me dijo: mamá si, voy a volver a casa”, indicó la madre.
Según relató Prueger, Doffigny tenía sus pertenencias preparadas para irse: bolsos armados, objetos listos y la computadora abierta. Para la querella, la escena muestra a una mujer en movimiento para sobrevivir al maltrato psicológico del policía, no a alguien que planificaba quitarse la vida.Estos elementos, sumados a la pericia sobre las lesiones, son considerados suficientes para descartar la hipótesis de suicidio y avanzar en la formulación de cargos.
"Revisá esto, Gerez", el mensaje al fiscal general
“Si el fiscal Azar intenta cerrar la causa como suicidio, el Estado pasa a ser partícipe”, afirmó Prueger, en base a que la investigación no siguió los lineamientos del protocolo de Naciones Unidas para la investigación de femicidios en América Latina, ni los lineamientos del Ministerio Público Fiscal de la Nación, que adopta esos criterios.
Según explicó, estos protocolos establecen la obligación de analizar antecedentes de violencia, vínculos de pareja, contexto social y comunicaciones. Para el perito, la falta de aplicación de estas medidas no solo afecta el caso, sino que abre la puerta a responsabilidades institucionales.
En uno de los momentos más fuertes de la entrevista, Enrique Pruegger se dirigió de manera directa al fiscal general de la provincia, José Ignacio Gerez, y le pidió que intervenga en la causa.
“Yo creo que el fiscal jefe nos debe estar escuchando o nos va a escuchar en algún momento. De paso le mando saludos. Revisá esto, Gerez. Revisá esto porque esto se está por transformar en un feminicidio.”
El perito insistió en que la falta de avance de la investigación puede derivar en una responsabilidad institucional que trascienda el caso individual. “Lo único que pido, con buena onda, es que no se mezcle todo el poder político y judicial culpa de la mala praxis de este fiscal.”
El mensaje, directo y sin rodeos, expone la dimensión institucional que —según la querella— ya alcanzó la investigación por la muerte de Daniela Doffigny.
Peritos “a la carta”: la crítica al trabajo técnico de la fiscalía
El perito cuestionó la actuación del fiscal Andrés Azar y sostuvo que la investigación no avanzó en medidas básicas. Entre los puntos señalados, mencionó:
- la falta de análisis de comunicaciones
- la ausencia de investigación del contexto de violencia
- la reiteración de pericias sin avanzar en nuevas medidas
Pero fundamentalmente, Prueger cuestionó con dureza el rol de los especialistas convocados por Azar. “Hace casi dos años que lo único que hacen es pedirle a los peritos que opinen sobre lo que yo digo”, señaló. Y fue aún más contundente al afirmar que, en su opinión, los especialistas “están haciendo dictámenes a la carta”.
El criminalista incluso lanzó un desafío público: invitó al fiscal y a los peritos a debatir abiertamente a debatir sus conclusiones. “Que ellos pongan sus fundamentos y yo pongo los míos”, afirmó, convencido de que la evidencia respalda la hipótesis de femicidio. Según afirmó, la querella evalúa presentaciones judiciales si la causa no cambia de rumbo.
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