Policías se convirtieron en parteros y ayudaron a dar a luz a una mamá

El hijo de 11 años llamó a la comisaría.

Tomás Gómez

gomezt@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- En la voz desesperada de un pequeño, lo poco que pudo entender el policía de guardia fue que su mamá estaba embarazada y necesitaba ayuda. Rápidamente llegaron a la casa tres policías y, sin tiempo para esperar la ambulancia, asistieron a la mujer para que pudiera dar a luz a su cuarto hijo: Victoria Zamira, que pesó 3,870 kilos.

“Todo fue muy rápido, recibimos la alerta y llegamos a la casa en solo un minuto. Entramos y la mujer estaba tirada de rodillas en el piso. No tuvimos tiempo para nada, sólo para ayudarla en el parto”. El relato es del cabo primero Maximiliano Cifuentes, quien estaba a cargo del móvil que patrullaba el barrio Eluney II y que llegó a la casa de calles Felipe Sapag y Cuba el sábado a las 6 de la mañana.

Entre los llantos de los demás hijos de la mujer (de 11, 5 y 3 años), “mi compañera, la agente Malvina Castillo, agarró a los tres hijos de la mujer y trató de contenerlos, mientras, con el agente José Roa decidimos colaborar en el parto”, explicó.

Pese a los nervios, Cifuentes pidió dos frazadas “porque hacía mucho frío” y empezó a recordar algunos conocimientos adquiridos en sus 8 años en la fuerza.

“En muy poco tiempo la beba salió y se lo entregué a mi compañera, que se sacó el chaleco antibalas, la cobijó en su pecho y la abrigó con su campera”, continuó el policía.

3,870 fue el peso de Victoria Zamira, la beba que nació con la ayuda de tres policías de Centenario.

Antes de que llegara la ambulancia, Cifuentes, padre de tres hijos, sacó de unos de los bolsillos del uniforme una navaja y cortó el cordón umbilical.

“Es una situación que se puede presentar, nosotros mismos nos planteamos este tipo de casos para saber cómo los resolvemos. Nosotros tenemos la obligación de dar una respuesta”, aseguró.

Apenas un minuto después del nacimiento de Victoria Zamira, llegaron los médicos y la trasladaron al hospital junto con su mamá.

“Dígame qué es, ¿nena o nene?”

La beba ya había nacido y Benita Vilca Herrera (34 años) tenía una duda: cuál era el sexo. Cifuentes fue quien le confirmó que era una nena y las lágrimas de la madre comenzaron a correr por sus mejillas. La mujer, como el resto de su familia, es de origen boliviano y estaba sola en la casa porque su marido se había ido temprano a “trabajar en la verdura”. El mayor de sus hijos fue quien esperó afuera a los policías para que puedan ayudar a su mamá.

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