Por qué la música logra desatar las inhibiciones

Durante las improvisaciones se modifica la actividad cerebral.

Nueva York
Generalmente se suele decir de los artistas que tienen una "sensibilidad" diferente al resto de la gente. Sin embargo, esa es una explicación con la que intentamos conformarnos ante la imposibilidad de entender cuál es ese mecanismo creativo que los vuelve tan especiales.

Para intentar dar con parte de la respuesta, científicos de la Escuela de Medicina Johns Hopkins monitorearon a un grupo de músicos de jazz durante sus famosas sesiones de improvisación, quizás el momento más espontáneo de la creatividad, donde fluye casi sin limitaciones.

Sin filtro El momento de la improvisación demostró ser de una espontaneidad sin igual.

"La improvisación les permite incorporar muchos componentes musicales con el fin de expresar una emoción", explican los científicos para justificar la elección de este modelo original.

Para el trabajo, los músicos participaban en un acto denominado "tranding fours" en la jerga del jazz, que consiste en alternar solos de cuatro compases entre los solistas.

"Requiere de una enorme creatividad. En estas actuaciones, los músicos introducen nuevas melodías en respuesta a las ideas musicales de los otros participantes, las elaboran y las modifican en el transcurso del acto", desarrolló Charles Limb, neurólogo, cirujano otorrinolaringólogo y saxofonista aficionado.

En el estudio, cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista Scientific Reports, se observó que durante la sesión de improvisación la actividad cerebral presentaba cambios peculiares.

Llamativamente se detectó, mediante resonancias magnéticas, que las áreas que mostraron mayor actividad durante la improvisación eran extremadamente similares a las que se activan en la fase REM del sueño, que es cuando se suceden los sueños más intensos.

Esta relación va de la mano con el descenso de la actividad en la parte frontal del cerebro, un área fuertemente relacionada con las acciones planificadas. Se trata de las zonas encargadas de ayudarnos a mantener el control en numerosas situaciones de la vida cotidiana y que muchas veces nos evitan meternos en problemas.

Básicamente, los científicos descubrieron que cuando los músicos de jazz improvisan, sus cerebros apagan las áreas vinculadas a la autocensura e inhibición y se convierten en seres que dejan fluir la libre expresión y creatividad.

"Cuando se lanzan a la improvisación, a menudo lo hacen con los ojos cerrados en un estilo propio, trascienden las reglas tradicionales de la melodía y el ritmo. Es un marco extraordinario de la mente, en el que, de repente, el músico está generando música que nunca se ha oído, ni en el pensamiento ni en su interpretación previa. Lo que sale es completamente espontáneo", comentó Limb, quien aseguró que este tipo de actividad cerebral también puede estar presente en otros comportamientos que son parte integral de la vida de los artistas y no artistas.

"Por ejemplo, la gente está continuamente improvisando en conversaciones y soluciones a los problemas sobre la marcha", señala.

Para ver
Cuando Sting se puso a prueba

En 2009, Sting, ex vocalista de The Police, junto a otros músicos se prestaron para un proyecto de investigación que quedó registrado en un interesante documental titulado Inteligencia musical.

En el film se intenta responder a cómo la mente actúa ante distintos tipos de música y cómo funciona al momento de componer. Los músicos se sometieron a una resonancia magnética para que su cerebro fuera escaneado y a varios test para descubrir cómo la música afectaba su psiquis a nivel emocional y psicológico y cómo respondía al tocar o improvisar una nueva melodía.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído