Por qué las mejores ideas nos invaden abajo de la ducha

Aseguran que la creatividad suele aparecer cuando nuestra mente esta "desocupada".

Buenos Aires
Generalmente, cada vez que se nos propone resolver algún desafío de manera creativa, a pesar de haberlo intentado, terminamos recurriendo a fórmulas ya conocidas.

Extrañamente, una vez en casa, la respuesta que estábamos buscando se nos aparece como una revelación y, por supuesto, cuando ya no la necesitamos.

Según los científicos, es casi una constante que las mejores ideas nos invadan en la ducha; y aunque prefiramos asociar estas paradojas a la famosa ley de Murphy, esto tiene una explicación que involucra nuestro cerebro.

En forma Igualmente, la creatividad se puede entrenar. La perseverancia es la clave.

Cuando estamos en plena actividad, ya sea en el trabajo o intentando resolver un problema, en nuestro cerebro se activa una red conocida como "task positive network", que es la que utilizamos para realizar distintas tareas.

Por el contrario, cuando el cerebro entra en modo "desconexión", en realidad no se apaga.

Simplemente entra en funcionamiento un proceso llamado "red neuronal por defecto", que se activa cuando realizamos actividades monótonas.

Es entonces –cuando no le estamos exigiendo nada a nuestro cerebro– que se produce el momento eureka, cuando las ideas llegan a nosotros.

El neurocientífico Estanislao Bachrach, autor del libro Ágilmente, explica que es muy difícil que surjan ideas cuando el cerebro está ocupado en otra tarea. Éstas "vienen cuando estamos en la fase de mayor tranquilidad; despiertos pero relajados. En esos momentos es como si el cerebro se 'abriese', porque tiene más espacio y empiezan a surgir las ideas". Automáticamente, se pasa una vez más de la quietud a la acción.

La llegada de una idea es un momento que viene acompañado de muchísima adrenalina, según explica Bachrach.

Sin embargo, ese impulso no dura demasiado, por lo que lo ideal es llevarla a cabo, como mucho, en los próximos dos días. "De lo contrario, los niveles de adrenalina descienden y ya la idea es desechada con el pensamiento: 'bueno, ya no importa'".

Poco originales
65.000 pensamientos atraviesan nuestra mente a diario.
Según explica Stanislao Bachrach, el 95% de ellos son iguales a los del día anterior y lo serán a los del día siguiente.


Momento único
Pensar resulta mejor en el agua

Aunque las ideas pueden surgir durante cualquier estado de reposo, por ejemplo mientras hacemos deporte, cocinamos o simplemente emprendemos el viaje de regreso en colectivo, la ducha ofrece un contexto particularmente propicio para que se produzca una verdadera "tormenta de ideas", como suelen decir los creativos publicitarios. Según el neurocientífico John Kounios, durante el baño el agua caliente ayuda a que el cuerpo no distinga la frontera entre el interior y el exterior, y el sentido del tacto se desvanece, así como los registros visuales se vuelven borrosos.

Por lo que, según él, la ducha es "la mejor alternativa para focalizar la atención en los pensamientos internos".

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