La narración de la historia de pioneros afincados tempranamente en estas agrestes tierras patagónicas nos hace conjeturar que se avizoraba un futuro promisorio como realmente lo fue. Es así que grandes precursores se atrevieron y con su fecunda labor la transformaron en un prado.
Uno de estos aventurados fue don Antonio Álvarez, que llegó a la zona por obra de Jarred Jones, primer poblador blanco de Lago Nahuel Huapi.
Este norteamericano, que se asentó en Bariloche alrededor de 1890, era propietario de la gran estancia "Tequel Malal" y del famoso " Boliche Viejo", celebre almacén de Ramos Generales, que se conserva hasta hoy ubicado, en las nacientes del Limay.
Antes de establecerse allí, Jones tuvo un paso por provincia de Buenos Aires, donde practicó su oficio de cowboy. Luego fue contratado para conducir el arreo de 2500 cabezas de ganado desde Choele Choel hacia el sur, hacia la estancia Leleque en Chubut. Para cuando termina su tarea ya había elegido en qué lugar establecerse: la naciente del Limay.
Allí puso en marcha la primera explotación ganadera del lugar, en tierras fiscales que le otorga el Presidente Roca. Será la estancia Tequel Malal de 10.000 hectáreas. En uno de los arreos de vacunos que periódicamente realizaba hacia Chile, en 1897 conoció a Barbara Draschler una hija de suizos nacida en Estados Unidos y poco después ella se fue con él a Tequel Malal. En 1903 se casaron y tuvieron ocho hijos: Juan, Justo, Jarred, Matilde, Nora, Andrés, Duke y Charly.
Los hijos fueron criados en la tosca casona primitiva levantada por el texano con sus propias manos hasta que en 1917 hicieron construir la casa grande, una vivienda elevada sobre una base de piedra con dos plantas, un balcón perimetral y un mirador de varias caras, provista con luz eléctrica, teléfono y agua corriente proveniente de un arroyo cercano. Fue el primer hogar de la región con calefacción central con caldera a leña y radiadores de hierro fundido, también baños y cocina con agua caliente.
Según el relato de sus descendientes, Jarred Jones recibía una revista inglesa en la cual salían planos y plantas numerados de casas como las que los ingleses construían en algunas de sus colonias. Él y su esposa escogieron una y recibieron planos y moldes para fabricarla.
Jones instaló una carpintería y como maestro mayor de obras dirigió la construcción del casco de estancia (ver foto inferior), muy adecuado para una familia numerosa como la suya. Una rareza que introdujo el estilo anglo-hindú en la Patagonia.
Y es aquí donde aparece Antonio Álvarez. Jarred viajó a la provincia de Buenos Aires a buscar personal de la construcción para armar su casa prefabricada. Así es que llegan a Bariloche varios conocidos vecinos García como albañil, Álvarez como carpintero, Lavalle y Ligaluppi, aparentemente hay otros que luego se afincaron en Neuquén.
Cuenta la historia familiar que, en su viaje a Bariloche, Antonio Álvarez pasó unos días por Neuquén, le gustó el lugar que volvió a 9 de Julio a buscar a su esposa María y a sus hijos para establecerse aquí en 1918.
La casa grande de Jones se incendió totalmente en 1987 y tres años más tarde su nieto Charlie hizo construir otra casa sobre los cimientos de la anterior, respetando la misma estructura original.
Álvarez, Calf y el Cine Teatro Español
Antonio Segismundo Álvarez, español, nació el 6 de abril de 1887 en Oblanca, Provincia de León. Falleció en la ciudad de Buenos Aires el 10 de febrero de 1954.
El 24 de marzo de 1911 contrajo matrimonio con María F. Toledo, argentina, nacida el 20 de febrero de 1895 en 9 de Julio, Buenos Aires. Del matrimonio nacieron seis hijos: Antonio, Esther, Armando, Carlos Alberto, Roberto y Susana.
El matrimonio Álvarez-Toledo se estableció en la ciudad de Neuquén en el año 1918, Antonio como carpintero y María como ama de casa y dando clases de costura a un grupo de alumnas. La familia tenía su casa en la calle Sarmiento esquina Misiones, mientras que la carpintería funcionaba en la calle Misiones 234, donde muchos años después estuvo el “Teatro del Bajo”. En tanto los hijos mayores iban creciendo se fueron sumando a la actividad junto a su padre, dedicándose a la fabricación de cajones para frutas.
Álvarez tuvo activa participación en la conformación de la Cooperativa Calf. A raíz de la convocatoria que en 1933 hizo Jesús Merino Villanueva, un numeroso grupo de vecinos se reunió el 6 de agosto en una asamblea en el Salón del cine “La Armonía” y quedó constituida la Comisión Provisoria. La misma la integraron: Ángel Pérez, José Rosa, Antonio S. Álvarez, Luis B. Guiñazú, Javier Salvadó, José Masciovecchio, Jesús Merino Villanueva, Andrés Alcaraz, Amaranto Suarez y Rafael Castilla.
El 17 de diciembre de 1933 se convocó a la Asamblea para la redacción de los estatutos, a cargo de los señores Rosa, Alcaraz, Merino Villanueva, Guiñazú, Altemir, Suarez, Álvarez y Pérez, su aprobación y la elección del primer Consejo Directivo por el que fueron electos: Ángel Pérez como presidente, José Rosa como vice, Luis Guiñazú como secretario, Antonio Álvarez como tesorero y Javier Salvadó como pro tesorero.
Los vocales fueron: Eduardo Castro Rendón, Dr Luis V. Ramón, Evaristo Lucero, José Vargas. Mientras que vocales suplentes: Enrique Carro, Remigio Boch, Evaristo Santamaría y Vicente Chrestía.
En 1935 se construyó el edificio de la usina adjudicándose la ejecución de la obra al constructor local José Búffolo. En 1937 se licitó la adquisición de motores, así como los materiales y el tendido de las redes conductoras.
Con esa finalidad, se gestionó del Banco de la Nación Argentina de Neuquén un préstamo de cien mil pesos Moneda Nacional, que fue acordado por el banco con un aval personal firmado por los miembros directores de la Cooperativa y socios que espontáneamente se adhirieron para facilitar la operación.
La participación de Antonio Álvarez en los Consejos Directivos de la Cooperativa extendió hasta 1945, participando como Tesorero entre 1933 y 1943 y como Presidente entre 1943 y 1945.
También tuvo activa participación en la Asociación Española, actualmente su nombre está en la placa de bronce ubicada en el hall del cine que recuerda a los socios que inauguraron el “Cine Teatro Español”.
Posteriormente y por razones de salud, se produjo el traslado del matrimonio Álvarez Toledo, con sus dos hijos más pequeños, a la ciudad de Buenos Aires donde falleció en 1954.
Sus hijos varones mayores continuaron, expandieron y diversificaron la empresa familiar en Neuquén. También se expandieron al rubro Materiales de Construcción con la firma Álvarez Hnos. y Durán, luego Litrán.
Los hijos del matrimonio
-Antonio Segismundo Álvarez (h) nació el 8 de Julio de 1913 en 9 de Julio, Buenos Aires. Cónyuge: Juana Lucero, ambos fueron padres de Carlos Álvarez. Juanita fue una conocida y querida maestra de la Escuela Nº2, hermana de Nela Lucero de Ruiz y de Tota Lucero de Cavilla, ambas recordadas maestras de la misma institución.
-María Esther Álvarez nació el 28 de diciembre de 1914 en 9 de Julio. Cónyuge: Francisco Guardiola, ambos fueron padres de Emilse y María Elsa Guardiola.
-Armando Eugenio Álvarez nació el 4 de septiembre de 1916 en 9 de Julio. Cónyuge: Elba Latrelle, ambos fueron padres de Luis y Silvia Álvarez.
-Carlos Alberto Álvarez nació el 7 de Mayo de 1924 en Piñeyro, Buenos Aires. Cónyuge: Nelly Fieg, ambos fueron padres de Marcela Álvarez.
-Roberto Manuel Álvarez nació en Neuquén el 29 de enero de 1931. Cónyuge: Coral Enero, ambos fueron padres de Pablo y Mariana Álvarez.
-Susana Álvarez nació en Neuquén el 28 de enero de 1934. Cónyuge: Alberto Ferri, ambos fueron padres de Guillermo, Rosana y María Fernanda Ferri.
Historias de pioneros entrelazadas en el entramado social de la incipiente capital que acababa de ser fundada como capital del territorio neuquino. Hoy sus descendientes continúan conformando la sociedad prolongada en sus diferentes propuestas para el desarrollo de la populosa urbe.
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