Puesteros de La Saladita defienden la feria de ofertas

Aseguran que pagan impuestos y que su trabajo en la región es 100% legal.

Por Alberto Rivero - riveroa@lmneuquen.com.ar

La feria Saladita volvió a instalarse en Barda del Medio, generando amores y odios. Los puesteros llegan contentos porque en la región venden más que en el resto del país y pueden inflar los precios, mientras que del otro lado miran con recelo los comerciantes locales que ven afectadas sus ventas. En el medio están los compradores, quienes aprovechan la oportunidad de adquirir artículos de todo tipo a bajo costo y concurren de forma masiva.

Se trata de dos hectáreas de un descampado en Barda del Medio a la vera de la Ruta Nacional 151, a metros del puente que cruza el Canal Principal. En el ingreso hay un gran estacionamiento gratuito con una capacidad para 600 vehículos y personal que ordena y cuida. Luego, el acceso a la feria es a través de pequeños pasillos iluminados repletos de ropa, juguetes, artículos de electricidad y electrónica. También hay un pequeño sector destinado a la comida rápida, bebidas y hasta se pueden comprar licuados de frutas tropicales. Todo se encuentra armoniosamente diseñado, pero la cantidad de visitantes satura el predio y rompe con la frágil organización.

Te puede interesar...

La mayoría de los comerciantes son de otras provincias y giran por todo el país en ferias itinerantes y fiestas populares. La fecha de arribo a la zona no es casual: llegan en pleno cobro del medio aguinaldo. La ubicación tampoco es al azar, ya que arman campamento en Barda del Medio porque el Municipio no tiene legislación que los prohíba ni tiene conformada la Cámara de Comercio, por lo que tienen pocos obstáculos.

Embed

Los vendedores

Yolanda León es peruana pero reside hace 20 años en Buenos Aires. Viaja con la feria por todo el país ofreciendo ropa de niños y adultos. En diálogo con LM Cipolletti, aseguró que están trabajando de forma regular y legal, porque pagan impuestos como cualquier otro comercio. “Pagamos AFIP y el multilateral. Tenemos todo en regla, como el resto”, contó. Sus mejores ofertas son tres bombachas por $150, dos bóxers a $250 y tres remeras a $350. Las camperas de invierno están desde $700.

Jorge Acuña, alias “el Paila”, llegó desde Bolívar con su puesto de artículos regionales. Vende cuchillos, cintos de cuero, fajas y ponchos. También accesorios de plata y alpaca. Muchos de los productos son artesanales y otros de reventa. “Hace muchos años que vivo de esto, y es mi primera vez en la región. Si en Buenos Aires vendo cinco, acá vendo diez. Se nota que hay mucho más movimiento económico que en otras partes del país, y también que todo es más caro”, expresó.

Juan Pérez (43) es de Buenos Aires y viaja con su hija Milagros, de 19 años. En su casa quedaron ocho hijos más. Aseguran que no le roban el trabajo a nadie, todo lo contrario. “Nosotros, cuando venimos acá, generamos empleo y consumimos servicios. El otro día se nos rompió la camioneta y fuimos a un taller local. La comida también la compramos en el pueblo. No es real eso que dicen de que venimos y nos llevamos todo”, relató Pérez, encargado de un puesto de juegos de kermés.

Embed

Alexis Luna (22) es de Chaco y conoció a sus amigos viajando de mochilero. Decidió arrancar con un emprendimiento de chocolates artesanales y bombones de frutas, y sumarse a la feria. Admitió que en la Patagonia aumentó los precios porque el costo de vida es más elevado. “La elaboración la hago atrás del puesto. En la zona siempre se vende muy bien”, aseguró.

Elías Apaza se estaca por un puesto de grandes dimensiones estilo polirrubro. Es el único que ofrece artículos de pesca; cañas desde los $250, rieles desde $350, anzuelos, chalecos y mochilas de variados precios. También sumó juguetería y artículos de electrónica.

Aseguró que los locales, para ser habilitados, fueron previamente inspeccionados por los bomberos, quienes exigen matafuegos, salidas de emergencia y el correcto sistema eléctrico. También contó que trabajan de forma legal y que aceptan todos los medios de pago –efectivo, tarjeta de crédito y débito– e incluso entregan facturas. “Los comerciantes se quejan por nuestros precios, pero deberían pensar en reducir la ganancia para cuidar a sus clientes”, criticó.

La feria se quedará hasta el lunes 22, de 10 a 22, y tiene previsto volver cerca de fin de año.

$5000 el valor por metro que les cobran a los puesteros

El pago que exige la organización les permite trabajar durante diez días. Los comerciantes aseguran que en la región venden más que en otros puntos del país.

La Saladita

Los clientes llegan por curiosidad

La curiosidad y la búsqueda de precios bajos son los principales incentivos de los cientos de vecinos de todo el Valle que llegan a diario a recorrer La Saladita, en Barda del Medio.

Axel Arza llegó desde Catriel junto a su familia para conocer de qué se trata la feria y recorrer los puestos. No tenían en mente buscar algún producto en particular, y se dedicaron a descubrir y comparar precios con los que ven habitualmente en su ciudad. Como Axel, llegan cientos de vecinos. “Se nota que es mucho más económico que los negocios de la zona y conviene. Desde Catriel viene mucha gente”, contó el joven a LM Cipolletti. Walter Cruz vive en El Chañar y camina por el predio junto a su esposa. Dijo que pasaban de casualidad por el lugar y pararon a ver de qué se trataba. Afirmó encontrar buenos precios, aunque planteó que generan problemas a las tiendas de la zona. “Está bueno que vengan cada tanto para poder ahorrar un mango”, relató.

La Saladita, además, se convirtió por algunos días en el punto de reunión de trabajadores petroleros a la hora del almuerzo. La feria recibe a diario a contingentes de trabajadores de esa industria que llegan para disfrutar del patio de comidas rápidas. Se distinguen rápidamente del resto por los mamelucos y las antiparras. Afirman que suelen hacer la parada para comer antes de completar su viaje hacia los pozos de Vaca Muerta.


Los dirigentes Farías y Bravo denuncian competencia desleal.

Los comerciantes se quejan, pero no tienen respuestas

Los comerciantes de la región pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron de que la Saladita volvía a pisar suelo valletano. Intentaron frenarla, pero no obtuvieron respuesta por parte del Municipio. La Cámara de Comercio, que se encuentra en plena conformación, asegura que la feria los afecta de forma directa y la denominan “competencia desleal”.

“A los comerciantes nos exigen respetar normativas y pagar todos los impuestos, que son altísimos. Les damos trabajo a familias de acá y tuvimos que reducir las estructuras para hacer rendir los negocios. Estas ferias llegan a la región, no tributan nada y es entendible que la gente defienda su bolsillo y compre ahí. No hacen ningún aporte a la comunidad”, cuestionó Fernando Farías, vicepresidente de la Cámara de Campo Grande y Barda del Medio. La presidenta de la asociación, Evelyn Bravo, dijo que es injusto que no haya controles de Rentas, AFIP ni Ingresos Brutos. “Cada vez que viene la feria las ventas caen muchísimo, y justo son fechas clave para nosotros. Entendemos la situación económica y la decisión de la gente, pero nosotros pagamos mucho en impuesto todos los meses y es injusto”, cuestionó. Agregó que están pidiendo la reducción de impuestos para poder subsistir.

Desde la Cámara aseguran que mantener un comercio que es atendido por sus propios dueños cuesta alrededor de $30 mil mensuales de gastos fijos. Además, sostienen que casi toda la ganancia se reinvierte en mejoras.

Embed

LEÉ MÁS

El Tren del Valle: la salvación de los cipoleños que intentan llegar hasta Neuquén

Buscan jugadoras de fútbol para el seleccionado provincial

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario


Lo Más Leído