El intercambio de equipaje que tuvo lugar el lunes pasado en el vuelo FO5042 de Neuquén a Buenos Aires de la empresa Flybondi, sumó un nuevo capítulo. Tras el posteo que hizo Federico para recuperar su guitarra y otras pertenencias que guardaba en la funda - el cual fue replicado en una nota de LMNeuquén-, el pasajero que tomó su instrumento por equivocación al bajar del avión le envió un mensaje a su cuenta de Instagram: desde Barcelona, España.
En diálogo con este medio, Federico relató el periplo que vivió y que sigue transitando para dar con sus objetos que para él tienen un gran valor sentimental dado que están vinculado con su historia familiar. Además contó cómo fue el accionar de la aerolínea, desatando así una serie de interrogantes en torno a cómo debería proceder y su responsabilidad en situaciones como estas.
"Yo llevaba la guitarra como equipaje de mano. En el buche de arriba de mi asiento puse mi mochila pero mi guitarra no entraba. Al verme, uno de los auxiliares de a bordo me dijo: 'Vos sentante con la guitarra y yo después te la acomodo cuando todos se sienten'. Y así, fue. Yo vi donde más o menos la dejó y me quedé tranqui. A la hora de bajar, esperé a que bajaran todos porque no me gusta estar chocándome con gente en el pasillo. Fui al sector donde habían puesto mi guitarra, abrí, la saqué y me fui. La funda era exactamente igual a la mia, solo el cierre tenía distinto, pero en ese momento no me di cuenta. La agarré y me fui". comenzó diciendo el joven.
"Al otro día, el martes 26, yo tenía otro vuelo de Ezeiza a Ushuaia. Cuando estaba por abordar, voy a buscar el libro que tenía en la funda y no estaba. Pensé que me lo habían sacado. Cuando vi el cierre, dijo: 'No, no es mi guitarra'", recordó en alusión al shock que sintió al ver una guitarra criolla marca Sureña en lugar de su Yamaha acústica.
"Como había estado en la casa de un amigo en Buenos Aires, pensé que me había llevado la guitarra de él. Cuando lo llamé, me dijo que no, porque él justa estaba tocando su guitarra", señaló y agregó que luego pensó que por equivocación había tomado la guitarra de un amigo de Neuquén que había visto antes de emprender el viaje. "Le dije: 'Amigo: me parece que me traje tu guitarra'. Y me contesta: 'No , la mía está acá'. Entonces ahí caí que fue en el vuelo", agregó.
Ya con el posteo replicándose en las redes tratando de dar con la persona que se había llevado su guitarra, Federico comenzó a recibir un montón de mensajes de amigos sorprendidos por lo que le había pasado y por ver su historia convertida en un titular de noticia. En el medio de los comentarios que recibió en su cuenta de Instagram, apareció el de @pato.bane, el músico neuquino que al llegar a Barcelona se encontró con que el instrumento que llevaba no era el suyo. "No sé cómo se enteró que yo lo buscaba. Sí que una conocida de él lo etiquetó en Instagram con mi publicación y ahí me escribió", acotó.
Con algo de delay ambos comenzaron a buscar la forma de solucionar la situación. "Él en un principio pensó que el intercambio había sido en el vuelo de Buenos Aires a Europa, así que fue a dejar mi guitarra a objetivos perdidos. Después de comunicarse conmigo fue a buscarla pero la encontró rota. Él encima tenía que tocar en Bélgica, así que estaba pensando comprarse una guitarra para poder hacerlo. Además casi toda su ropa estaba en la funda de la guitarra que tengo yo, porque viajó muy liviano", precisó.
"A mi más que la guitarra, dos capotrastos y dos armónica que no es más que dinero, me importaba recuperar lo que también tenía en la funda: un reloj que me regaló mi hermano -que está roto, no tiene valor comercial- y una edición de más de cien años de Los viajes de Gulliver que era de mi abuela", añadió al pasar.
En medio de los idas y vueltas, Pato le propuso a Fede comprarle una guitarra, deshacerse de la que estaba rota y entregársela con todas sus pertenencias a su regreso a Neuquén, en unas semanas. Ya aceptando los nervios y los sinsabores de la situación, desde el Ushuaia el joven redobló la apuesta y propuso que no le compre nada y quedarse con la criolla como un recuerdo de semejante anécdota. "Me contestó que esta guitarra que ahora tengo yo no es de él, así que nada... No sé cómo vamos a hacer, pero sí me va a devolver las cosas cuando regrese", remarcó entre risas.
La actitud de la aerolínea
Más allá de los ribetes graciosos de esta historia, uno de los interrogantes es qué actitud debería tener la aerolínea en estos casos y si tiene o no algún tipo de responsabilidad al respecto, más allá de que -de entrada- le hagan saber a los pasajeros que no se hacen responsables del equipaje de mano.
Es sabido, además, que al salir de los aeropuertos no existen controles para los equipajes que fueron despachados. Una vez depositados en las cintas de distribución, cada pasajero toma sus pertenencias y se va sin que nadie verifique si ese bolso o valija corresponde a lo que declaró como suyo en el despacho, lo que da lugar a que cualquiera pueda retirarse con bártulos que no son propios. Una regla de juego aceptada a regañadientes que pone en una situación de desamparo a los viajeros.
Cuando Federico se dio cuenta de que el intercambio de guitarras fue en el avión de Flybondi, fue a hablar con el personal del check in y le contestaron que no se hacían cargo del equipaje de mano, más allá de que haya sido un auxiliar de la aerolínea el que guardó las pertenencias de él en un espacio alejado de su asiento.
"Yo me acordaba que había otras dos personas que llevaban guitarras. Uno tenía una funda muy distinta y otro que era este muchacho. Les dije eso y les pedí que me ayuden a ubicarlo porque para llevar la guitarra tenés que pagar un extra, así que era fácil de localizar. Sin embargo me contestaron que no me podían dar ninguna información. Yo entiendo que ellos no me puedan dar a mi información de sus clientes, pero lo que yo les pedía es que se comuniquen con estas dos personas planteándole la situación", indicó.
Ante la insistencia, la única respuesta del personal de la línea fue anotar su número de teléfono y decirle que solo trabajarían en el reclamo si la otra persona se acercaba con la misma inquietud. Es decir, si el otro pasajero -al igual que Federico en un primer momento- pensaba que había extraviado su guitarra en otro lugar y no en el avión, la situación quedaba sin resolverse porque nadie lo contactaría para decirle que alguien manifestaba tener sus pertenencias.
Luego de que en las redes Federico arrobara a la compañía para tratar de dar con su equipaje, comenzó a recibir mensajes de muchas cuentas falsas de Flybondi. En medio de esos mensajes, un representante de la aerolínea le pidió que no conteste a esos perfiles apócrifos y prometió contactarlo. Eso tres días después del pedido de ayuda de Federico a la empresa y cuando el tema ya estaba resuelto gracias a la repercusión que tuvo su posteo en las redes sociales.
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