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La Mañana juicios

¿Qué se siente juzgar a asesinos y violadores?

Son ciudadanos comunes que asumieron el rol de jurado popular.

Natalia Pérez Pertino

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Neuquén.- Del miedo, la inseguridad y el desconcierto a sentirse importantes con un fuerte compromiso social. Los miembros de un jurado popular atraviesan diferentes etapas durante el proceso para el que fueron seleccionados.

En 2014, Neuquén fue la primera provincia en implementar los juicios con un jurado popular puro, ya que Córdoba tenía un sistema mixto, entre jueces populares y técnicos. Luego se fueron sumando otras provincias.

El desconcierto

“Pensé que tenía una deuda de la tarjeta de crédito”, “me pregunté qué habría hecho”. La citación para ser parte de un jurado popular tomó por sorpresa a la mayoría de los preseleccionados, que no entendían de qué se trataba.

En una audiencia ante quienes ya son el fiscal y defensor que estarán en el juicio, les realizan una serie de preguntas y se define quiénes serán los 12 titulares y los cuatro suplentes (mitad hombres y mitad mujeres). Los 16 presencian el juicio, pero sólo los titulares pueden deliberar la culpabilidad.

Sentirse importantes

Al principio todo es nuevo, pero con el correr de los días se adaptan a ese rol de juez que les toca y lo asumen con total responsabilidad y compromiso. “Cuando presentaban los casos mirándonos a nosotros, yo pensaba ‘¿me habla a mí?’”, contó una profesora, y agregó: “Me sentía como en las series de televisión cuando exhiben las pruebas”.

La ley establece que la identidad de los jurados debe ser resguardada aun luego del proceso.

La profesión de cada ciudadano no es impedimento para juzgar a una persona por un delito. “Es sentido común, percepción y racionalidad. Como ciudadanos queremos saber la verdad”, sentenció una empleada administrativa.

La presentación de las pruebas, la explicación de los peritos y las instrucciones a la hora de deliberar son claras y eso ayuda al debate. Una vez que las puertas se cierran, por primera vez, se les permite hablar del caso, antes lo tienen prohibido incluso con sus seres queridos. Cada uno justifica su voto, eligen a un presidente y se lee el veredicto, que a veces es unánime y otras por mayoría. Se necesitan ocho votos como mínimo para la culpabilidad.

Tres: fueron ataques contra mujeres: Noemí Mailqueo, Sandra Merino y Magnolia Salas.

Un compromiso social

“Te hacen sentir importante y lo sentimos así”, contó una jurado, y su par añadió: “Fue un compromiso social consciente que cada uno realizó y que te invita a querer participar más en la sociedad”.

Para ellas fue una experiencia positiva, aunque destacaron que aún hay cierto desconocimiento en la sociedad sobre lo que significa ser jurado popular. Para ello, consideraron que es necesario más información previa, que también ayudará a eliminar la subestimación que hoy existe sobre el jurado.

Culpables en el 84% de los casos

38 La cantidad de juicios por jurados realizados desde su implementación en marzo de 2014. Fueron 28 en Neuquén, dos en Zapala, tres en Cutral Co y cinco en Junín de los Andes.

32 Los veredictos de culpabilidad, siendo menos de 10 los fallos unánimes. Los delitos que se juzgaron fueron homicidios, femicidios y abusos sexuales gravemente ultrajantes.

6 Los veredictos de no culpabilidad, cinco fueron casos de homicidios y uno contra miembros de una comunidad mapuche por agredir a un oficial de la Justicia.

Orgullosos del rol de jurados

Un informe del Tribunal Superior de Justicia destaca que casi la totalidad de las personas que han sido jurados populares entendieron claramente las pruebas durante el proceso y las pautas para deliberar. Además, manifestaron sentirse orgullosos de “servir como jurado” (más del 80%). La gran mayoría dijo desconocer el sistema de jurados al momento de recibir la convocatoria.

Un compromiso social. Equipo de psicólogos. del Centro de Atención a la Víctima del Delito

Mas allá de los requisitos legales que debe cumplir una persona para ser jurado en un proceso penal, desde la óptica psicológica, en relación con el proceso subjetivo, se pone en juego un mecanismo defensivo llamado identificación proyectiva (el individuo atribuye a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables). Si bien no tendría impedimento legal para formar parte del jurado, subjetivamente se activaría el posicionamiento ético y moral en relación con la temática investigada mas allá de las particularidades de las personas juzgadas. Teniendo en cuenta que los casos que llegan a juicio por jurados son por homicidio, femicidio o abusos sexuales gravemente ultrajantes, que implican condenas con penas elevadas y temáticas sumamente sensibles para la sociedad, podrían generar en los integrantes del jurado un preconcepto social frente a las mismas, debiendo hacer el esfuerzo personal de ser conscientes de su posicionamiento. Asimismo, en ese rol deben generar una escucha imparcial para poder contribuir a alcanzar una resolución lo más justa y acorde posible a lo que la sociedad requiere. En el régimen procesal penal anterior la sociedad no era partícipe y, por lo tanto, se veía excluida o ajena a la Justicia. Esta nueva modalidad conlleva a la persona seleccionada una carga de responsabilidad y compromiso social por su implicancia en el proceso judicial. Nos quedan como interrogantes: ¿cuál es el grado de afección de los jurados populares respecto de lo vivenciado en el proceso? ¿Que implicancia posee el jurado frente a la situación que se juzga? ¿Existe algún seguimiento posterior al proceso para los miembros del jurado?.

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