Por Ailín Trepiana / [email protected]
Es un día de semana por la mañana y, por la circulación de gente, las calles céntricas de Neuquén parecen las de un sábado. Pero los ánimos no son los de un fin de semana: los comerciantes están preocupados, algunos locales cerrados y la gente intenta adaptarse a las nuevas dinámicas de vida tras la implementación de los protocolos de prevención del coronavirus, a nivel municipal, provincial y nacional.
El tránsito por la Avenida Argentina y todas las calles céntricas como Belgrano, Roca, Juan B. Justo y Carlos H. Rodríguez, es totalmente fluido. Casi no hay bocinazos ni inconvenientes para estacionar y la zona bancaria no está abarrotada de gente. Los neuquinos son cada vez más conscientes de que hay que salir a la calle para lo mínimo e indispensable, aunque también se observan algunos pocos que eligen salir a tomar un café a la vereda.
La disposición del presidente Alberto Fernández que suspendió las clases hasta el 31 de marzo y ordenó la disminución de personal en los trabajos, impactó de lleno en las ventas de comercios como kioscos y librerías. En ambos rubros, observan una baja en las ventas del 80 por ciento y, pese a los claros perjuicios económicos, aseguran que las medidas son necesarias -e incluso insuficientes- para priorizar la salud.
“Si la gente se tiene que quedar en la casa, que se quede en la casa. A mí me perjudica muchísimo porque yo no trabajo, pero es preferible empezar a contenerlo, que se tomen medidas más drásticas y que la gente no salga. Esto no es joda, es complicado a nivel mundial y no por ser neuquinos estamos exentos”, aseguró a Roberto, dueño del kiosco ubicado en Belgrano y La Rioja, a LMN, y señaló que las ventas bajaron “entre un 75 y un 80 por ciento”.
Según contó, las medidas de higiene se mantienen permanentemente, con jabón blanco y alcohol diluido en agua, no solo para el uso personal sino en todo el local, que ya quedó desproveído de pañuelitos y lavandina, artículos que también suelen venderse en los kioscos. Debido a la merma de gente en la calle, el comerciante también decidió reducir el horario de atención, que era de 7 a 19, y que ahora cierra un par de horas al mediodía.
En la misma línea se expresó Samuel, dueño de la sucursal de la librería Din-Don, ubicada en Belgrano y Brown, que abrió sus puertas apenas hace un mes. “Se notó desde la semana pasada que no anda nadie en la calle. Las ventas han caído un 80 por ciento, se han venido abajo”, expresó a LMN.
Los que se vieron obligados a cerrar sus puertas son los gimnasios, por decisión de la Cámara Regional de Gimnasios de Neuquén y Río Negro. El único presente en Kropp Boxing, que propone un circuito de ejercicios de 24 minutos, es el dueño, quien recién termina de grabar un video con la rutina para enviar a sus alumnos y que puedan seguir transpirando la camiseta, pero en sus casas.
“La situación me preocupa absolutamente, desde todo sentido. Desde que no tomamos dimensión del problema en sí, me preocupa porque tengo padres con factores de riesgo, me preocupa porque no estamos viendo lo que se viene de forma responsable. Entonces esto no nos va a afectar solamente a nivel comercial sino de forma personal a todos”, señaló Santiago.
Para el entrenador, las medidas tomadas por Nación son correctas, aunque insuficientes. “Hace falta una medida realmente mayor, poder frenar todos dos semanas en sus casas y tratar de que estirar la curva de contagios lo más posible”, consideró.
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