Los carteles de take away y los pedidos por WhatsApp empiezan a quedar atrás. De a poco, bares, restaurantes y confiterías comienzan a ocupar sus mesas con la esperanza de poder reactivar sus negocios. Con el plan de flexibilizar escalonadamente algunos rubros, la medida provincial es tomada con optimismo por los emprendedores. "Aunque no es del todo lo que necesitamos, es un gran paso que se dio", aseguró a LMN Octavio Ramírez, dueño del restaurante El Tío.
Casi un mes pasó de aquel 1° de julio cuando el Gobierno nacional retrocedió a fase 1 a la provincia. Durante ese tiempo, gastronómicos de la ciudad pidieron por la apertura de sus locales, que lejos de ser lo que siempre acostumbraron quedaron como un depósito de mesas y sillas sin utilizar.
Ahora, con la premisa de respetar ciertos protocolos como el distanciamiento social, el uso obligatorio de barbijo, la sanitización y desinfección tanto de manos como de mesas y la habilitación del 50% del salón, los locales vuelven a abrir sus puertas al público.
"Una de las cosas que yo reclamaba era el hecho de poder tener la luz y la tele prendida, con la gente sentada y los mozos charlando. Ahora podemos decir que es un restaurante", aseguró el hombre.
Ramírez, a su vez, admitió que la medida aparece en un momento que no es del todo beneficioso para el rubro. "Es justo el fin de un mes largo y duro, en el que además, no hay transporte público, no hay turismo y hace frío, lo que hace que las boletas de gas que tiene que pagar la gente exploten", dijo.
En el primer día de su apertura fueron 12 personas, y aunque acostumbra a tener un promedio de 120 cubiertos por día "es más de lo que esperaba", indicó Ramirez.
Sabe que “a nadie del rubro gastronómico le sirve económicamente esto. Pero así es la situación en general, salvo en excepciones como supermercados, carnicerías y verdulerías que han mantenido o aumentado sus ventas”. Además, el dueño del restaurante, con cierta angustia reconoció: “El resto de los comercios está en pérdida. Alcanza con salir a pasear por el centro y ver la cantidad de locales cerrados que hay”.
-> Vuelta de desayunos y meriendas
Otro de los rubros que festeja es el de las confiterías. Desde los puestos de café ubicados a los costados de la ruta 22 donde se acercan empleados de las estaciones de servicio a tomar algo para mantener el cuerpo caliente hasta los más grandes como Havanna.
Alejandra, encargada de la confitería céntrica admitió a LMN: “Ya desde temprano vino muchísima gente. Muchos de esos clientes estaban ansiosos de poder venir a desayunar al local, ya que durante todo este tiempo solo les vendíamos bajo la modalidad de take away”.
Si bien no están todas las mesas habilitadas, ya que algunas de ellas solo marcan la distancia, “hubo gente durante todo el día”. La joven aseguró: “Estamos contentos de poder volver a abrir, pero, además, la buena noticia es que con esta medida muchos compañeros y compañeras que estaban en sus casas pudieron volver a trabajar”.
Decenas de personas aprovecharon las primeras horas de la habilitación para desayunar en un recreo de sus trabajos o simplemente pasar a tomar algo caliente para pasar el frío después de hacer un trámite. Uno de los clásicos de la ciudad, como la merienda con amigos o con los niños, volvió a aparecer.
-> Los bares no festejan
No ocurre lo mismo con los bares neuquinos, porque les resulta incómodo el horario que disponen para su actividad. Walter Fleita, dueño del bar Oliver, ubicado en Yrigoyen y Belgrano, le contó a LMN: “La verdad es que para los bares no es un buen horario. La gente que consume en los bares lo hace después de las 20. A esa hora la gente recién sale de laburar”.
El hombre aseguró que en más de una oportunidad, durante los últimos días, envió cartas y solicitudes al gobernador Omar Gutierrez, pero no ha tenido respuestas. “La gente no elige desayunar o almorzar en un bar que está pensado para otro horario”, se lamenta quien en el primer día de habilitación tuvo dos clientes en la mitad de la jornada laboral.
“Casi todos los bares de la ciudad estamos en la misma situación”, dijo y además denunció: “La gente que quiere tomar algo se va a Cipolletti, que tienen habilitados los bares hasta las 23”.
Es por eso que tanto Fleita como el resto de los dueños de los bares apelan a que tras esta semana de reapertura, la flexibilización escalonada llegue a permitir la expansión de las franjas habilitadas. “El horario de after office no sirve en Neuquén. De 18 a 20 la gente todavía no se mueve de sus casas”, concluyó.
Por lo pronto, los clientes celebran la medida tomada por el gobierno provincial.
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