Después de más de un año de restricciones sanitarias, las buenas temperaturas llegan como una gran oportunidad para reunirse y celebrar de manera segura en eventos al aire libre. Este 18 de diciembre, el Paseo de la Costa será el escenario elegido para una fiesta que congregará casi dos mil personas al ritmo de las recordadas melodías de los 80 y los 90, con una cuidada organización que promete dosis equivalentes de diversión y seguridad.
Darío Arcas es un reconocido DJ de música electrónica que se convenció de organizar una fiesta con otro ritmos a pedido de su socio, que traía ideas novedosas del extranjero. A fines de 2016 comenzaron a darle forma al proyecto de la Fiesta de los 80 y los 90, que superó sus expectativas en la convocatoria y pronto se transformó en un evento fijo de la agenda con dos ediciones anuales.
Las fiestas retro que organiza Darío congregan lo mejor de los dos mundos. A diferencia de lo que ocurre en otros eventos de música bailable, los organizadores imitan la puesta en escena de las fiestas electrónicas, con pantallas LED y una iluminación y sonido de alta calidad. Pero también recuperan las glorias del pasado a través de los discos de pasta que pinchan los DJ's y canciones especiales que recuperan de los cassettes.
Esta quinta edición es la primera que se organiza después de que comenzara la pandemia de coronavirus, que suspendió por un largo tiempo las actividades masivas para evitar los contagios de la enfermedad a partir de la congregación de personas. Sin embargo, las mejoras en el escenario epidemiológico, con menos casos activos de la enfermedad, y los avances en el plan de vacunación habilitaron nuevas actividades, entre las que se incluyen las fiestas.
Si bien rigen nuevos permisos para reunirse a celebrar, los organizadores de la Fiesta de los 80 y los 90 decidieron apostar a la seguridad, por lo que cambiaron la sede tradicional de su evento, que era el boliche Kimika, por una plaza del Paseo de la Costa, con el objetivo de celebrar al aire libre. Allí, los participantes podrán disfrutar de la pista bailable, y de una globa de grandes dimensiones con unos 500 sillones para tomar un descanso o disfrutar de la música sentados.
"El horario de entrada va a ser a las diez de la noche, para que la gente empiece a bailar temprano", dijo Arcas y aclaró que el objetivo es evitar que todos los asistentes ingresen juntos en el mismo horario, como otra precaución sanitaria en este contexto. Al llegar, el público escuchará música funk, que evolucionará hacia ritmos más bailables con el correr de la noche y terminará con música de los 90 hacia el final, que es la hora preferida de los más jóvenes.
La música elegida para esta fiesta trae muchos recuerdos a las personas que solían bailar esos ritmos en las décadas del 80 y el 90. Sin embargo, es una propuesta que llega a todas las edades, ya que muchos memoriosos de sus noches de juventud asisten al evento acompañados de sus hijos, que disfrutan de la música con menos nostalgia pero con un renovado interés por las canciones retro de la época.
Con el paso de los años, la música de los 80 y los 90 ganó protagonismo también entre los más jóvenes, que recuperaron a algunos artistas de la época y los incluyeron en sus playlists junto con el trap y la música urbana que se graba en la actualidad.
Con este evento, Darío y su equipo se proponen convocar a varias generaciones con el mismo espíritu que imponen las fiestas electrónicas, donde personas de todos los ámbitos se hacen una al ritmo de la música. "A veces como DJ los veo cerrar los ojos y moverse, y sé que se están transportando a otro lugar", explicó el DJ.
La fiesta está prevista para este 18 de diciembre, y a través de su perfil en redes sociales se puede conocer toda la información para acceder a las entradas. Desde la organización llevan varios meses trabajando en la puesta en escena y aseguran que congregarán a casi dos mil personas, a partir de la venta de mil tickets y otras invitaciones especiales.
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